lunes, 31 de octubre de 2016

Federico a las 6: Rajoy, aliado del miedo a Podemos

Leonard Cohen - 1968 BBC Broadcasts




And, 45 years later, Songs from the Road

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Retropost #1206 (31 de octubre de 2006): Averías irreparables


Me carteo con la Vicepresidenta del Gobierno. Le envío, a ella y a los promotores, un correo con esta Petición de reparación al Gobierno Español, promovida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica:

Te pedimos que apoyes este texto con las reclamaciones que desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica le hacemos al gobierno español para que asuma la responsabilidad de hacer justicia con las personas que fueron asesinadas, perseguidas y encarceladas por sus ideas tras el golpe militar del general Francisco Franco que terminó con el primer periodo democrático que ha tenido España en su historia. Con los quince puntos, tu nombre completo y tu DNI debes enviar dos correos electrónicos:

Uno a la Vicepresidencia del Gobierno: secretaria.vicepresidenta@mpr.es

Y otro con los mismos datos a: memoria36@hotmail.com
Este es el texto que tienes que aceptar y enviar:

PETICIÓN DE REPARACIÓN AL GOBIERNO ESPAÑOL

Como ciudadan@ que cree y defiende los valores democráticos, solicito del Gobierno del Estado español la articulación de una ley que repare (y no equipare) a los hombres y mujeres que defendieron la democracia republicana contra la sublevación del general Franco. Una ley que:

1º-. Anule los sumarios franquistas, que llevaron a ser fusilados y encarcelados a decenas de miles de defensores de la democracia que fueron juzgados por tribunales ilegales.

2º.-. Asuma las obligaciones en Derechos Humanos para la búsqueda de desaparecidos y no delegue la garantía de los derechos humanos en colectivos de voluntarios.

3º-. Que lleve a cabo un gran acto de reconocimiento publico de los hombres y las mujeres que construyeron y defendieron nuestra primera democracia.

4º-. Promueva la creación de una oficina de atención al ciudadano a la que puedan acudir todas las personas represaliadas por el franquismo, o sus familias, que buscan información o que requieren alguna gestión de las diferentes instituciones.

5º-. Regule como delito en el Código Penal la apología del franquismo y que ese delito incluya la existencia de placas, calles y monumentos relacionados con aquellos hombres y mujeres que destruyeron la democracia y construyeron una terrible dictadura a partir de una terrible guerra.

6º-. Instale en el Valle de los Caídos una exposición permanente que cuente quién, cómo, cuándo y por qué fue construido.

7º-. Constituya una Comisión de la Verdad que reúna toda la información de archivos y testigos para que la sociedad pueda conocer lo ocurrido durante la guerra civil y la dictadura, sin límites ni cortapisas.

8º-. Diseñe programas de estudios donde la historia de la II República, la guerra civil y la dictadura sean tema central y no como ahora que ocupan unas pocas páginas al final del texto y casi nunca se enseñan en las aulas.

9º- Trate por igual a todas las víctimas del franquismo y no indemnice solamente a las asesinadas con posterioridad al 1 de enero de 1968 (¿o es que no tiene el mismo derecho alguien asesinado por la dictadura franquista el 31 de diciembre de 1967 o de 1957?).

10º-.  Asuma definitivamente el deber de memoria que tiene el Estado y que establezca un día para las víctimas de la represión franquista, igual que se conmemora el 27 de enero en el Congreso de los Diputados el día de las víctimas del holocausto.

11º-. Cuide, preserve y señalice los lugares en los que ocurrieron hechos significativos de la represión franquista.

12º-. Cree un gran archivo de la memoria oral en el que sean registradas entrevistas con todas aquellas víctimas del franquismo que lo soliciten.

13º-. Que se digitalicen todos los archivos relacionados con la guerra civil y la represión de la dictadura (tanto los españoles como los extranjeros) y que sean accesibles a través de Internet para todos los ciudadanos.

14º-. Que las empresas privadas que utilizaron la mano de obra de los presos políticos lleven a cabo una reparación moral y económica. Y que el Estado los repare por las numerosas obras públicas que fueron obligados a acometer.

15º-. Que en todos los edificios públicos (escuelas, ministerios, universidades, ayuntamientos, diputaciones, etc…) se instale una placa con los nombres de los hombres y mujeres que fueron apartados de sus funciones por sus ideas políticas.

Los que fueron apartados. Por ejemplo, mi abuelo Ángel, maestro de escuela, y "apartado" de sus funciones por el procedimiento de matarlo a tiros. Pero que no pongan en la placa (que no es que crea que la vayamos a ver, pero vamos, es un decir), que no pongan digo, por favor, que "entregó su vida". Que sería lo que nos faltaba por oír.

Observen que este manifiesto no pide que se juzgue a ningún asesino. Es más que moderado, por mucho que a algunos les vaya a parecer lo contrario. Yo ya cambiaría lo de penar la "apología del franquismo" (que desde luego se tendrá que compatibilizar con la libertad de expresión) por una petición de que quien haya asesinado al vecino sea juzgado, qué menos que investigar el asunto; me parece más grave meterle al vecino cuatro tiros que andar por ahí diciendo "viva Franco". Pero bueno, mejor pelillos a la mar, no tensionemos. Al parecer, sería demasiado pedir. Así está el patio, y así son nuestras leyes.





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Bob Dylan - Sara

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Retropost #1205 (31 de octubre de 2006): Una reseña de FABULA



Hay un sitio web en francés excelente, Fabula: La recherche en littérature. A los favoritos tiene que ir. Y ahí acaba de aparecer (en portada y todo) una reseña de The Dynamics of Narrative Form, editado por John Pier, un libro de la serie "Narratologia" en el que tengo un capítulo (Berlín y Nueva York: Walter de Gruyter, 2004). Y como la reseña me recomienda, pues os la recomiendo a su vez. De hecho es todo un pequeño tratado de narratología en sí misma. Se titula "Le récit comme forme-mouvement" y la ha escrito Didier Coste, el autor de Narrative and Communication. ¡Muchas gracias por la buena opinión, y por darla a conocer! (que son dos cosas, y no una). Esta es la parte de la reseña que habla de mi artículo:


L’excellent et limpide article de J.A. García Landa intitulé « Overhearing Narrative » se meut agilement entre pragmatique conversationnelle, théorie du littéraire et narratologie structurale, disciplines dont il combine les apports sans rien rogner de leurs spécificités ni gommer ce qui dépasse de chacune d’elles et continue de dépasser leur combinaison.

Loin de s’arrêter même au schéma complexe mais désormais classique de la communication narrative consacré par Wolfgang Iser, il saisit la force heuristique de l’analogie entre récit oral et récit écrit pour mettre en relief la figure de l’« unintended reader », que nous appellerons, faute de mieux, «lecteur imprévu » en tant que rôle transgressif paradoxalement nécessaire à la production collaborative du sens. Ni narrataire textuellement désigné, ni même inclus par le texte dans les catégories du public de lecteurs préférés ou de lecteurs moyens ou quelconques, le lecteur imprévu est à son tour différencié selon qu’il occupe telle ou telle position d’extériorité : tantôt simple « overhearer » (témoin involontaire) ou « eavesdropper » (guetteur invisible, espion qui prend note, derrière la porte ou le rideau). L’appel à Erving Goffman, entre autres, fait fructifier de façon surprenante des notions introduites par Gerald Prince il y a vingt ans et scolairement sédimentées depuis, illustrant ainsi à la fois une continuité de propos avec une certaine narratologie structurale et le clair besoin d’aller voir de plus près dans la « vie réelle » des récits et des œuvres de tout poil. Cette prise en compte de «formes complexes d’interaction communicationnelle » (199) débouche sur deux constats particulièrement intéressants. D’une part, l’incomplétude du dialogisme bakhtinien —et l’on pourrait épiloguer sur les raisons qui interdirent à Bakhtine de sortir d’une dialectique strictement historique. Et, d’autre part, que la « critique critique » (en particulier celle qui pratique une interprétation plus symptomatique qu’empathique afin de débusquer l’idéologie ou d’autres composantes sous-jacentes des dispositifs textuels) est précisément celle qui, sans surplomber le texte, se place plus ou moins délibérément en porte-à-faux, de biais ou de côté, dans cette lacune de l’espace communicationnel pré-arrangé par l’institution littéraire et dont l’émergence du lecteur imprévu ouvre la béance transgressive.

García Landa a parfaitement raison d’insister sur le besoin d’étudier à la fois et parallèlement l’interaction préconstruite par le texte littéraire et son auto-contextualisation, et l’interaction effective qui peut avoir lieu dans des situations et contextes radicalement étrangers à l’époque de production textuelle, voire inconcevables pour cette culture. Il a raison aussi de souligner que les récepteurs même hostiles ne peuvent échapper à une certaine «ratification » dans la mesure où ils doivent au moins un temps faire comme s’ils partageaient les présupposés idéologiques textualisés, fût-ce pour les dénoncer. Il fait enfin un pas décisif en suggérant que la production lectorale du sens ne résulte pas seulement d’une interaction entre, mettons, un lecteur impliqué et un auteur impliqué, mais au moins d’une négotiation, si ce n’est une mise en acte de conflit, du sujet lisant avec soi-même. (204) Le sujet clivé, postcolonial, par exemple, qui est entre dedans et dehors, aurait vocation privilégiée à être un tel lecteur intensif, générateur de sens et de signifiance littéraire.

Jusqu’ici cependant, on ne voit guère en quoi la communication narrative diffèrerait de toute autre communication littéraire, et le régime lyrique, dont il est question aussi dans ces pages, fournirait, García Landa en a conscience, d’excellents exemples, sinon l’exemple par excellence de la génération d’un lecteur/auditeur officiellement imprévu —indésirable ou titillant par sa tierce présence— s’invitant au cœur du soliloque plaintif ou du dialogue amoureux. L’auteur émet alors l’hypothèse, a priori recevable que le récit fictionnel (le romanesque), en tant que genre composite notamment, est à même de déployer des stratégies tour à tour subtiles et déconcertantes (de représentation et de dissimulation de la dynamique de communication souhaitée ou refusée) pour jouer à cache-cache avec ses anti-lecteurs, ses lecteurs subreptices et autres envahisseurs de la veillée des chaumières. Une dynamique (transgressive et analogue à celle de la métalepse) est une fois de plus mise en valeur ; mais sur ce dernier et ce seul point on pourrait peut-être demander au théoricien d’aller encore un peu plus loin en se posant la question redoutable pour tout narratologue de l’inertie et de la répétitivité du récit.




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domingo, 30 de octubre de 2016

One More Cup of Coffee

Raphaël Enthoven : Mediatico Ergo Sum

Filología Inglesa 2009 - 2014


Me aparece por YouTube este vídeo de fin de carrera de la última promoción de Filología Inglesa, la 2009-2014. Me alegro de ver la despedida de la carrera, que nunca volverá, con música y fiesta y amistades. Y oigan, no se lo pierdan, que también aparezco yo en el vídeo, quién me lo iba a decir. Aunque cuesta encontrarme—juguemos a Find Wally.

Hasta siempre, muchachas/os, y Filología Inglesa también.





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Temas para conversar

Me citan en este libro sobre psicoterapia, interaccionismo y dialogismo:


Ramos, Ricardo. Temas para conversar. Barcelona: Gedisa, 2008. https://books.google.es/books?id=YJqcCwAAQBAJ

(En la cita pone 1988 y en la bibliografía 1998; y es cierto que el libro se publicó en 1998, pero deriva sustancialmente de mi tesis doctoral de 1988).

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David Alvargonzález - Las ciencias como sistemas y los sistemas filosóficos

Bob Dylan Interview

Mujer de la playa 3

Mujer de la playa 3

Retropost #1204 (30 de octubre de 2006): Se entiende, ¿no?

Si ets català, però no ets catalanista, actualment ningú no et representa al Parlament català.

Tant si sols votar al PSC o a ICV, com si sols votar al PP, has de saber que el fet que aquests partits obtinguin un escó més o un escó menys no canviarà absolutament res.

En canvi, gens no serà igual si entra al Parlament un nou partit que no limita el terreny de joc polític a l'àmbit del catalanisme.

Si Ciutadans entra al Parlament, tots els que hem signat l'Esmena 6.1 entrarem amb ells. Si Ciutadans entra al Parlament, començarà a airejar-se "l'oasi."

Si has signat l'Esmena 6.1, ja saps que és molt necessari que entri aire nou al Parlament, encara que sigui per una petita escletxa. El teu vot és absolutament fonamental per a ajudar-nos a obrir aquesta escletxa.

El pròxim 1 de novembre tenim l'oportunitat de votar a Ciutadans. No podem deixar-la perdre. És l'únic vot útil.

Si us plau, fes circular aquest e-mail: per a Ciutadans cada vot té un enorme valor.

(Nota, por si acaso: escletxa quiere decir fírgoa).
(Re-nota: Catalán-catalanista; zaragozano-zaragocista; madrileño-madrileñista; vasco-abertzale; español-españolista; musulmán-islamista; cristiano-cristianista; blanco-blanquista; bitacorero-bitacorista; partidario-partidista).
 

sábado, 29 de octubre de 2016

A Discussion of Artificial Intelligence with John Searle

The Unanswered Question—& the Best of Charles Ives

Sharing Is Caring



From Dave Eggers' THE CIRCLE, a dystopian novel about overinformation, in which Mae, a modestly ambitious yuppie, becomes overexposed to public viewing in a Google or Facebook-like company, The Circle, acting as a 24/7 live walking camera and frontperson. In a public conversation with the company's guru, Bailey, we get a sense of the company's compulsory feelgood philosophy of social networking:

"I think it's simple. If you care about your fellow human beings, you share what you know with them. You share what you see. You give them anything you can. If you care about their plight, their suffering, their curiosity, their right to learn and know anything the world contains, you share with them. You share what you have and what you see and what you know. To me, the logic there is undeniable."

The audience cheered, and while they did so, three new words, SHARING IS CARING, appeared on the screen, below the previous three. Bailey was shaking his head, amazed.

"I love that, Mae, you have a way with words. And there's one more statement you made that I think should cap off what I think everyone here would agree has been a wonderfully enlightening and inspiring talk."

The audience clapped warmly.

"We were talking about what you saw as the impulse to keep things to yourself."

"Well, it's not something I'm proud of, and I don't think it rises above the level of simple selfishness. Now I really understand that we're obligated, as humans, to share what we see and know. And that all knowledge must be democratically accessible."

"It's the natural state of information to be free."

"Right."

"We all have a right to know everything we can. We all collectivelly own the accumulated knowledge of the world."

"Right," Mae said. "So what happens if I deprive anyone or everyone of something I know? Aren't I stealing from my fellow humans?"

"Indeed," Bailey said, nodding earnestly. Mae looked to the audience, and saw the entire first row, the only faces visible, nodding, too.

"And given your way with words, Mae, I wonder if you can tell us this third and last revelation you made." What did you say?"

"Well, I said, privacy is theft."

Bailey turned to the audience. "Isn't that an interesting way of putting it, guys? 'Privacy is theft.'" The words now appeared on the screen behind him, in great white letters:


PRIVACY IS THEFT

Mae turned to look at the three lines together. She blinked back tears, seeing it all there. Had she really thought of all that herself?

SECRETS ARE LIES

SHARING IS CARING

PRIVACY IS THEFT

Mae's throat was tight, dry. She knew she couldn't speak, so she hoped Bailey wouldn't ask her to. As if sensing how she felt, that she was overcome, he winked at her and turned to the audience.

"Let's thank Mae for her candor, her brilliance, and her consummate humanity, can we please?"

The audience was on its feet. Mae's face was on fire. She didn't know if whe should sit or stand. She stood briefly, then felt silly, so sat down again, and waved from her lap. Somewhere in the stampeding applause, Bailey managed to announce the capper to it all—that Mae, in the interest of sharing all she saw and could offer the world, would be going transparent immediately.

(...)oversurveillance

She was under no illusion that every minute of her day was equally scintillating to her watchers. In the weeks Mae had been transparent, there had been downtime, a good deal of it, but her task, primarily, was to provide an ope nwindow into life at the Circle, the sublime and the banal. "Here we are in the gym," she might say, showing viewers the health club for the first time. "People are running and sweating and devising ways to check each other out without getting caught." Then, an hour later, she might be eating lunch, casually and without commentary, across from other Circlers, all of them behaving, or attempting to, as if no one was watching at all. Most of her fellow Circlers were happy to be on-camera, and after a few days all Circlers knew that it was a part of their job at the Circle, and an elemental part of the Circle, period. If they were to be a company espousing tranparency, and the global and unending advantages of open access, they needed to be living that ideal, always and everywhere, and especially on campus.

Thankfully, there was enough to illuminate and celebrate within the Circle gates. The fall and winter had brought the inevitable, all of it, with blitzkrieg speed. All over campus there were signs that hinted at imminent Completion. The messages were cryptic, meant to pique curiosity and discussion. What would Completion mean? Staffers were asked to contemplate this, submit answers, and write on the idea boards. Everyone on Earth has a Circle account! one popular message said. The Circle solves world hunger, said another. The Circle helps me find my ancestors, said yet another. No data, human or numerical or emotional or historical, is ever lost again. That one had been written and signed by Bailey himself. The most popular was The Circle helps me find myself.




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Playita sola

Playita sola

Retropost #1203 (28 de octubre de 2006): Excursión por el tiempo


Hoy, aunque nos cuesta arrancarnos de la pantalla, aún nos ha dado tiempo de dar un viaje por el tiempo, o esa es la impresión que nos ha hecho. Hemos emprendido camino a San Juan de la Peña (tan cerca y tan lejos...) Tan lejos con críos, que exigen paradas técnicas de pises y mareos cada poco tiempo. La parada gastronómica, también exigida, ha sido en Ayerbe; y allí nos hemos metido a fisgar por lo que parecía talmente una judería, y allí estaba la casa donde vivió de mocete Santiago Ramón y Cajal.... vaya. Y su hermano Pedro, claro, que fue el que construyó la casa donde nosotros vivimos ahora, que aún pertenece en parte a sus descendientes. Así que nos la hemos visitado, convertida ahora en casa-recuerdo, llena de fotos y películas y objetos que te transportaban a finales del XIX. Entre los documentos de mano de Ramón y Cajal, un par de datos interesantes: que en su vejez cobraba 6000 pesetas, mientras que algunos de sus ayudantes cobraban 20.000 o 30.000, pero que renunciaba a pedir más, porque realmente no necesitaba mucho, decía. Otro: pide que lo entierren en el cementerio laico. Masón era, al parecer. ¿Judeo-masón? Posible, en familia de médicos... En fin, aprovecho para comprame un recuerdo: los tres volúmenes de Textura del Sistema Nervioso del Hombre y de los Vertebrados, por "S. Ramón Cajal", sic; esta semana precisamente hace cien años que le dieron al hombre el Premio Nobel. En la Universidad de Zaragoza no lo quisieron de catedrático... y ahora lo tienen presidiendo el Paraninfo, Lincoln-like. Vueltas que da la vida.

Seguimos camino hacia San Juan de la Peña, y pasamos al lado de los Mallos de Riglos, que dice Ivo: "Uau! Es de alto como el Empairen Stein! Pero no: parece ser que (bueno, según se mida) el Empáirenstein es más alto que los Mallos. Pero no más impresionante.
Mallos de Riglos

Adentrándonos en el "Reino de los Mallos" pasamos por el Pantano de la Peña, por Triste (volveremos por Bailo), y damos vueltas y revueltas sin fin hasta llegar por fin, cuando ya se iban los últimos visitantes, a San Juan de la Peña. Donde dicen que, dicen que, hace mil años se guardaba el Grial. Lo que sí parece es que el lugar ha debido ser sagrado desde tiempo inmemorial. Sin turistas, y anocheciendo, todas estas montañas vacías, de camino a Santa Cruz de la Serós, parecían una fortaleza natural donde los monjes se hubiesen atrincherado durante siglos en un lugar que nadie les fuese a disputar.

La vuelta, a oscuras, se nos ha hecho un poco larga, y es que los pequeñajos se resienten de las excursiones domingueras. El susto ha sido cuando nos hemos encontrado con una pareja de jabalíes en la carretera. Jabalíes, o jabalís, o aun jabalines, que les dicen en mi pueblo. La jabalina (creo) aparta al jabato que la seguía, sacándolo de la carretera con un golpe de hocico decidido. Nos hemos librado, o se han librado, por poco. También un lironcillo que ha pasado corriendo y le ha recordado a Pibo el cuento de un lirón que se está leyendo, Gringolo.

Sin más incidentes ni amagos de colisión hemos llegado a la autovía. Y cuando hemos estado otra vez entre las luces de neón y la publicidad en Zaragoza, parecía talmente que terminábamos de hacer un viaje a través del tiempo, y de bastantes siglos por cierto. Hasta un poco shockeados estaban los enanos creo... cuando he propuesto otra excursión a ver los mallos de Agüero, se han desapuntado, con grandes aspavientos.

(PS: cuando les pregunto qué les ha gustado más de la excursión, contestan los tres: "¡Los macarrones!").

jabalin











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Retropost #1202 (28 de octubre de 2006): En Tropelías (sic)


Me he acercado los ratos que he podido por el Seminario de Investigaciones Culturales "Tropelías", organizado por el área de Teoría Literaria de nuestra universidad (Túa Blesa, Alfredo Saldaña et al.), y aparte de ponencias de días anteriores sobre Espinosa, Javier Marías y otros, he escuchado esta mañana a Túa hablando sobre Gimferrer y a Darío Villanueva sobre la poética de la novela de Francisco Ayala. Y además de escucharlos con mucho gusto, también me he escuchado hacer preguntas o comentarios desde el público (con una voz que siempre suena un tanto ajena en estos casos, y que no la escucho con todo el gusto que esperaba pero que debe de ser la mía).

Bueno, pues Túa hablaba sobre la poética de innovación permanente de Gimferrer, su herencia de tradiciones rompedoras (entre otras de mis lecturas de adolescente modelnista, Rimbaud y Lautréamont)—la de Rubén Darío, la del surrealismo, el modernismo à la Saint-John Perse, Eliot y Pound... y su autor-reinvención con cada libro, en una trayectoria que quiere evitar el "autoepigonismo" y mantener a la poesía en una búsqueda permanente que es su misión.... "su misión: insumisión", apostillo, y especulo sobre maneras de figurar las trayectorias creadoras de los escritores, siguiendo la inspiración matemática de las trayectorias e inflexiones de Túa:

- El punto y parado, o el círculo vicioso, para los escritores que no salen de lo mismo, los autoepígonos.
- La ideal línea recta, para los escritores que siguen siempre adelante, westward ho, sin volver a pisar terreno ya pisado.
- Pero claro, en la Tierra (decía Bonilla) siguiendo adelante volvemos a donde ya estábamos. Igual así hemos trazado un círculo inabarcable para nuestra vista. Quizá haga falta otra persona que nos diga cuál es el centro del círculo que hemos trazado mientras creíamos trazar una recta, en sucesión de estilos, maneras y nuevas identidades y preocupaciones... Sublunarmente, no me parece la recta una opción realizable; toda recta es ideal.
- A mí me gustan las espirales (Nota 1). La espiral tiene algo de progreso y algo de retorno; da vueltas sobre un centro, sin por ello ser un círculo vicioso. Va abarcando cada vez más terreno, abre espacios nuevos sin por eso dejar de tener un centro de gravedad. Creo que seguramente todos nos movemos en espirales, alrededor de nuestras estructuras de personalidad, o temáticas centrales o métaphores obsédantes, auque las vayamos ampliando con nuevas preocupaciones y conocimiento, en nuestro viatge a esa Ítaca que a la vez está en el centro y en la periferia de nuestro mundo a la que nunca llegamos. Queda para un tercero, para un crítico quizá, el ver el trayecto espiral o la amplia circunferencia que describe lo que nosotros percibimos como una recta, o como un divagar en direcciones diversas. Esa figura geométrica es, quizá, una función de la percepción.

Darío Villanueva da un repaso admirable al contexto intelectual de la teoría de la novela de Ayala dentro de los parámetros del pensamiento teórico del siglo XX: sus preocupación por el lector ficcionalizado, ideal en el sentido de implícito en la comunicación narrativa; las concomitancias de este modelo con las ideas de Booth, las de Bajtín, las de Ingarden e Iser, o de los narratólogos franceses. (Apunta también, cosa con la que concurro, los problemas de Iser a la hora de determinar la relación entre el lector implícito y el lector efectivo). Señala DV la influencia por la fenomenología por sus estudios en Alemania. Su continuación de la herencia de Cervantes, y de ese pronunciamiento crucial del Cura sobre la verdad de la ficción: que reside su éxito en el encuentro de autor y lector sobre el texto, sobre unas convenciones de comunicación compartidas. Describe Villanueva un curioso texto de Ayala: tras Muertes de Perro, en El fondo del vaso nos presenta lo que Booth llamaría un narrador no fiable... y lector no fiable a la vez, pues es uno de los lectores de Muertes de Perro que toma la defensiva del dictador contra lo que para él son los infundios que se han publicado en Muertes de Perro, así como contra la manera solapada en que se comunican esos infundios por medio de la ironía.

Yo sugiero que podría verse ahí un síntoma de la hiperconsciencia de Ayala frente a sus lectores: el exiliado teme que sus textos no van a ser bien leídos, sabe que van a encontrar una lectura hostil, quizá; y responde apoderándose del lector hostil, del lector imprevisto, para volverlo a incluir en el círculo idealizado de la comunicación textual. En la práctica de Ayala encontramos pues una dialéctica que va más allá del formalismo (si bien la estructura formal de la obra contraataca, exigiendo ser leída a su manera). Pero ¿encontramos una teorización de esas importantes figuras lectoras que deberíamos añadir al lector implícito? Me refiero al lector hostil, por una parte, y al lector crítico, por otra, dos figuras que comparten una porción de territorio común además de ser bien diferenciables. El lector hostil no aceptará los valores del autor o la justeza de sus representaciones. El lector crítico va más allá del papel que le encomienda la obra, del lugar que le tiene preparado. Una obra crea espacios en blanco para ser rellenada, con la colaboración del lector, pero cuenta con un lector amistoso, favorable, que no entre a rebatir sus presupuestos... Ahora bien, un lector crítico puede hallar huecos en el texto que no han sido previstos por el autor, cosas que faltan porque el autor no ha sabido o no ha querido ver: y la labor del crítico es señalar y completar esas ausencias, de una manera que no consta precisamente en el proyecto estético o ideológico de la obra. Una obra quiere ser leída, pero sus mejores críticos no son los que la leen tal y como quería ser leída. Van más allá: son lectores resistentes, o no invitados, o respondones. Los autores no suelen gustar de los críticos, porque los críticos también son autores, y lejos de escribir ficciones, intentan apropiarse de las de los autores, disputándoles su autoridad, y hasta su autoría si se tercia. Intolerable.

Nota 1: José Ángel García Landa, “Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman.” En Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía, Cristina García Santos and Miguel Ángel Quintana Paz. Madrid: Dykinson, 2005. 679-88.






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viernes, 28 de octubre de 2016

Katiuska (1995)

Gustavo Bueno, El porvenir de la Filosofía en la sociedad democrática 1

George Lakoff on Embodied Cognition and Language

Vuelo de gaviota

Vuelo de gaviota

Otro NO A RAJOY

Retropost #1201 (28 de octubre de 2006): Harry Thompson, This Thing of Darkness



Me compré este libro (2005; Headline Review, 2006) por la preciosa ilustración de la portada, que si no es de Turner debería serlo. También por la cita shakespeariana del título, claro: "Esta cosa de la oscuridad reconozco que es mía", dice Próspero sobre el degradado indígena Caliban en The Tempest. La obra de Shakespeare se ha venido leyendo como una alegoría, comentario o síntoma sobre el colonialismo, y también de eso va la novela de Thompson. Qué digo la novela de Thompson. La EXCELENTE novela de Thompson: a por ella si podéis, sin pensarlo dos veces. Ojo: 875 páginas que se hacen cortas.

Como decía, va del imperialismo y colonialismo, de las actitudes occidentales y de los genocidios perpetrados en Tierra del Fuego y en Oceanía. Pero también va sobre teoría de la evolución: otra razón por la que me la compré es que Darwin es uno de los protagonistas. La novela dramatiza el conflicto religioso y filosófico que supuso el avance de la ciencia y la racionalidad en el XIX, llevando a la crisis de la fe y al escepticismo en el caso de Darwin. El panorama es amplio, casi planetario, abarcando desde contactos con pueblos primitivos hasta elegantes salones ingleses; grandiosos paisajes sudamericanos y tormentas vívidamente descritas, horizontes enormes. Un panorama amplio también en el tiempo, siendo la pieza central el viaje alrededor del mundo de Darwin en la expedición del Beagle al mando de FitzRoy; pero abarca el libro desde los preliminares (con el suicidio del anterior capitán del Beagle en Patagonia), pasando por el famoso debate sobre la evolución entre Huxley y un primate of the Church, el obispo Wilberforce... Hasta terminar con el suicidio del propio FitzRoy, desencantado con su fortuna y su carrera, y atormentado por el avance del escepticismo y de un mundo que él ve carente de sentido si no está organizado por una divinidad benevolente.

Y la benevolencia de la Divinidad queda bastante en duda... Los nativos a los que quiere civilizar y cristianizar FitzRoy son impredecibles: tan pronto dan resultados casi demasiado buenos, adoptando los valores y modales ingleses casi hasta el extremo de la caricatura, o son incomprensibles, brutales y enigmáticos. Si logra entenderse con ellos, son entonces los europeos quienes plantean problemas, con su simplismo, su codicia brutal y su desprecio a la vida e intereses de los nativos. FitzRoy no encuentra acomodo en la vida; él mismo sufre de accesos súbitos de demencia, y aunque consigue tras largos años de soledad casarse con la mujer ideal que le quitaba la respiración (a regular angel in the house, además) ésta muere. Los proyectos de FitzRoy para desarrollar sistemas de predicción meteorológica se enfrentan a los absurdos burocráticos y la ignorancia de las autoridades; su intento de aplicar equitativamente la justicia inglesa cuando lo nombran gobernador de Nueva Zelanda topan con el doble rasero que las autoridades y los colonos esperaban de él.

Fitzroy cree en un mundo ordenado donde todos tienen su lugar; el mundo que inaugura el pensamiento Darwin justifica la superioridad del hombre occidental, y aboca a las razas inferiores al la extinción en una lucha por la vida que aquí se encarna a escala mundial en el imperialismo británico, y en el americano contemporáneo, por analogía transparente que establece el autor. Las palabras del general Rosas para justificar su guerra contra los indios están calcadas de los discursos de Tony Blair. Darwin es aquí un Darwinista social, que aunque en absoluto aprueba el genocidio, predice que las razas inferiores y los grandes simios serán exterminados para ahondar la diferencia entre el hombre y los animales. Para disgusto suyo, Fitzroy se ve asociado a las teorías de Darwin, y ve cómo sus acciones contribuyen a fines globalizadores que él no deseaba. FitzRoy era un explorador, no un conquistador, y le da asco el progreso de la máquina imperialista.turner temeraire

Y su inicial amistad con Darwin, que lo acompaña durante años en el Beagle, se enfría y termina en un enfrentamiento espiritual de proporciones casi cósmicas. Darwin acaba con Dios y se pone a sí mismo, viejo primate, en su lugar, dejándose una larga barba blanca por subrayar la parodia; desarrolla una teoría de la realidad, de la estructura de la tierra y del origen y lugar del hombre, que repugna y horroriza a FitzRoy, cuyos afanes de ilustración y desarrollo del conocimiento no pretendían este resultado. La novela dramatiza así el enfrentamiento entre un cosmos ordenado por Dios, y visto desde el prisma de un aristócrata que tenía su lugar en el siglo XVIII, y el universo vacío de sentido del siglo XX, anticipado por Darwin. FizRoy cierra el círculo con su suicidio, arruinado por sus empresas benevolentes, envejecido, desilusionado por el avance de una civilización burocrática, mecánica, regimentada y sin ideales que él pueda compartir.

"Cuando era joven, pensó FitzRoy, era un viajero, cruzando mares desconocidos, amo de mi propio destino. El viento y las olas se han estrellado contra mí, pero me abrí paso luchando, para descubrir nuevas costas y mundos desconocidos. Luego me volví parte de una máquina, un simple diente en un engranaje. Me quitaron mi libertad, mi independencia. Pero al menos mi esfuerzo sirvió para allanar el camino a otros viajeros, que siguieron mis pasos. Ahora, me han quitado hasta ese pequeño consuelo. La solución está clara. Debo viajar a donde no puedan alcanzarme. Debo emprender el viaje una vez más, a la orilla más lejana. Debo emprender el viaje más allá de los viajes. Un viaje sin mapas."

Fizroy sueña con volver a ver a su esposa amada; a Jemmy Button, el nativo que tanta amistad le profesó, a sus jóvenes marineros que murieron ahogados. ¿Los verá, o tiene razón Darwin? ¿Era FitzRoy sólo un primate más, demasiado evolucionado para su propio bien?

Una novela histórica magnífica, no sólo de la historia,sino sobre la historia. Y para la historia. Con horizontes inmensos, que abarcan el origen y sentido de la humanidad, de la modernidad, de la globalización, y de las vidas individuales, pequeñas historias que buscan su sentido dentro de esta gran narración. Harry Thompson murió de una grave enfermedad al poco de publicarla; es su única novela. Tampoco necesitaba otra.






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Retropost #1200 (28 de octubre de 2006): La austeridad de Auster


Comentario que pongo en La piedra de Sísifo, a cuenta del reciente discurso de Paul Auster con ocasión del premio Príncipe de Asturias:

Gracias por poner aquí el discurso sobre la inutilidad de las artes. Me ha recordado a Oscar Wilde, que en "La decadencia de la mentira" también empezaba proclamando la inutilidad del arte, para terminar diciendo que el arte tiene (nada menos) que la responsabilidad de crear la realidad en la que vamos a habitar, a través de la educación de nuestros sentimientos y percepciones. Auster quizá sea más modesto, pero defender la especificidad de lo humano, y un espacio donde se da de manera privilegiada la comunicación entre las mentes, "el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad", ¿es eso defender la inutilidad de las artes? Título engañoso... e inutilidad únicamente en el sentido utilitarista del término. Una teoría estética demasiado austera.






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Retropost #1199 (28 de octubre de 2006): Se aprecian graves fallos de diseño


Se van a la cama los pequeñajos, y se despiden después de sus rezos:

- ... ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén. Mamá... Te recordaré siempre. Yo no quiero que te mueras. (Snif). (Buaa).

- Bah, no te preocupes, que estaré desde el cielo mirándote.

- (Snif.) Voy a matar a Dios. Así los que están muertos volverán a estar vivos siempre.

- Este niño. Qué cosas tiene. La realidad le parece mal organizada. En fin, mejor que lo pase ahora, y no cuando Niet-zsche; en realidad ésta es la mejor edad para estas crisis.







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jueves, 27 de octubre de 2016

What does 'The Social Construction of Reality' Mean? - by Dr. Dennis Hiebert

Por qué "el ensayo no es literatura" según Jesús G. Maestro




Le pongo este comentario:

Habría que aclarar que se discute "por qué el ensayo no es literatura según mi definición de la literatura. Que no es lo que la tradición en general entiende por literatura, sino lo que yo voy a llamar literatura." Así, sí. Si no, no. O, por decirlo de otra manera, lo que se presupone es que la literatura es necesariamente ficción, una noción sui géneris de la literatura que no hace sino confundir los conceptos. Cójanse cien manuales de literatura, y véase si por literatura se entiende sólo ficción o "construcción fabulosa." Con lo cual se encastilla esta noción en sí misma, contra el sentido generalmente aceptado de los términos.

Claro que también opina G. Maestro que Borges escribió sus obras para burlarse de los lectores, que no hay quien las tome en serio.... O que "la literatura es el discurso literario más potente de todos los que existen"... en fin, no comment. 

Pero, más allá de todo esto, no se puede entrar a debate con un discurso tan arbitrario, atrabiliario y despectivo, tan vocacionalmente maximalista y tan disparatadamente prepotente. Es lástima, pero quizá un síntoma significativo de cómo funcionan las cosas, que el esfuerzo titánico y el discurso inagotable de G. Maestro, volcado en tantos libros y vídeos, siendo como es con mucho la contribución individual más visible en cantidad y en capacidad de producción en todo el campo de la teoría literaria en español, resulta ser prácticamente inutilizable por esas limitaciones que la vician desde la base.



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Miradorcito

Miradorcito

De escuelas y maestros: Ángel García Benedito


VÍCTOR JUAN, DIRECTOR DEL MUSEO PEDAGÓGICO DE ARAGÓN.


(Transcribo aquí una columna de Víctor Juan sobre mi abuelo Ángel García Benedito, que aparece en el Heraldo de Aragón el 26 de octubre de 2016 en la serie "De escuelas y maestros")


ÁNGEL GARCÍA BENEDITO




Gran parte de historia del magisterio podría resumirse en el compromiso de estos profesionales con sus alumnos en el interior de las aulas, pero también con la sociedad y con las personas de los lugares donde trabajaban. No es raro encontrar maestros que extendieron la acción cultural a la comunidad, pronunciaron conferencias, abrieron bibliotecas para toda la población, impulsaron la creación de cantinas y roperos. El caso de Ángel García Benedito (Berdún, 1878-Biescas, 1936) es uno de los más destacados. Era hijo y hermano de maestros. También su esposa, Eusebia Pomar Guillén, ejerció el magisterio en Otal y Biescas. Don Ángel completó sus estudios en la Escuela Normal de maestros de Huesca. Desde 1904 ejerció en Aguilar del Río Alhama y en 1918 se traladó a Escuer (partido de Jaca) donde consiguió aumentar la matrícula de la escuela, enfrentándose muchas veces con los padres que preferían antes servirse de sus hijos en las labores del campo que enviarlos a la escuela. Durante una epidemia de fiebres tíficas en el pueblo, ante la falta de asistencia especializada, el maestro visitó y atendió a los enfermos. También fundó un economato y una cooperativa agrícola que distribuía semillas, abono y herramientas de cultivo.

DE LA LADERA AL VALLE

Debido a su peligroso emplazamiento, Ángel García Benedito convenció a los vecinos de Escuer de la necesidad de trasladar el pueblo de la ladera al fondo bien comunicado y regado del valle, en la carretera de Panticosa. En 1924 en 'El magisterio de Aragón' podía leerse que el maestro de Escuer "encarga material de construcción y lo distribuye, solicita muestras y recibe género que va suministrando según las necesidades de cada uno, y con su actividad, competencia y celo va realizando la maravilla de fundar un pueblo nuevo a seis kilómetros de donde el antiguo estaba emplazado". La escuela del nuevo pueblo se inauguró en 1930 y en agosto de 1931, abrió sus puertas la nueva iglesia. Durante la Segunda República el maestro estableció una biblioteca con los libros que recibió del Patronato de Misiones Pedagógicas. Militó en Izquierda Republicana y fue amigo personal del inspector de escuelas Ildefonso Beltrán. Ángel García Benedito fue, sin duda, uno de esos maestros llamados a ser "las luces de la República." Por eso, quienes preferían las tinieblas lo asesinaron el 2 de agosto, unas semanas después del inicio de la Guerra Civil.



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Robert Herrick (Baugh)

(From A Literary History of England, ed. A. C. Baugh)

The son of a well-to-do London goldsmith, Robert Herrick (NOTE 34) took two degrees at Cambridge and formed his poetic style by study of the classic lyrists (NOTE 35) and contact with Ben Jonson, then in his prime, whom he called "Saint Ben" and the best of poets. After some experience of court and military life he took orders, at nearly as late an age as Donne, and was presented to the rectory of Dean Prior in Devonshire, of which he says:

More discontents I never had
Since I was born than here....
Yet justly too I must confess
    I ne'er invented such
Ennobled numbers for the press
    Then where I loath'd so much.  (NOTE 36)

NOTE 34. See F. W. Moorman, Robert Herrick, a Biographical and Critical Study (1910); Poetical Works of Robert Herrick (Oxford, 1915, 1935); F. Delattre, Robert Herrick (Paris, 1912).

NOTE 35. See Pauline Aiken, The Influence of the Latin Elegists on English Lyric Poetry, 1600-1650, with Particular Reference to the Works of Robert Herrick (1932); G. G. Loane, "Herrick's Sources," N&Q, CLXXVIII (1940): 224-225.

NOTE 36. Discontents in Devon.

He was ejected from his living by the Puritan government in 1647, restored in 1662, and ultimately buried at Dean Prior at the age of eighty-three. There is little evidence that he affected his contemporaries in any degree. A single poem, King Oberon's Feast, was printed anonymously in a fairy miscellany in 1635, and three others in the 1640 edition of Shakespeare's Poems. "The Several Poems written by Master Robert Herrick," entered on the Stationers' Register, April 29, 1640, remained unprinted (NOTE 37) till the appearance in 1648 of Herrick's only book, Hesperides: or the Works both Humane and Divine of Robert Herrick Esq. (Note 38), and the fame of this now precious volume was a growth of the nineteenth century.

NOTE 37. Delattre, p. 98, suggests a reason for the suspension of publication.

Herrick is the delight and justification of the anthologist. Some twenty easilly selected lytircs have made him immortal; the rest are not so much inferior as repetitive of his themes. He is the poet of strawberries and cream, of fairly lore and rustic customs, of girls delineated like flowers and flowers mythologized into girls; as in To Carnations, a Song:

Stay while ye will, or go,
    And leave no scent behind ye:
Yet trust me, I shall know
    The place where I may find ye.

Within my Lucia's cheek
    (whose livery ye wear)
Play ye at hide or seek,
    I'm sure to find ye there.

Corinna's Going a-Maying is one of the most successful poems ever written in immortalizing a mood and depicting a contemporary scene, and its last stanza is unsurpassable in expression. These themes might cloy if Herrick were not a perfect craftsman and a brilliant ironist. Praising pagan love and pastoral beauty as he does, he seldom lets the reader forget that he is a gray-heade parson, who hates the country and abhors matrimony:

    Before I went
    To banishment
Into the loathed West,
    I co'd rehearse
    A lyric verse,
And speak it with the best.

    But Time (Ay me!)
    Has laid, I see,
My Organ fast asleep,
    And turn'd my voice
    Into the noise
Of those that sit and weep;

or (To Perilla)

Age calls me hence, and my gray hairs bid come,
And haste away to my eternal home,

or more janutily,

A bachelor I will
Live as I have liv'd still,
And never take a wife
To crucify my life,

And

Love he that will; it best likes me
to have my neck from love's yoke free,

and (in To his Tomb-maker)

Go I must; when I am gone,
Writer but this upon my stone:
Chaste I liv'd, without a wife,
That's the story of my life.
Strewings need none: every flower
Is in this word, Bachelor;

and finally, in To All Young Men That Love,

 I could wish you all, who love,
That ye could your thoughts remove
From your mistresses, and be
Wisely wanton (like to me).

By the time Herrick's volume was printed, with a dedication to Charles, prince of Wales, the author was nearly sixty years old and the Cavalier cause was lost. Even the earliest poems in the collection speak of the poet's age, and it is not likely that it contains much unrevised youthful work. When viewed as the mature and consistent reflection of a man's mind, these usually delicious poems do not warrant us in assigning Herrick a very high place among clerical types. His satirical epigrams include some of the most brutal of their kind. He was neither a romantic idealist nor a believer in the golden mean, and his definition of beauty is a true measure of the man:

Beauty no other thing is than a beam
Flash'd out between the Middle and Extreme,

that is, in the ironic middle ground between stoicism and enthusiasm.

But he had moments of lyric ecstasy in contemplating the flower-like beauties of earth or daydreaming of the supernatural; e.g., in The Hag:

    The Hag is astride,
    This night for to ride,
The Devil and she together:
    Through think and through thin,
    Now out and then in
Though ne'er sou foul be the weather.

 And many times he achieves the calm perfection of Horace or Catullus, as in To Sappho:

Let us now take time and play,
Love, and live here while we may;
Drink rich wine, and make good cheer,
While we have our being here:
For once dead, and laid i' th' grave,
No return from thence we have.




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Retropost #1198 (27 de octubre de 2006): Scoop

 

La última de Woody Allen, y hasta con Woody Allen, cosa cada vez más infrecuente. Pero ésta no va a hacer historia: es flojilla, una película sencillita (al estilo del Manhattan Murder Mystery), un poco como un homenaje a un tipo de películas de detectives que se hacían, o se deberían haber hecho, en los años cuarenta, pero que siempre parecen un poco distorsionadas, parodiadas o retomadas en plan histerizado, una vez se les incluye a Woody Allen como investigador. (Y un periodista que se escapa nada menos que de la barca de la Muerte, para dar el chivatazo de quién es el asesino). En este caso, el asesino principal ni sale; es un asesino en serie, pero conocemos a un copycat killer, que se aprovecha de la serie de crímenes para colar uno más, y librarse así de una prostituta que lo chantajeaba... Vamos, que el lema podría ser que "aunque cojan al asesino, y no sea tu novio, tu novio también puede ser un asesino"—hasta EL asesino, y hasta TU asesino si te descuidas. No os fiéis de esta gente que anda por las country houses de los ricachos ingleses, Woody Allen se ríe del té con pastas pero está convencido de que hay muchos esqueletos en los armarios. Y de que llegado el caso, se llevan por delante a quien les amenace la pasta y el status, sin pensárselo dos veces.

Algo copycat, aparte del caso del "El asesino del tarot", es que la idea básica del argumento quizá derive de El Nombre de la Rosa (¿hay una lógica unitaria detrás de las muertes, o la inventamos, o se cruzan varias lógicas?). Pero sobre todo, la peli es un poco autocopiona: ¿son clásicos del estilo de Woody, o está metiendo la mano al fondo del tonel a ver si aún puede sacar algo? Los actores no están demasiado acertados tampoco, en especial el aristócratarot. Woody ya se sabe: a estas alturas no es que experimente precisamente con su saber star, y la cosa rechina cada vez más si no se innova en esto. Sea como sea, un planteamiento sencillito para una película que se ve bien pero que no va hacer titulares... y si os la perdéis, pues aparte de un rato medianamente divertido, poco se habrá perdido.
Ah, bueno, un chiste de los de Woody, hablando de religiones con una elegante pareja inglesa en un cóctel: "Ah, el cristianismo, claro, claro. Bueno, a mí me educaron en la religión israelita, pero luego me convertí al narcisismo". Este casi me lo podía haber inventado yo.



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Retropost #1197 (27 de octubre de 2006): Espinosidades


Hasta hoy mi único contacto (o no contacto) con el novelista murciano Miguel Espinosa era que estando yo haciendo la mili allá por los ochenta, hice un viaje a Murcia, y el cabo de mi regimiento (el cabo Fiestas, se llamaba) me pidió que, si podía, le comprase unas novelas de Miguel Espinosa (Escuela de Mandarines, La Tríbada Falsaria: Tractatus Theologiae, La Tríbada Confusa)—si se podían encontar en Murcia. No se encontraron, y hasta hoy.... Pero después de oir esta mañana una conferencia de Fernando Rodríguez de la Flor, tengo que volver (¿a Murcia? ¿a Internet?) a intentarlo, y leerme al menos Escuela de Mandarines.

Habla Rodríguez de la Flor de "Miguel Espinosa: la construcción de la disidencia intelectual en la Transición española": de la Transición como "época", ambiente estético e ideológico, y de sus discontents, por razones personales (es decir, profundamente políticas). Como otros, a Espinosa le repugnaba el franquismo ambiental, en especial el de la academia donde fracasó por "incompatibilidad de caracteres" con la dictadura y sus heideggercillos universitarios; se mantuvo como comerciante, despotricando lleno de asco contra la mentalidad pequeñoburguesa de la cultura española franquista (ya se sabe: la de Franco en su mesa camilla escuchándose a sí mismo por la tele). Pero la Transición tuvo mucho de transición imperceptible, para mucha gente; la Academia, profundamente infiltrada por el Régimen, tenía unas actitudes y maneras de hacer que se han venido perpetuando. La Escuela de Mandarines que escribió Espinosa es tan aplicable a los aprovechados del Nuevo Régimen como a los del Viejo. Para Rodríguez de la Flor esta comparación de la mecánica del poder político-administrativo, de los mecanismos de exclusión y del control mental en España con los de un arcano imperio chino es una maniobra retórica poderosa y en cierto modo tradicional de un cierto tipo de disidente... para mi sorpresa mientras oigo a Rodríguez de la Flor me encuentro a mí mismo entre los que han recurrido a una modalidad de argumentación, la chinoiserie, recurrente entre los críticos del eterno status quo.
 
Los disidentes más radicales de Franco, aquellos a quienes les producía náusea de la que estremece la médula espinal, no son los que mejor se suben al carro de la transición. Son tipos raros, tipos atípicos—que si el Savater del Panfleto contra el Todo, que si Gamoneda, que si Espinosa, que si García Calvo, que si Juan Goytisolo... y cuando ven que empiezan a ser masa los enemigos de la Buena Gobernación, les recuerdan que tampoco están, necesariamente, con ellos por estar contra el gobierno. El disidente que disiente desde lo más hondo puede acabar aislado, autoexiliado en sitios como Zamora o Murcia, o loco quizá, o le da un infarto. O está siempre enfadado, recuerda a Quevedo; igual es un conservador después de todo, o un ególatra, o un místico cuando estas cosas no se llevan ni tienen que llevarse. Espinosa, rébarbatif, espinoso, no se adecúa a los "nuevos tiempos", a la España de la prosperidad y el consumo. La rechaza en nombre de un ascetismo o misticismo extraños, fuera de tiempo, no muy creíble o posible. Desde luego, sin efectos políticos identificables. Nos recuerda Rodríguez de la Flor que los burgueses contra quienes despotrica Espinosa somos nosotros; no nos lo apuntemos tan pronto como "role model" al disidente, que igual salimos trasquilados. Somos nosotros los burgueses. Y quizá ellos también, los disidentes, quizá están en una posición ridícula, imposible; imposible separar el acierto del ridículo en su caso—quizás en el nuestro. Y otra cosa que me ha gustado del análisis de Rodríguez de la Flor: cómo quizá estos descontentos del régimen, los antifranquistas que denuncian también al emperador desnudo de la transición, acaban encerrándose en una política esteticista, quizá no a primera vista, pero sí en profundidad, por su anarquía del espíritu, su altanero desprecio a la vulgaridad de la que todos participamos, y, finalmente, quizá, incluso su interiorización de uno de los ideales del enemigo, del franquismo: la autarquía, esta vez trasladada al plano individual, como un magnífico aislamiento frente a las servidumbres del espíritu y las mediocridades del mundo. Un poco como el dios de Espinosa—otro heterodoxo ambiguo, a quien cita Espinosa. No descartemos que ambos sean a la vez disidentes, inconformistas, librepensadores, y conservadores.

Espinosa mismo decía que al morir Franco no sólo había muerto el Caudillo, sino una época, y con ella los que a ella pertenecían, ya por seguidismo, ya por oposición... contra Franco estaban mal, y luego ya no saben si están mejor o peor: pues ven que el franquismo al que se oponían no es un franquismo del cual se pueda purgar al cuerpo político. Y sólo les queda reintegrarse a la política, con sus servidumbres, o hacerse anacoretas y comedores de langostas (ya no de langosta). O volverse viejos cascarrabias y solitarios. O que les dé un infarto.





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Otra cosa sintomática



Después de las broncas o bronquitis a resultas de mi expulsión del grupo de Facebook mayoritario de "lo mío", "Los Filólogos somos necesarios" (bronca que cuento aquí, en "Innecesario filólogo") aún sigue la historia con nuevos episodios.

Visto que allí no me querían (o al menos no me querían los administradores) me fui a otro grupo, también numeroso, titulado "Filologías, lenguas y anima ...hu....", en el que inmediatamente salió gente pidiendo mi expulsión. Y parece que les han hecho caso, porque me han bloqueado y el grupo ha desaparecido del horizonte.

En este caso, mi intervención más polémica e insultante (por allí dicen que voy "insultando" los que me llaman facha y otras lindezas sin que a ellos los expulsen) consistió en sugerir que se cambiase el nombre del grupo por uno más claro y coherente, pues "Filologías, lenguas y anima ... hu..." era el resultado de intentar poner un nombre largo, "Filologías, lenguas y humanidades" que Facebook había distorsionado.

Bien, no diré que subió el tono de la discusión, porque en realidad no, pero el resultado fue que:

- El nombre "Filologías, lenguas y anima...hu..." les parecía cojonudo y nadie veía por qué convendría cambiarlo. (Algo que da que pensar).
- Que rápidamente (sin broncas ni insultos ni palabras airadas por mi parte, que por parte contraria sí hubo una furibunda que abominaba de mí) me han bloqueado.

Pues oigan, ustedes mismos se ponen el nivelico. Me parece que en Facebook me atendré a mi página, mientras no me eche Zuckerberg, y a correr. En todo caso me parece sintomático de lo mal que se lleva en Facebook cualquier cosa que no sea el mero "me gusta", y el bajísimo nivel de tolerancia que hay para la discusión y el intercambio de ideas en unos foros creados, supuestamente, para eso. De echarse a temblar, vamos.



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Retropost #1196 (27 de octubre de 2006): Tolkien Talking


Me acabo de leer (releer en parte) Los monstruos y los críticos, la clásica colección de ensayos de J. R. R. Tolkien. Me han gustado mucho los ensayos sobre Beowulf (sobre todo el que da título al libro); el ensayo sobre Sir Gawain y el Caballero Verde, que yo diría viene a interpretarlo como una diatriba contra la nueva "religión" del amor cortés; "El inglés y el galés", o "Un vicio secreto", sobre los idiomas artificiales o inventados. Ahora que el que más me ha llamado la atención ya desde hace tiempo es su "Discurso de despedida de la Universidad de Oxford", en el que traza la historia de la disciplina de la Filología Inglesa tal como él la vivió en Oxford, con una rivalidad o guerra fría entre Lengua y Literatura que no deja de recordar a muchas cosas que han pasado también en nuestro departamento de Filología Inglesa, con las diferencias de rigor, claro; no sólo de rigor oxoniense, sino derivadas del hecho de que "Language" en España incluye la enseñanza del inglés como lengua extranjera, además de la lingüística, la historia de la lengua, y demás. Una disciplina que, como en Oxford, tiene que atender a fines y funciones amplios y diversos en el seno de una amplia disciplina filológica.... y cito:

.... En tal estado de cosas la divergencia de intereses, o al menos de pericia , es inevitable. Pero no se ha hecho nada para salvar las dificultades—antes bien, se han agravado—causadas por la aparición de dos figuras legendarias, los duendes Lang y Lit. Así prefiero llamarlos, ya que las palabras lengua y literatura, aunque por lo general mal utilizadas entre nosotros, no deben ser degradadas de este modo. La mitología popular parece creer que Lang salió de un huevo de cuco dejado en el nido, en el que ocupa demasiado lugar y roba los gusanos del pollo Lit. Algunos creen que Lit fue el cuco, empeñado en echar fuera a su compañero de nido, o en sentarse sobre él; y ellos gozan de más apoyo gracias a la historia real de nuestra Escuela. Pero tampoco ese cuento está bien fundado.
     En un Bestiario que reflejase la realidad de manera más fidedigna, Lang y Lit serían gemelos siameses, Jekyll-Hyde y Hyde-Jekyll, indisolublemente unidos desde el nacimiento, con dos cabezas pero un solo corazón, y cuya salud es mucho mejor cuando no riñen. Esta alegoría al menos se parece más a nuestro antiguo estatuto: Todo candidato habrá de demostar un conocimiento notable de ambas partes de la materia, y se concederá igual importancia a ambas en el examen.
     Lo que fueran las "partes" había de deducirse del nombre de la Escuela, que todavía llevamos: The Honour School of English Language and Literature. Aunque esto se transforma en el titular que aparece en los "Examination Statutes": English Language, etc. Que yo siempre he considerado un título más justo; y con eso no quiero decir que necesitamos el etcétera. El título completo era, en mi opinión, un error; y en cualquier caso obtuvo ciertos resultados desafortunados. Lengua y Literatura aparecen como "partes" de una disciplina. Eso era bastante inofensivo, e incluso cierto, al menos mientras "partes" signifique, como debiera, aspectos y énfasis, que, puesto que tenían "igual importancia" en la disciplina como un todo, ni eran exclusivas, ni propiedad de este o aquel especialista, ni tampoco el objeto único de un curso de estudio.
     Pero, ¡ay! "partes" sugería "partidos", y muchos tomaron partido. Y de ese modo, salieron a escena Lang y Lit, los compañeros de nido enfrentados, cada uno tratando de acaparar más tiempo de los aspirantes, sin importar lo que los aspirantes pudieran pensar. (...)
    Cuando el inglés y su parentela se convirtieron en mi trabajo, me dediqué a otras lenguas, incluso al latín y al griego; y le tomé gusto a Lit tan pronto como me puse del lado de Lang. Efectivamente, me uní al bando de Lang, y descubrí que la brecha entre partidos era ya enorme; y a menos que recuerde mal, continuó ensanchándose durante algún tiempo. Cuando volví de Leeds en 1925, NOSOTROS ya no significaba estudiantes de inglés, significaba partidarios de Lang o de Lit. ELLOS significaba todos aquellos que estaban en el otro bando: gente de infinita astucia, que había que vigilar constantemente, no fuera a ser que NOS derrocaran. Y... ¡los muy canallas lo consiguieron!
     Porque si ustedes disponen de Partes con etiquetas, obtendrán Partidismos. Las luchas entre facciones, dese luego, son con frecuencia divertidas, en especial para los de ánimo belicoso; pero no está claro que hagan ningún bien; no son mejores en Oxford que en Verona. Tal vez las cosas les hayan parecido a algunos más aburridas en el largo período durante el que la hostilidad estuvo adormecida; y a los tales todo les podría parecer más animado si se reavivaran los rescoldos. Espero que no suceda. Habría sido mejor que nunca se hubiesen encendido.
    La supresión del malentendido de los términos puede producir en ocasiones amistad. Así que, aunque el tiempo que queda es breve, consideraré ahora el mal empleo de lengua y literatura en nuestra Escuela. Creo que el error inicial se cometió cuando The School of English Language and Literature se adoptó como nuestro nombre. Los que la aman la llaman la School of English o la English School—en donde, si se me permite introducir una puntualización de Lang, la palabra English no es adjetivo, sino un nombre en composición libre—. . . .
    . . . creo que fue un error incluir Lengua dentro de nuestro nombre para señalar esa diferencia, o para poner sobre aviso a los que ignoran su propia ignorancia. No menos porque a Lengua se le da así, como además sospecho que fue la intención, un sentido artificialmente limitado y seudotécnico que separa este asunto técnico de la Literatura. Tal separación es falsa, y este empleo del vocablo "lengua", también.
      El sentido correcto y natural de Lengua incluye Literatura, del mismo modo que Literatura incluye el estudio del lenguaje de las obras literarias. Litteratura, que procedía del significado elemental "grupo de letras; alfabeto", se empleaba como equivalente de los términos griegos grammatike y philologia: es decir, el estudio de la gramática y del idioma, así como el estudio crítico de los autores (enormemente preocupados por el lenguaje). Esas cosas que todavía debería incluir siempre. Pero aun cuando algunos deseen ahora utilizar la palabra "literatura" en un marco más restringido, para referirse al estudio de escritos que poseen una intención o una forma artísticas, con tan poca referencia como sea posible a la grammatike o a la philologia,  ésta su "literatura" sigue siendo una función de la Lengua. Puede ser que la Literatura sea la operación o función más elevada de la Lengua, pero no obstante, es Lengua....
      Yo nací en [Sudáfrica], aunque no reclamo ser el más erudito de los que han venido aquí desde el extremo más lejano del Continente Negro. Pero llevo el odio al apartheid en los huesos; y detesto por encima de todo la segregación o separación entre Lengua y Literatura. No importa a cuál de los dos consideren el Blanco.

La historia se repite, dijo Marx... "etcétera".





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miércoles, 26 de octubre de 2016

La traición de la COPE



Y FJL sobre el tema COPE, etc.





Marte y edificio

Marte y Edificio

Quién manda en la huelga

Huelgas supervisadas:

En las huelgas se supone que hay libertad de huelga; se supone (menos) que hay libertad de trabajar, y se presupone que hay maneras sutiles, o no tan sutiles, de coaccionar, orientar, o pastorear al personal para que haga huelga, o no.


Hoy había una huelga estudiantil convocada por diversos colectivos estudiantiles (de extrema izquierda, se entiende), que no son realmente representativos y que por sus propias fuerzas consiguen, normalmente, que haga huelga un estudiante de cada cien. En mis clases desde luego no se ha notado en absoluto la convocatoria. ¿Y eso por qué? Sutilmente se averigua: porque el Rector no ha apoyado la huelga. En otras ocasiones, la huelga tiene un apoyo parecido, pero viene anunciada por grandes pancartas colocadas a la entrada del campus, para que nos vayamos enterando, como si fuera una campaña de la propia institución. Y con piquetes organizados que a la punta de la mañana han echado la cadena a la entrada del campus, y están ahí, cincuenta o cien, con sus palos y capuchas y pasamontañas y pancartas y consignas y banderas de la URSS y republicanas y piratas, cerrando el paso a los coches, e impidiendo que nadie entre al campus si no es saltando la tapia. Los humildes opositores a la huelga, si son peatones, pueden entrar ya sea por algún lugar del perímetro saltando la tapia, o por una puerta si hay policía allí que cubra servicios de acceso mínimo. También hay policía observando (los días de huelga general habitual, digo) la entrada principal, pero sin intervenir ni decirles a los piqueteros que despejen, ni mucho menos obligándoles a abrir la entrada. Todo por orden del rector, que cuando he telefoneado en tales ocasiones siempre me dicen que se mantiene la normalidad pacífica (o sea, la entrada bloqueada a la fuerza) y que el Rector no está localizable, ni el jefe de seguridad.

Hoy, en cambio, no hay bula para que los podemitas armen más jaleo del debido, y la Policía se ha aposentado a la entrada del campus no para mirar la verja cerrada, sin para cuidar de que nadie bloquee la entrada. Y la verja la han descolgado y retirado preventivamente, para que nadie le eche el cierre a la  vía pública.

¿Qué se demuestra con esto?

Se demuestra lo siguiente: que cuando hay huelga general en la Universidad, con un seguimiento apreciable, es porque el Rector ha cuidado de dejar que los piquetes hagan el trabajo sucio de cerrar la puerta, amedrentar al personal e impedir el acceso. En un bolsón los cojo a todos y me los llevo de huelga.

El orden público mantenido selectivamente es un desorden. Pero dentro de todo, me quedo con lo de hoy: que no vuelvan a colgar esas verjas, que no sirven más que para entorpecer la libertad de acción personal, y permitir a los manipuladores que coaccionen a la gente y la pastoreen.  Y me refiero a los piquetes, pero sobre todo a los Rectores que no cuidan de mantener el orden público y la libertad.

Así que enhorabuena por el rector Mayoral, y a ver si mantiene esta línea coherentemente, no unos días sí y otros no, según quién convoque la huelga.

Me complementen esta reflexión con la lectura de este brillante artículo de Arcadi Espada: Donde la policía no puede entrar.










Las líneas rojas de la reforma constitucional

Carew, Suckling, Lovelace

From A Critical History of English Literature, by David Daiches. Thomas Carew (1594-5-1640) both praised Ben Jonson for his successful spoliation of the ancient classics—

Nor think it theft, if the rich spoils so torn
From conquered authors, be as trophies worn—
and paid tribute to Donne as the poet who "ruled as he thought fit / The universal monarchy of wit":

The Muses' garden with pedantic weeds
O'er spread, was purg'd by thee, the lazy seeds
Of servile imitation thrown away,
And fresh invention planted.

In combining the classical influence of Jonson with the metaphysical influence of Donne, Carew produced a mixture especially suited to the atmosphere of the court of Charles I. As Sir Herbert Grierson expressed it, "in Carew's poems and Vandyke's pictures the artistic taste of Charles's court is vividly reflected, a dignified voluptuousness, an exquisite elegance, if in some of the higher qualities of man and artist Carew is as inferior to Wyatt and Spenser as Vandyke is to Holbein." This is true Cavalier poetry, polished, gay, and witty. Without the formal precision of Jonson, the adroit Roman paganizing of Herrick, or the gentlemanly ease of his younger contemporary, Sir John Suckling, Carew has his own kind of urbanity. The gallantry of his love poems does not always conceal a cynicism at the core, but the control, the restrained touch of stylization in all his best workl shows a sense of style in living that truly reflects the Cavalier spirit of the time and is not unattractive. Occasionally, as in the well-known song, "Ask me no more where Jove bestows", he combines Jonson's lapidary elegance with a stately singing note as well as a touch of metaphysical ingenuity, and the combination is perfectly achieved. Sometimes he echoes Donne in the frank psychological curiosity with which he explores an emotional or a sensual situation (as in "To a Lady that desired I would love her" and, in a different way, "A Rapture"), but he has a tendency to laugh off the implications of his conceits with an elegant shrug, lacking Donne's ability to carry through to the end fusion of passion and wit. It is "wit" in Carew, too—almost in the modern sense—rather than thought. There are many echoes of Donne in his poems, but the exhibitionist quality in his conceits often derives as much from Marino as from Donne. Carew's songs were meant to be sung, and lose something when merely read. His longer poems often run into mere showiness. But he had an artistic conscience; even his showiness is carefully modulated, and he always knwe what he was doing.

Another heir to both Jonson and Donne is Sir John Suckling (1609-42), though both streams are shallower now. Lively, gay, very much the worldly courtier, Suckling looks to the cynical strain in Donne's early love poems and to the lighter of Jonson's lyrics. His poem, "Oh, for some honest lover's ghost" is an altogether more superficial performance than Donne's "I long to talk with some old lover's ghost." His "Hast thou seen the down i' the air" is a flippant parody (turned to satire)of Jonson's exquisite song of compliment, "Have you seen but the white lily grow." He is at his best where he combines a colloquial ease with a neatly patterned song-stanza, as in the well-known "Why so pale and wan, fond lover?" or "I prhithee send me back my heart" or "Out upon it I have loved / Three whole days together." "A Session of the Poets" is a lively trotting poem in thirty four-line stanzas with a deliberately crude accentual meter, describing himself and his fellow-poets competing for the laurel, only to see it given in the end by Apollo to an alderman on the grounds that "it was the best sign / Of good store of wit to have good store of coin." The poem is interesting in giving Suckling's views of his contemporaries. Carew's "muse was hard-bound, and th' issue of 's brain." Suckling describes himself as an amateur who "loved not the muses so well as his sport." The description is accurate enough: Suckling's poetry shows the Cavalier at play.

The true Cavalier poet is, however, Richard Lovelace (1618-58), whose gallantry has in it a truer strain of chivlary than Suckling's, a strain that links him with Sidney and Sir Walter Ralegh and the older tradition of Renaissance courtesy. The royalist ideal was indeed grounded in that older tradition, as we can see in Lovelace and, most clearly, in the few but noble lyrical utterances of the Scottish royalist, James Graham, marquis of Montrose. Lovelace's "To Althea from Prison" uses imagery that is as much Petrarchan as metaphysical, but the poem brings a new kind of idealism into the English lyric of the period. The same can be said of "To Lucasta, Going to the Wars," which has the lapidary quality of Jonson at his best as well as a simple gravity of tone that we cannot find in Suckling. More metaphysical in imagery, if classical in inspiration, is the interesting poem, "The Grasshopper" where a description of the heedless grasshopper is adroitly turned into a celebration of friendship. There is something of the strength of Wyatt in Lovelace at his best, as well as echoes of the Sidneian and Spenserian association of ideal love and beauty with honor and the good life. The seventeenth-century royalist ideal was perhaps anachronistic, and a somewhat faded neo-Platonism often lay behind it; but Lovelace at least gave it effective expression.

Of the minor Cavalier poets, mention may be made of Sidney Godolphin (1610-43)., the majority of whose poems remained in manuscript until the twentieth century. He, too, has the graver note which we sometimes find in Lovelace (in Suckling's "Sessioin of the Poets" Apollo advises Godolphin "not to write so strong"), together with a restrained metaphysical touch which adds just the right note of subtlety to the quiet clarity of his style. The influence of Donne and Jonson combine here most happily.

Richard Corbet, bishop of Oxford and Norwich (1582-1635), is a minor lyrist of the period whose character and poems reflect a robust joy of life which was to become one element in Cavalier opposition to the Puritans. His one famous poem, "A Proper new ballad, intituled The Fairies' Farewell, or God a Mercy Will," gives lively expression to the sense that the Puritan spirit had killed the happy superstitions of Old England:

Farewell, rewards and fairies,
    Good housewives now may say,
For now foul sluts in dairies
    Do fare as well as they.
And though they sweep the hearths no less
    Than maids were wont to do,
Yet who of late for cleanliness
    Finds sixpence in her shoe?

Lament, lament, old abbeys,
    The fairies lost command;
They did but change priests' babies,
    But some have changed your land,
And all your children sprung from thence
    Are now grown Puritans;
Who live as changelings ever since,
    For love of your demains.

"There never was a merry world since the fairies left dancing and the parson left conjuring," said John Selden in the middle of the century, and this remark, together with Corbet's poem, shows that there was much more than political or theological opinions involved in the Civil War and also helps to explain why the large majority of those interested in the arts and letters (Milton was the great exception) were on the royalist side.


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