sábado, 31 de mayo de 2014

Ignoring Mortality



A Plea for Irresponsible Irrelevance.

Algunos dicen que hay que vivir para la muerte, planteamiento ofensivo para los deseos e incluso para el buen gusto. Tienen sin embargo a point en el hecho de que toda la vida humana y todo en sus prioridades tiene la marca de la naturaleza humana, y la muerte, más aún, la consciencia de la mortalidad, es parte integrante de esa naturaleza humana. Todo lo que somos y todo lo que ha hacemos lo hacemos, de hecho, en última instancia, porque somos mortales.

En esta terrible situación, la única aproximación que puede hacer la vida humana a la inmortalidad, o a la indiferencia a la muerte, no consiste en escapar realmente de ella (dado que en cierto modo constituye el paisaje) pero sí en hacer lo contrario de vivir para la muerte—vivir para la vida, y no prestar a la muerte sino la mínima atención indispensable. Sólo en última instancia hay que llegar a la última instancia. Ya le estoy dedicando demasiadas líneas.

La única manera posible de vivir como los imaginarios inmortales es hacer un derroche de la vida—como si fuese no escasa y preciosa, sino abundante y despilfarrable. No necesariamente un derroche ostentoso, sino sencillamente pasar la vida en la medida de lo posible como si no existiese la muerte—o como si la vida no estuviese marcada por la muerte. Desoyendo a quienes nos aconsejan vivir para la muerte, ya sean heideggerianos, legionarios, u otros novios de la muerte. Es lo que hacemos, de hecho—vivirla como la vivimos, la mayor parte del tiempo, con sabiduría espontánea; como los auténticos Olímpicos, sin dedicarla a nada nada que suponga ahorrar méritos para nuestro estado muerto, ni siquiera buscando ningún tipo de intensidad o culminación de la vida.

Pues hay en esos trayectos de vida ejemplares o culminantes, en realidad, un trayecto hacia la muerte, una consciencia de la mortalidad —tenemos que hacer algo de utilidad porque tenemos la espada de Damocles de la extinción total (nuestra y de todo lo que apreciamos, y de todo lo demás también) perpetuamente encima. Tampoco es que lo que hagamos de útil vaya a cambiar para nada esa situación, sustancialmente considerada. Y de hecho hasta los inmortales mueren, o los matan, en muchos muchos mundos paralelos donde viven. No nos diferenciamos apenas nada de ellos.

Por tanto el tiempo mejor empleado es el dedicado a vivir esta vida real que es tan irreal, el mayor de los videojuegos de realidad virtual — recreándonos inmersivamente en su propia irrealidad—en las cosas insustanciales—dedicando nuestro tiempo y atención al fútbol (aunque no en mi caso), al presente, a descubrir infinite riches in a little room, a las ensoñaciones, daydreaming o nightdreaming, a retorcar fotos, a escuchar conferencias sobre los paradigmas y a escribir blogs, a sestear bajo las ramas, a embarcarse en actividades irrelevantes que ni son narrables ni nos acercan un centímetro más a la cumbre de los tiempos. ¡Hey, eso incluye leer a Heidegger!



En la conferencia de Andrea Giunta 2


En la conferencia de Andrea Giunta 2

Puede oírse y verse aquí: http://youtu.be/2Hwq6g3G70k





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A Semiotics of Narrative Grammar

Me citan, o citan el libro de Narratology, en este artículo sobre semiótica narrativa. Está en la universidad de Göteborg:

Löfgren, Hans. "Squaring the Circle: A Semiotics of Narrative Grammar." Online at Göteborg University library:
         2014


Y en más sitios

Hungarian Journal of English and American Studies (HJEAS), Vol. 8, No. 1, IRISH ISSUE (Spring, 2002), pp. 227-243


V4N2: Exembellishment: Using the eXtensible Markup Language as a Tool for Storytelling 

By Natalie Underberg, Rudy McDaniel | July 18, 2013
iDMAa: International Digital Media and Arts Association.
         2014

jueves, 29 de mayo de 2014

Francis Wolff "Du paradigme structuraliste au paradigme cognitiviste"

Federico a las 8: Negociaciones entre IU y Podemos - 27/05/14

Sobre la Idea de Presente






 De Polibio y sus historias del tiempo también hablaba yo, miren, hace no tanto aquí abajo (o arriba que decíamos antes)—y hace más tiempo en Anclaje narrativo y círculo hermenéutico en un texto de Polibio. Y en Retroperspectivsa y perspicacia también.

Debería oírse también otra videoponencia inmediata (o quizá subsiguiente) de Bueno, sobre el porvenir. Terrible sonido pero interesante lección.

Nuestra escalera que baja al mar

Nuestra escalera que baja al mar

You Know I'm No Good

Too True to Be Good - en el Philosophy of Language eJournal



Too True To Be Good - En el Philosophy of Language eJournal

Mi comentario sobre la historicidad en una de las obras tardías de Bernard Shaw, "Too True To Be Good", relacionándola con los conceptos de cartografía narrativa y anclaje narrativo, aparece en el "Philosophy of Language eJournal" de la red de Filosofía del Social Science Research Network. Aparece con fecha 30 de abril de 2014 en esta página: www.ssrn.com/link/Philosophy-Language.html

miércoles, 28 de mayo de 2014

Annotations on Georg Lukács's THEORY OF THE NOVEL





Unas notas que tomé en Brown allá por los 80. También están EN ACADEMIA y EN RESEARCHGATE.


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Nietzsche on the Terrible Truth & Aesthetic Justification of Life

Everybody Knows

Puede oírse esta canción de Leonard Cohen, o algo parecido que colgué, en Yahoo Video Search:




mmmmmmmm.... una segunda toma también hay:



En POLITICAL THEORY

Unas notas sobre El Orden del Discurso de Michel Foucault, su lección inaugural en el Collège de France el 2 de diciembre de 1970. La lección esboza el enfoque de Foucault sobre el estudio de la ideología, de las instituciones, y de los fenómenos culturales. Y (claro) de los discursos al respecto. Estas notas proporcionan un resumen de la obra y una contextualización crítica del enfoque de Foucault, y establecen relaciones entre su perspectiva y la de otros teorizadores contemporáneos de la cultura.


ssrnPolThe

La Palmera Excesivamente Alta



La Palmera Excesivamente Alta 2

martes, 27 de mayo de 2014

En el Top Eleven, y en el Top Ten

Recibo esta comunicación del mindless robot del SSRN:



Dear Jose Angel Garcia Landa:

Your paper, "HIERARCHICALLY MINDED: LEVELS OF INTENTIONALITY AND MIND READING", was recently listed on SSRN's Top Ten download list for: AARN: Cognitive Anthropology (Topic).

As of 27 May 2014, your paper has been downloaded 44 times. You may view the abstract and download statistics at: http://ssrn.com/abstract=2250379.

Top Ten Lists are updated on a daily basis. Click the following link(s) to view the Top Ten list for:

AARN: Cognitive Anthropology (Topic) Top Ten.

—por desgracia, al pinchar en esa lista, hay otro artículo con el mismo número de descargas y el mío no figura.

Por suerte, sí figura otro artículo mío, escrito a medias con Ludmila, en esta lista del Top Ten Antropología Cognitiva.

lunes, 26 de mayo de 2014

Basic Elements of Narrative

Citan en este libro de narratología mi artículo "Overhearing Narrative":


Slavoj Zizek "Karl Marx and Georg Hegel" (2013)

Elogio de Marx a la burguesía liberal

Conferencia de Terry Eagleton en Pontevedra—sobre marxismo y cristianismo:






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Cebrián, Gabo y el poder

Sobre el García Márquez atraído y fascinado por los dictadores y césares. Con la errata que sitúa la publicación de EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA durante la legislatura de Aznar.

Cebrián, Gabo, y el poder



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Nos quedamos extraparlamentarios

Nos quedamos extraparlamentarios—por así decirlo, pues opté por votar a VOX, aunque me representan al menos en parte los diputados que han sacado Ciudadanos y UPyD. Se dirá que estos partidos debían haberse unido en este panorama—pero en todo caso queda claro que sería para llevarse las migajas. Al parecer el noventa y muchos por ciento de nuestros conciudadanos y vecinos disiente radicalmente de lo que a mí me parece razonable o conveniente. Lo que está fashion en Europa son los antieuropeístas y la extrema derecha, mientras que en España se opta mayoritariamente por abstenerse o por votar a secesionistas y filoterroristas, a piqueteros populistas. Y sobre todo (a estas alturas aún) a partidos falsarios, mangantes y acreditadamente desacreditados. Es el país de la consigna.

¿Que dirán que se han hundido el PP y el PSOE? Para nada—siguen siendo los más votados, cuando deberían por sus méritos haberse quedado extraparlamentarios. Así que les felicito, sarcásticamente hablando: han salvado los muebles... y a seguir vendiendo la burra.

Pues vale, es lo que hay—habrá que resignarse a ser minoría. Donde la mayoría es así, y sus alternativas son como aparecen, es un alivio, personalmente, no estar en ni en la mayoría ni en sus alternativas.




domingo, 25 de mayo de 2014

Gustavo Bueno, Estroma

Nada es tan sólido como parece, ni la materia ni el mundo.

Comencemos con un vídeo de Gustavo Bueno, uno de los pocos intelectuales españoles que hacen un uso ejemplar de Internet y en concreto de YouTube:

 


Estos estromas de Gustavo Bueno, aunque puedan parecer un tanto vaporosos o generalistas, son un concepto útil para pensar la naturaleza vaporosa (o virtual, como me gusta decir a veces) de la realidad en general. Estos conceptos de la escuela materialista de Oviedo debería conjuntarse, explicarse y repensarse comparándolos con los frames o marcos de referencia teorizados por Erving Goffman. Cada objeto, cada unidad de la realidad (física o interaccional) y cada una de sus partes puede entenderse como un estroma o un marco, una unidad acotada que permite determinadas posibilidades de acción o invita determinada interacción en torno a ella; la realidad es la compleja estructuración de estos objetos cognitivos y estas subestructuras de percepción y acción.

También pueden relacionarse los estromas y los con las teorías psicológicas y sociológicas constructivistas, por ejemplo las enseñanas sobre la construcción social de la realidad de Berger y Luckmann, y de Schütz; y más modernamente con la psicología y lingüística cognitivistas que nos hablan del lenguaje como un factor primordial de construcción de la realidad virtual en la que habitamos. En cierto modo el aspecto lingüístico de esta teoría venía anticipado por algunos aspectos de la (por otra parte tendenciosa) teoría de Sapir y Whorf, pero un enfoque menos gramaticalista y más ideológico se lo daba Stuart Chase en The Tyranny of Words. Chase era, por su parte, en sociología y en economía, un seguidor de Thorstein Veblen, y también a Veblen podemos ascribirle una importante teoría del simbolismo social, de la virtualidad de lo real, y de la teatralidad en la vida social.

 Otras piezas invisibles o impalpables de construcción y organización de la realidad, aparte de estromas y marcos, o no tan aparte porque se superponen e interseccionan con ellos, son las ideas (platónicas o carnales), las palabras, y los memes. Que, según Dennett, incluirían a ambas categorías. Puede verse aquí a Dennett explicando su versión de la realidad (sus propios estromas) en esta conferencia sobre los memes considerados como virus mentales peligrosamente infecciosos. En cuanto al lenguaje y las palabras, y las Ideas, pusimos unas palabras sobre ellas aquí—en La caverna del Cerebro: El lenguaje como realidad virtual.

En suma, que estromas, memes, ideas, palabras y marcos son los elementos de construcción de la realidad humana en que vivimos, mundos no meramente físicos sino informacionales—mundos culturales, mentales e interaccionales, mundos de expectativas, percepciones y convenciones, que pueden construirse, desconstruirse, explorarse y cambiarse con palabras como éstas. Algunas de sus piezas se pueden mover con la mente, y su estructura cambia en cierta medida cuando la descubrimos y describimos. Construir y reconstruir estos mapas mentales del mundo, mapas que coinciden con el territorio, es lo que llamamos aprender, y comprender la realidad. Comprender la realidad es, también, redefinirla y construirla.






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Thorstein Veblen and Institutionalism

Pistilo en cala 2

Pistilo en la cala 1


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Que no evolucionaremos

Evolucionismo

viernes, 23 de mayo de 2014

jueves, 22 de mayo de 2014

The Great Debate


Levin, Yubal. The Great Debate: Edmund Burke, Thomas Paine, and the Birth of the Right and Left. Basic Books, 2013.
_____. Interview on The Great Debate, by Marshall Poe. New Books in History 4 Jan. 2014.
          
And you can find many more interviews with authors of history books at New Books in History:  http://newbooksinhistory.com/list-of-all-interviews/

La ética de Hitler


hitler emo
Desde luego había una ética en el pensamiento de Hitler, y una creencia en el progreso de la humanidad. Aquí hay en New Books in History una entrevista (en inglés) con Richard Weikart sobre su libro Hitler's Ethics: The Nazi Pursuit of Evolutionary Progress. Muy recomendable para quienes creen que Hitler era un conservador de derechas a la vieja usanza; nada más lejos de la realidad—era una persona moderna y de ideas progresistas y radicales, muy influido por el evolucionismo que tanto condenaban por entonces la Iglesia y los sectores conservadores y de ideas retrógradas en la sociedad. Hoy que se le presenta tantas veces como un loco aislado, un fenómeno raro o un psicópata antisocial, hay que recordar lo mucho que estaba en sintonía con las ideas de muchas gentes de su tiempo, y que era queridísimo por la mayoría de la gente en Alemania. Sus votantes y fieles devotos compartían en gran medida sus ideas políticas—aunque no eran tan progresistas como él, en general, en cuestiones de ética personal—Un hombre, en suma, en sintonía con su sociedad y con su época, y perfectamente integrado en la política de su tiempo; un radical extremista, en efecto, pero uno que en su tiempo era no menos atractivo para la gente progre que el Che Guevara hoy. Polémico, revolucionario que disparaba sobre la historia con mano decidida—pero que supo, además, como dirigente, atraerse a la buena sociedad, para nada un loco pirado que iba a su bola, sino un líder carismático que convencía a sus seguidores, e incluso a millones que antes no lo eran, mucho más que los políticos de hoy. Sí estaba Hitler bastante preocupado por la ética y la moralidad, pero era un reformista radical, todo un revolucionario en suma, que no temía romper con las maneras del pasado y con las tradiciones añejas (con algunas, al menos—con las buenas). Toda una lección y ejemplo para quienes aún creen en la imposición de la utopía a martillazos, en los sueños de revolución que desbarate todo el sistema, y en la devoción a la causa que une como una piña al grupito de los nuestros y de lo nuestro. Y en las virtudes e ideales de los radicalismos nacionalistas y socialistas.



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Utopía creo

Utopía creo

Aquí pergeñando un programa que incluya las utopías...  

Por qué es elegante ser conservador, o es conservador ser elegante

Lo explica Thorstein Veblen en su TEORÍA DE LA CLASE OCIOSA, como corolario de su explicación de la dinámica de la evolución social:


La clase ociosa está, en medida considerable, protegida contra la presión de aquellas exigencias económicas que prevalecen en toda comunidad industrial moderna y altamente organizada. Las exigencias de la lucha por los medios de vida son menos urgentes para esta clase que para cualquier otra;  y como consecuencia de esta posición privilegiada deberíamos esperar teóricamente que aquélla fuese una de las clases sociales que menos respondiesen a las demandas que la situación exige a favor de un desarrollo ulterior de las institucionesy de reajuste a una situación industrial que ha experimentado alteraciones. La clase ociosa es la clase conservadora. Las exigencias de la situación económica general de la comunidad no actúan libre y directamente sobre los miembros de esa clase. No se les exige, so pena de confiscación, que cambien sus hábitos de vida y sus concepciones teóricas del mundo externo para adaptarse a las demandas de una nueva técnica industrial, ya que no constituyen, en el pleno sentido de la palabra, una parte orgánica de la comunidad industrial. Por lo tanto, esas exigencias no producen con facilidad, en los miembros de esta clase ociosa, aquel grado de conformidad con el orden existente que puede llevar a cualquier grupo de hombres a abandonar las concepciones y métodos de vida que han llegado a ser habituales para ellos. La función de la clase ociosa en la evolución social consiste en retrasar el movimiento y en conservar lo que es obsoleto. Esta proposición no es en modo alguno nueva; ha sido durante mucho tiempo uno de los lugares comunes de la opinión popular.
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La prevaleciente convicción de que la clase rica es por naturaleza conservadora ha sido aceptada popularmente sin mucha ayuda por parte de ninguna idea teórica acerca del lugar y relación de esa clase en el desarrollo cultural. Cuando se ofrece una explicación para este conservadurismo de clase es, por lo común, la explicación envidiosa de que ocurre así porque los ricos tienen un interés creado, de un tipo indigno, en el mantenimiento de las condiciones que les rodean. La explicación que aquí proponemos no imputa ningún motivo indigno. La oposición de la clase ociosa a los cambios en el esquema cultural es instintiva y no descansa primordialmente en un cálculo interesado de las ventajas materiales; es una revulsión instintiva contra todo intento de apartarse de la aceptada modalidad de hacer o considerar las cosas—revulsión común a todos los hombres y que sólo puede ser superada por la fuerza de las circunstancias—. Todo cambio en los hábitos de vida y de pensamiento es molesto. La diferencia a este respecto entre los ricos y la gente normal y corriente no estriba tanto en el motivo que impulsa al conservadurismo como en el grado de exposición a las fuerzas económicas que provocan el cambio. Los miembros de la clase acaudalada no ceden a la demanda de innovación con igual prontitud que otros hombres, porque no se ven obligados a hacerlo así.

Este conservadurismo de la clase rica es un hecho tan obvio que ha llegado incluso a ser reconocido como signo de respetabilidad. Como el conservadurismo es una característica de la parte más adinerada —y, por tanto, de mejor reputación— de la comunidad, ha adquirido un cierto valor honorífico o decorativo. Ha llegado a ser prescriptivo al extremo de que en nuestras nociones de respetabilidad va comprendida, como cosa normal, la adhesión a las ideas conservadoras, y se impone de modo imperativo a todos los que quieren llevar una vida impecable desde el punto de vista de la reputación social. El conservadurismo, como es una característica de la clase social más alta, es decoroso; la innovación, por el contrario, como es un fenómeno propio de la clase inferior, es vulgar. El primero y más irreflexivo elemento en esa revulsión y reprobación instintivas con las que reaccionamos ante toda innovación social es ese sentimiento de la esencial vulgaridad de la cosa. De tal modo que, incluso en los casos en que se reconocen los méritos sustanciales de los que el innovador es portavoz —como puede ocurrir con facilidad cuando los males que trata de remediar son suficientemente remotos en el tiempo, en el espacio o en el contacto personal— uno no puede, a pesar de ello, dejar de registrar el hecho de que el innovador es una persona con la que resulta, por lo menos, desagradable estar asociado, y de cuyo contacto social uno debe abstenerse. La innovación es mala cosa.

El hecho de que los usos, acciones e ideas de la clase ociosa acomodada adquieran el carácter de un canon prescriptivo de conducta para el resto de la sociedad, añade peso y alcance a la influencia conservadora de esa clase. Hace que todas las personas de reputación se vean obligadas a seguir su ejemplo. Así ocurre que, en virtud de su posición privilegiada como encarnación de las buenas formas, la clase más rica viene a ejercer en el desarrollo social una influencia retardataria mucho mayor de la que le corresponde por la simple fuerza numérica de dicha clase. Su ejemplo prescriptivo opera en el sentido de robustecer en gran medida la resistencia de todas las demás clases contra cualquier innovación y de fijar los afetos de los hombres en las buenas instituciones que les han sido entregadas por una generación anterior.

Hay un segundo modo en que la influencia de la clase ociosa actúa en la misma dirección en lo que se refiere a obstaculizar la adopción de un esquema convencional de vida más acorde con las exigencias de la época. En todo rigor, este segundo método por el que se guía la clase superior no debería colocarse en la misma categoría que el conservadurismo instintivo y la aversión a los nuevos modos de pensamiento de que hemos hablado hace un momento; pero podemos muy bien tratar de él en este lugar, ya que, por lo menos, tiene en común con el hábito conservador de pensamiento el hecho de que actúa para retrasar la innovación y el desarrollo de la estructura social. El código de lo que es apropiado y de los usos decorosos en boga en un pueblo y una época determinados tiene, en mayor o menor grado, el carácter de un todo orgánico; de tal manera que cualquier cambio apreciable en un punto del esquema implica algún tipo de cambio o de reajuste en otros puntos del mismo, o incluso una reorganización de la totalidad del esquema. Cuando se hace un cambio que sólo afecta inmediatamente a un punto poco importante del esquema, puede que la perturbación consiguiente de la estructura de convenciones resulte inapreciable; pero aun en ese caso, puede decirse con toda seguridad que alguna perturbación de mayor o menor alcance tendrá lugar en el esquema. Por otra parte, cuando un intento de reforma implica la supresión o la completa remodelación de una institución de primera importancia en el esquema convencional, se ve inmediatamente que tiene que producirse una seria perturbación en todo el esquema; se ve que un reajuste de la estructura a la nueva forma adoptada por uno de sus elementos principales tiene que ser un proceso doloroso y tedioso, si no ambiguo e incierto.

Para darse cuenta de la dificultad que implicaría un cambio tan radical en cualquiera de las características del esquema convencional de vida, sólo haría falta sugerir la supresión de la familia monogámica, o del sistema agnaticio de consanguinidad, o de la propiedad privada, o de la fe teísta en cualquier país de la civilización occidental; o suponer lo que sería la supresión del culto a los antepasados en China, del sistema de castas en la India, de la esclavitud en África, o el establecimiento de la igualdad de los sexos en los países mahometanos. No se necesita argumento alguno para demostrar que la perturbación producida en la estructura general de convencionalismos en cualquiera de esos casos habría de ser muy considerable. Para efectuar una innovación de este tipo, habría de tener también lugar una profunda alteración en los hábitos de pensamiento de los hombres en otros puntos del  esquema, distintos del inmediatamente afectado por el cambio en cuestión. La aversión a una innovación así equivale a repudiar un esquema de vida que nos resulta esencialmente ajeno.

La revulsión que experimenta la buena gente ante cualquier propuesta de apartarse de los métodos de vida aceptados, es un hecho muy común y conocido de la experiencia cotidiana. No es raro oír a esas personas que dispensan consejos y amonestaciones saludables a la comunidad, expresarse vigorosamente en contra de los efectos perniciosos y de gran alcance que la comunidad experimentaría como consecuencia de cambios relativamente ligeros, tales como la separación entre la Iglesia anglicana y el Estado británico, o un aumento de las facilidades para divorciarse, o la adopción del sufragio femenino, o la prohibición de la manufactura y venta de bebidas alcohólicas, o la abolición o restricción de la herencia, etc. Cualquiera de estas innovaciones —se nos dice— "sacudiría la estructura social en su misma base", "reduciría la sociedad al caos", "subvertiría los fundamentos de la moral", "haría la vida intolerable", "perturbaría el orden natural", etc. Estas expresiones varias son, sin duda, de naturaleza hiperbólica, pero, a la vez, como toda exageración, son prueba de un agudo sentido de la gravedad de las consecuencias que se proponen describir. Se piensa que el efecto producido por estas innovaciones y otras semejantes al desbaratar el esquema general de vida aceptado sería de consecuencia mucho más grave que la simple alteración de cualquiera de los artificios ideados para conveniencia del hombre en sociedad. Lo que es cierto en un grado tan patente de las innovaciones de primera importancia, lo es también en menor escala de los cambios que tienen una importancia inmediata más reducida. La aversión al cambio es en gran parte una aversión a la inconveniencia de realizar el ajuste exigido por cualquier cambio; y esta solidaridad del sistema de instituciones de cualquier cultura o pueblo determinados fortalece la instintiva resistencia que todo cambio ha de encontrar en los hábitos de pensamiento de los hombres, aun en cuestiones que, consideradas en sí mismas, son de menor importancia.

(Thorstein Veblen, Teoría de la Clase Ociosa, 206-11).







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miércoles, 21 de mayo de 2014

martes, 20 de mayo de 2014

Notas sobre reflexividad y retroprospección en la FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU

En el Social Science Research Network figura por extenso, y extenso es, este artículo mío sobre Hegel:

Notas sobre reflexividad y retroprospección en la Fenomenología del Espíritu

http://papers.ssrn.com/abstract=2434232

Este artículo propone una lectura de diversas secciones de la Fenomenología del Espíritu de G. W. F. Hegel (1807), una crucial contribución a la dialéctica, desde el punto de vista del interés actual por la dinámica narrativa, la retrospección y la reflexividad, partiendo de la narratología y la contemporánea hermeneútica de la cultura. Mostramos cómo la obra de Hegel manifiesta una poderosa capacidad de preparar y anticipar importantes desarrollos que se dieron en el siglo XX en campos tales como el análisis fenomenológico, la desconstrucción de la presencia, y la aplicación de la crítica dialéctica a actitudes sociales o discursos dominantes. Entre los temas tratados se encuentran la perspectiva dialéctica que anima la obra, y su noción de saber absoluto; la fenomenología de la percepción; la crítica de los enfoques naturalistas a la psicología o a la religión; la naturaleza de la Ilustración; la hermenéutica de la sospecha; la dramaturgia de la interacción social; la ironía; los roles comunicativos y la figura del autor implícito; la apropiación ideológica; la dialéctica del amo y del esclavo; y el perspectivismo filosófico. Todas ellas son cuestiones a relacionar con nuestro persistente interés por la hermenéutica de la retrospección.yinyang


Notes on Reflexivity and Retroprospection in the Phenomenology of Spirit

This paper presents a reading of a number of sections of G. W. F. Hegel's seminal work on dialectics, The Phenomenology of Spirit (1807) from the standpoint of a present-day concern with narrative dynamics, retrospection, and reflexivity, stemming from narratology and contemporary hermeneutics of culture. Hegel's work is shown to have a remarkable power to anticipate and prepare the ground for some major twentieth-century developments in such fields as phenomenological analysis, the deconstruction of presence, and the application of critical dialectics to dominant cultural discourses and attitudes. Among the subjects dealt with are the dialectical perspective animating the work and its notion of absolute knowledge; the phenomenology of perception, the critique of physicalist approaches to psychology or religion, the nature of Enlightenment, the hermeneutics of suspicion, the dramaturgy of social interaction, irony, communicative roles and implied authorship, ideological appropriation, the master/slave dialectics, and philosophical perspectivism.

Note: Downloadable document is in Spanish.

Number of Pages in PDF File: 105

Keywords: Philosophy, Dialectics, Hermeneutics, Phenomenology, Hegel, Idealism, Criticism, Enlightenment, Spirit
working papers series


Aparece este artículo asimismo en las publicaciones de las redes de antropología, ciencia cognitiva, y filosofía, distribuido con fechas diferentes pero archivado en todas con fecha de 9 de mayo en estas revistas y secciones temáticas (Date posted: May 09, 2014):


eJournal Classifications Message
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& Semiotics eJournal

May 22, 2014 
PRN Subject Matter eJournals
    
        
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 History of Western Philosophy eJournal
Vol 7, Issue 16, May 20, 2014 
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Scheduled in Philosophy of Mind eJournal
May 26, 2014 
PRN Subject Matter eJournals
    
        
Scheduled in Continental Philosophy eJournal
May 26, 2014 


ssrn Hegel

Y aparece también, en un futuro próximo o ya llegado, en mis páginas de Academia, 



y de ResearchGate,







Introduction to Theatre and Drama Arts





Robert Bradley, "Introduction to Theatre and Drama Arts: Lecture 1 – Introduction." YouTube (Missouri State University) 8 Feb. 2013.
    http://youtu.be/_ELP95UxEmQ

Theatre 101 aims to answer several questions, the most important of which is, "what is the nature of the theatre experience?" Why do people do theatre? What do they hope to accomplish? What is the relationship between the performers and the audience? How has the relationship between theatre and society developed throughout history from the early theatres of democratic Athens to the contemporary mega-musical? The course looks at drama and theatre arts as art, literature, business, and entertainment, and it examines the creative processes of theatre -- writing, design, directing, and acting -- which move from idea to script to performance. Because theatre, by its very nature, is interactive and interdisciplinary, this course encourages students to develop their own imaginations and to be open-minded in their responses to the theatre experience. It encourages considered, critical evaluation of difficult or challenging material and asks students to develop their capacity for interpretation, evaluation, and cultural understanding.

LECTURE 2: INTERVIEW WITH MICHAEL MAULDIN



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Iglesia florecida

Iglesia florecida

Dinámica de la evolución social según Veblen

Trátase en el capítulo 8 de la Teoría de la Clase Ociosa de Thorstein Veblen (1899), imprescindible contribución a la sociología y al evolucionismo cultural. La cultura humana resulta de la selección natural... pasada por el hombre, es decir, de un proceso de selección y adaptación en el que la selección deliberada por parte de los humanos es un factor importante, sin que por eso el proceso social sea el resultado de las intenciones de nadie, dada la dinámica compleja de retroalimentación que se da entre las instituciones existentes y el uso que se les da. Más bien son las propias intenciones, criterios, modales y maneras sociales los que son producto de este desarrollo evolutivo.

Una vez sentados los principios de la teatralidad de la vida social y de la indignidad del trabajo productivo, así como la ley del derroche ostentoso que rige ese teatro, pasamos a tratar en este capítulo la relación entre la Exención de trabajo industrial y conservadurismo. Pero casi me interesa más la teoría evolucionista y adaptacionista del desarrollo social que abre el capítulo, pues se sienta allí el principio crucial de la inestabilidad de las estructuras sociales (instituciones, relaciones, modalidades de comportamiento). Hay que señalar que el término institución usado por Veblen cubre un ámbito mucho más amplio de lo que podríamos suponer por el uso habitual del término, e incluye desde las instituciones formales hasta rituales o modos de relacion, o incluso lo que Goffman llama marcos de referencia (frames). Estas instituciones se rigen por la selección natural y son inestables, dinámicas y cambiantes debido precisamente a la dialéctica adaptativa que las gobierna. Obsérvese cómo Veblen, en línea con la sociobiología actual, centra como puntos clave de los procesos transformación social el uso y explotación de los recursos naturales, el desarrollo de la organización y el conocimiento, y el aumento de la población. Quizá no pone bastante énfasis, resultado de la época desarrollista en que vivió, en el agotamiento de los recursos. Que va a tener efectos espectaculares próximamente.

Ecce.

La vida del hombre en sociedad, igual que la vida de otras especies, es una lucha por la existencia y, por lo tanto, es un proceso de adaptación selectiva. La evolución de la estructura social ha sido un proceso de selección natural de instituciones. El progreso que se ha hecho y que continúa haciéndose en las instituciones humanas y en el carácter humano puede ser atribuido, de una manera general, a una selección natural de los hábitos de pensamiento mejor capacitados y a un proceso de adaptación forzosa de los individuos a un medio que ha cambiado progresivamente con el crecimiento de la comunidad y con las cambiantes instituciones bajo las que han vivido los hombres. Las instituciones no sólo son ellas mismas el resultado de un proceso selectivo y adaptativo, que modela los tipos prevalecientes o dominantes de actitud y aptitudes espirituales; son al mismo tiempo métodos especiales de vida y de relaciones humanas y, por tanto, son a su vez factores eficaces de selección. De tal manera que las instituciones cambiantes realizan a su vez una ulterior selección de individuos dotados del temperamento más adecuado y una ulterior adaptación de los temperamentos y hábitos individuales al medio cambiante, recurriendo a la formación de nuevas instituciones.

Las fuerzas que han dirigido el desarrollo de la vida humana y de la estructura social son, sin duda, reductibles en último extremo a términos de tejido vivo y medio material; mas para el propósito que aquí nos ocupa, es posible hablar de esas fuerzas, de manera aproximada, en términos de un medio—en parte humano y en parte no humano—y de un sujeto humano con una constitución física e intelectual más o menos definida. Tomado en conjunto y como término medio, este sujeto humano es más o menos variable; principalmente, sin duda, por obra de una regla de conservación selectiva de variaciones favorables. La selección de variaciones favorables quizá sea, en gran medida, una conservación selectiva de tipos étnicos. En la historia de la vida de cualquier comunidad cuya población se componga de una mezcla de elementos étnicos diversos, uno u otro de los diversos tipos persistentes y relativamente estables de cuerpo y de temperamento asciende a una posición de dominio en un momento determinado. La situación, incluyendo las instituciones en vigor en cualquier momento dado, favorecerá la supervivencia y el predominio de un tipo de carácter con preferencia a otro; y el tipo de hombre así seleccionado para continuar y elaborar más las instituciones heredadas del pasado modelará en una medida considerable esas instituciones según lo que él mismo sea. Pero aparte de la selección que se da entre tipos de carácter y hábitos de pensamiento relativamente estables, no hay duda de que se produce simultáneamente un proceso de adaptación selectiva de hábitos de pensamiento dentro de la gama general de aptitudes, que es característica del tipo o los tipos étnicos dominantes. Puede haber variación en el carácter fundamental de un pueblo mediante la selección entre tipos relativamente estables; pero hay también una variación debida a la adaptación en detalle dentro del ámbito general del tipo, y a la selección hecha entre específicos puntos de vista habituales acerca de una determinada relación social o de un grupo determinado de relaciones.

Para el propósito presente, sin embargo, la cuestión relativa a la naturaleza del proceso de adaptación —ya sea principalmente una selección entre tipos estables de temperamento y carácter, o fundamentalmente una adaptación de los hábitos de pensamiento humanos a las circunstancias cambiantes— es de menos importancia que el hecho de que, por un método u otro, las instituciones cambian y se desarrollan. Las instituciones deben cambiar conforme cambian las circunstancias, pues son, por naturaleza, un método habitual de responder a los estímulos que esas cambiantes circunstancias presentan. El desarrollo de esas instituciones es el desarrollo de la sociedad. Las instituciones son, en lo sustancial, hábitos de pensamiento comunes con respecto a relaciones y funciones particulares del individuo y de la comunidad; y el esquema de la vida, que está constituido por el conjunto de instituciones en vigor en un momento dado o en un punto determinado del desarrollo de cualquier sociedad, puede caracterizarse, de manera general, por el lado psicológico, como una común actitud de espíritu o una común teoría de la vida. Por lo que se refiere a sus características genéricas, esa actitud espiritual o teoría de la vida es reductible, en su último análisis, a términos de un tipo común de carácter.

La situación de hoy modela las instituciones de mañana mediante un proceso selectivo, coercitivo, que actúa sobre la opinión habitual que el hombre tiene de las cosas, alternando o fortificando de este modo un punto de vista o una actitud mental heredada del pasado. Las instituciones —es decir, los habitos mentales— bajo cuya guía viven los hombres, son, pues, heredadas de un pasado anterior; éste puede ser más o menos remoto, pero en cualquier caso, dichas instituciones han sido elaboradas y transmitidas por el pasado. Las instituciones son un producto de procesos pasados, están adaptadas a las circunstancias pasadas y, por tanto, no están de pleno acuerdo con los requisitos del presente. Por la naturaleza misma del caso, este proceso de adaptación selectiva no puede nunca ponerse a la par con la situación progresivamente cambiante en que se encuentra la comunidad en cualquier momento dado; pues el medio ambiente, la situación, las exigencias de la vida que hacen forzosa la adaptación y realizan la selección, cambian de un día a otro, y cada situación sucesiva de la comunidad tiende, a su vez, a quedar en desuso tan pronto como ha sido establecida. Cuando se ha dado un paso en el desarrollo, ese paso constituye por sí mismo un cambio de situación que exige una nueva adaptación; se convierte en el punto de partida de un nuevo paso en el ajuste, y así sucesivamente.



observing


Es, pues, de notar, aunque ello pueda resultar en una tediosa perogrullada, que las instituciones de hoy—el esquema de vida actualmente aceptado— no se adaptan enteramente a la situación de hoy. Al mismo tiempo, los actuales hábitos de pensamiento tienden a persistir indefinidamente, excepto cuando las circunstancias fuerzan un cambio. Esas instituciones que nos han sido así transmitidas, esos hábitos de pensamiento, puntos de vista, actitudes y aptitudes mentales, etcétera, son, pues, por sí mismos, un factor conservador. Éste es el factor de la inercia social, de la inercia psicológica, del conservadurismo.

La estructura social cambia, se desarrolla y se adapta a una situación alterada, sólo mediante un cambio en los hábitos de pensamiento de las variadas clases de la comunidad, o, en último análisis, mediante un cambio en los hábitos de pensamiento de los individuos que constituyen la comunidad. La evolución de la sociedad es sustancialmente un proceso de adaptación mental por parte de los individuos, bajo la presión de las circunstancias que no tolerarán por más tiempo hábitos de pensamiento formados bajo un conjunto de circunstancias diferentes en el pasado, y adaptándose a ellas. Para el propósito inmediato que aquí nos interesa, no es una cuestión de grave importancia la de si este proceso de adaptación es un proceso de selección y supervivencia de persistentes tipos étnicos, o un proceso de adaptación individual y una herencia de rasgos adquiridos.

El avance social, sobre todo si se mira desde el punto de vista de la teoría económica, consiste en un continuo acercamiento progresivo a un ajuste más o menos exacto "de las relaciones internas a las relaciones externas", pero este ajuste no llega nunca a establecerse definitivamente, ya que las "relaciones externas" están sujetas a un cambio constante, como consecuencia del cambio progresivo que tiene lugar en las "relaciones internas". Pero el grado de aproximación puede ser mayor o menor, según sea la facilidad con que se hace un ajuste. Un reajuste de los hábitos de pensamiento mentales de los hombres para conformarse a las exigencias de una situación alterada sólo se produce, en cualquier caso, tardíamente y a disgusto, y sólo bajo la coerción ejercida por una situación que ha hecho que las opiniones establecidas llegaran a ser insostenibles. El reajuste de las instituciones y las opiniones habituales a un medio alterado se hace como respuesta a una presión exterior; es de la naturaleza de una reacción a un estímulo. La libertad y la facilidad de reajuste, es decir, la capacidad de crecimiento de la estructura social, depende, pues, en gran medida, del grado de libertad con que en un momento dado la situación actúe sobre cada uno de los miembros individuales de la comunidad, es decir, del grado de exposición de cada uno de los miembros individuales a las fuerzas limitadoras del medio. Si una porción o clase de la sociedad está resguardada de la acción del medio en cualquier aspecto esencial, esa porción de la comunidad o esa clase adaptará más tardíamente sus conceptos y su esquema de vida a la nueva situación general; y tenderá en la misma medida a retrasar el proceso de transformación social.

La clase ociosa opulenta se halla, así, en una situación protegida con respecto a las fuerzas económicas que favorecen el cambio y el reajuste. Y puede decirse que las fuerzas que contribuyen a un reajuste de las instituciones, especialmente en el caso de una comunidad industrial moderna, son, en último término, casi enteramente de naturaleza económica.

Cualquier comunidad puede ser vista como un mecanismo industrial o económico cuya estructura está compuesta por lo que se denomina sus estructuras económicas. Esas instituciones son métodos habituales de llevar adelante el proceso vital de la comunidad, en contacto con el medio material en que ésta vive. Cuando unos métodos dados de desplegar la actividad humana en ese medio determinado han sido elaborados de esta manera, la vida de la comunidad se expresa a sí misma con cierta facilidad en esas direcciones habituales. La comunidad utilizará las fuerzas del medio para los propósitos de su vida, de acuerdo con los métodos aprendidos del pasado y encarnados en esas instituciones. Pero conforme aumenta la población, y conforme se va ampliando el conocimiento y la habilidad de los hombres en la dirección de las fuerzas de la naturaleza, los métodos habituales de relación entre los miembros del grupo y el método habitual de continuar el proceso vital del grupo como un todo, no dan ya el mismo resultado de antaño; y tampoco las condiciones de vida resultantes se distribuyen y reparten entre los diversos miembros del mismo modo ni con el mismo efecto que antes. Si el esquema general de vida conforme al cual se desarrollaba el proceso vital del grupo bajo las condiciones anteriores daba el resultado más alto que—dentro de las circunstancias— se podía alcanzar en lo referente a la eficiencia o facilidad del proceso vital del grupo, ese mismo esquema de vida, si no es modificado, no producirá, una vez alteradas las condiciones, el resultado más alto que se pueda conseguir a este respecto. Bajo las nuevas condiciones de población, habilidad y conocimiento, la facilidad de la vida con arreglo al esquema tradicional puede que no sea más baja de lo que era en las condiciones antiguas; pero siempre existe la posibilidad de que sea inferior a lo que pudiera ser si se hubiera alterado el esquema para adaptarlo a las condiciones alteradas.

El grupo se compone de individuos, y la vida del grupo es la vida de los individuos vivida por cada uno de un modo independiente siquiera en apariencia. El esquema de vida aceptado por el grupo es el consenso de las opiniones mantenidas por el grueso de esos individuos respecto a qué sea lo bueno, justo, conveniente y bello en la vida humana En la redistribución de las condiciones de vida que proviene del nuevo, modificado método de enfrentarse con el medio, el resultado no es un cambio equivalente en la facilidad de la vida de todos y cada uno de los miembros del grupo. Puede que las nuevas, modificadas condiciones aumenten la facilidad de vida del grupo tomado en conjunto, pero la redistribución producirá normalmente una disminución en la facilidad o plenitud de la vida de algunos miembros del grupo. Un avance en los métodos técnicos, en la población o en la organización industrial requerirá que, por lo menos, algunos de los miembros de la comunidad alteren sus hábitos de vida para poder adaptarse con facilidad y eficacia a los modificados métodos industriales; y al hacerlo así no podrán seguir viviendo de acuerdo con las nociones por ellos recibidas acerca de cuáles son los correctos y bellos hábitos de vida.

Todo individuo a quien se le pida cambiar sus hábitos de vida y sus relaciones habituales con sus prójimos, sentirá la discrepancia entre el método de vida que las nuevas exigencias recientemente surgidas requieren de él, y el tradicional modo de vida a que está acostumbrado. Son los individuos puestos en esta situación los que tienen el incentivo más vigoroso para reconstruir el recibido esquema de vida, y los que son persuadidos con mayor facilidad de lo imprescindible que es aceptar normas nuevas; y es por la necesidad de conseguir los medios de vida indispensables, por lo que los hombres se hallan en una situación así. La presión ejercida por el medio sobre el grupo, la cual hace que tenga lugar un reajuste del esquema de la vida de dicho grupo, actúa sobre sus miembros en forma de exigencias pecuniarias; y debido a este hecho —debido a que las fuerzas externas se traducen en gran parte en exigencias pecuniarias o económicas— podemos ver que las fuerzas que cuentan para el reajuste de las instituciones en cualquier comunidad industrial moderna son principalmente fuerzas económicas; o más específicamente, que esas fuerzas adoptan la forma de presión pecuniaria. Un reajuste tal y como el que aquí se está considerando es, en sustancia, un cambio en las opiniones de los hombres acerca de lo que es bueno y justo; y el medio por el que se produce un cambio en la idea que tienen los hombres de lo bueno y de lo justo es, en gran parte, la presión de las exigencias pecuniarias.

Cualquier cambio en las opiniones de los hombres acerca de lo que es bueno y justo en la vida humana sólo se abre camino de manera tardía y eso en el mejor de los casos. Esto es especialmente cierto en cualquier cambio que tiene lugar a favor de lo que denominamos progreso; es decir, en dirección divergente de la situación arcaica—la situación que puede ser considerada como punto de partida de cualquier paso que se dé en la evolución social de la comunidad—. El retroceso, el regreso a un punto al que la especie ha estado habituada por mucho tiempo en el pasado, es más fácil. Esto es particularmente cierto en el caso en que el desarrollo a partir de ese punto no se ha debido de modo principal a una sustitución de tipo étnico por otro cuyo temperamento es ajeno al anterior punto de partida.

La etapa cultural que precede inmediatamente a la presente en la historia de la civilización occidental es la que hemos denominado estadio  quasi-pacífico. En ese estadio quasi-pacífico, la ley del status es la característica dominante en el esquema de la vida. No hay necesidad de señalar cuán inclinados están los hombres de hoy a volver a la actitud espiritual del señorío y del servilismo personal que caracteriza esa etapa. Quizá pueda decirse más bien que dicha actitud se encuentra como en suspenso debido a las exigencias económicas de hoy y que no ha sido definitivamente suplantada por un hábito mental que esté en completo acuerdo con esas exigencias más recientemente desarrolladas. Los estadios depredador y quasi-pacífico de la evolución económica parecen haber sido de larga duración en la historia de todos y cada uno de los principales elementos étnicos que constituyen los pueblos de la cultura occidental. El temperamento y las propensiones propios de esos estadios culturales han alcanzado, por tanto, una tal persistencia que hace inevitable una rápida reversión a las características generales de la correspondiente constitución psicológica, en el caso de que una clase o comunidad esté alejada de la acción de esas fuerzas que favorecen el mantenimiento de los hábitos de pensamiento más recientemente desarrollados.







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sábado, 17 de mayo de 2014

Cartografía narrativa

En el volumen 6.10 de esta revista de la red de ciencia cognitiva publiqué un artículo—y también ahora en el 6.11. Esta vez sobre la noción de cartografía narrativa, relacionada con la cuestión del anclaje narrativo que he tratado en otras ocasiones. A cuenta de una obra de Bernard Shaw.
ssrnCAmapping


Too True to Be Good: Cartografía Narrativa

http://papers.ssrn.com/abstract=2430221

Resumen: Comentaremos en este artículo la obra de George Bernard Shaw "Too True to Be Good" (1931) como modelo de cartografía narrativa, y especificaremos algo más esta noción conceptual desarrollada con vistas al análisis narrativo en un marco consiliente. La noción de consiliencia ha sido desarrollada recientemente por E. O. Wilson en "Consilience" (1998) y ofrece un marco científico deseable, por las razones que allí se exponen, al que remitir las investigaciones de los fenómenos culturales. El presente artículo pretende contribuir al estudio de las estructuras narrativas desde una perspectiva consiliente.

Too True to Be Good: Narrative Mapping

Abstract: This paper comments George Bernard Shaw's drama "Too True to Be Good" (1931) as a paradigm of narrative mapping, and further specifies this conceptual tool, developed for narrative analysis within a consilient framework. The notion of consilience recently propounded by E. O. Wilson in "Consilience" (1998) provides a valuable scientific paradigm for research into cultural phenomena. This paper is a contribution towards a consilient perspective on narrative structures.

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Aparece o aparecerá además en estas otras revistas electrónicas del SSRN (Date posted: April 30, 2014)

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