domingo, 31 de mayo de 2009

Historias raras (Desencarrilamientos mentales)

La "narratología evolucionista", que es una de mis aficiones intelectuales, es algo que no está todavía terminado de inventar, aunque hay gente como Joseph Carroll que están en ello. Es el autor de Evolution and Literary Theory y de Literary Darwinism, y pueden leerse algunos de sus artículos recientes en su web. Por ejemplo este artículo sobre "Estudios literarios y psicología evolucionista". Carroll es también uno de los coeditores de la recién fundada Evolutionary Review. A ésta revista le acabo de enviar una versión desarrollada de mi artículo sobre el anclaje narrativo en Hacia los confines del mundoésta es una novela impresionante de Harry Thompson, centrada en torno al capitán del Beagle y al impacto del darwinismo en la mentalidad del siglo XIX.

A quien guste la "narratología evolucionista" le tiene que gustar estudiar la teoría de la evolución, y a quien le gusten estas dos cosas le tienen que encantar forzosamente los magníficos ensayos de Stephen Jay Gould, el pensador evolucionista más atento a las cuestiones de la narratividad de la teoría evolucionista, y a las paradojas que aporta nuestra visión retrospectiva sobre el estudio del pasado. Evolucionismo y teoría de la retrospección—una combinación irresistible para mí. Por cierto, he remozado y actualizado mi colección de artículos sobre retrospección narrativa y teoría crítica, titulada Objects in the Rearview Mirror May Appear More Solid Than They Are: Retrospective-Retroactive Narrative Dynamics in Criticism. Allí especulo más sobre cuestiones como las falacias retrospectivas, el hindsight bias, los efectos de la relectura.... Cuestiones que últimamente se han puesto más de moda gracias a un libro magistral sobre el tema, El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb.

Gould se interesa no sólo por la ciencia, sino por la historia de la ciencia—y en su impresionante The Structure of Evolutionary Theory integra ambas visiones, la teórica y la histórico-teórica, en uno de los libros más monumentales de la historia de la ciencia—libro que merecería además figurar como un monumento póstumo a la máquina de escribir, artefacto del que salió. Para Gould, la evolución no es sólo algo que "ha sucedido"—sino que es algo que "se representa", una historia en el doble sentido del término ("Historia 1": serie de acontecimientos y fenómenos del pasado; "Historia 2": Representación de esa serie en un discurso articulado u otro artefacto semiótico). Nuestras convenciones disciplinarias, nuestras estrategias comunicativas, nuestras tradiciones culturales, nuestras predisposiciones cognitivas, son elementos que nos llevan a escribir un tipo u otro de "Historia 2 de la Evolución" sean cuales sean nuestros conocimientos sobre la "Historia 1 de la Evolución". Más aún: la Historia-1 no está presente más que en sus huellas (pues el pasado no existe sino en el presente). Y siendo las diversas "Historia 2" un instrumento cognitivo (el instrumento cognitivo) que permite la re-presentación de lo que no está presente, quizá deberíamos hablar de "Historias 1.2" para referirnos no a "la" serie virtual de lo acontecido, la Historia 1 (que podemos concebir como una sola y quizá en última instancia incognoscible), sino a esa serie tal y como es representada en las "Historias 2". Así, la "Historia evolucionaria 2" de Lamarck nos remite a su propia "Historia evolucionaria 1.2"—a unos acontecimientos y unos mecanismos explicativos para interpretar su conexión que es muy diferente de la "Historia evolucionaria 1.2" de Darwin, o de la "Historia evolucionaria 1.2" del propio Gould—por no hablar de fantasías y mitologías sobre el pasado como las que nos cuenta el creacionismo en sus diversas salsas.

Voy derivando—en realidad sólo quería dejar nota de uno de los ensayos más narratológicos de Gould en uno de sus últimos libros, I Have Landed. En el capítulo 3 escribe sobre "Jim Bowie's Letter and Bill Buckner's Legs"—analizando dos historias del acervo legendario norteamericano, para mostrar cómo nuestra mente tiende a encasillar y a encarrilar los acontecimientos y desarrollos argumentales de manera que se ajusten a expectativas y modelos familiares. Lo atípico y complejo se "domestica", se hace familiar y se le da una forma digamos culturalmente agradable o aceptable, o que se ajusta mejor a nuestras ideas recibidas y preconcepciones.

Gould es un narratólogo evolucionista, y como tal explica nuestras preferencias y tendencias narrativas apelando a un origen adaptativo de las mismas:

The vertebrate brain seems to operate as a device tuned to the recognition of patterns. When evolution grafted consciousness in human form upon this organ in a single species, the old inherent search for patterns developed into a propensity for organizing these patterns as stories, and then for explaining the surrounding world in therms of the narratives expressed in such tales. (55)

Hace poco me refería a un artículo sobre el origen de la creencia en espíritus publicado en Scientific American, que apela a principios psicoevolutivos muy parecidos: Por qué la gente cree que hay agentes invisibles que controlan el mundo. Michael Shermer explica cómo la creencia en agentes invisibles (dioses, espíritus, demonios, fantasmas, etc.) es resultado colateral de dos tendencias cognitivas que presentaban ventajas a la hora de detectar presas o depredadores. La primera es la detección de patrones y regularidades en medio del ruido informativo; la segunda es la atribución de intencionalidad o agentividadcomo explicación de esos patrones. Somos lectores de mentes, a veces hiperlectores, y por eso proyectamos mentalidad e intención donde no la hay, por ejemplo a la evolución del Universo. Según Shermer, somos supernaturalistas de nacimiento, o por tendencia arraigada. También en este post, "La fe como exaptación", aludía yo a la posibilidad de utilizar el concepto de exaptación desarrollado por Gould para explicar fenómenos como la creencia en seres sobrenaturales y en un orden intencional en la naturaleza.

Estas especulaciones evolucionistas combinan bien con el actual interés en explicaciones cognitivistas del funcionamiento de la narración. De hecho, gran parte de la antigua narratología estructuralista ha vuelto con un lenguaje actualizado bajo la forma de narratología cognitivista. En clase de comentario de texto utilizo un esquema (derivado de Dirk Delabastita 2004) para representar cómo los procesos cognitivos de nuestra mente organizan la interacción entre el texto que leemsos y el mundo que nos rodea. Es básicamente como sigue (esquematizando el esquema):



Lo que obtenemos del texto:
EL MUNDO NARRADO (TEXTUAL)

(ambientes, acontecimientos, personajes, tiempo, espacio...)


------->
<------- big="">

MECANISMOS COGNITIVOS:
nuestra manera de organizar el conocimiento y la comprensión—que son:
Lo que aportamos al texto:
COSAS QUE SABEMOS DEL MUNDO EXTRATEXTUAL
- Datos y creencias
- Procedimientos, situaciones familiares
- Valores y emociones adheridas a las cosas
interactúa con:
- Nuestro conocimiento del lenguaje: vocabulario, gramática...

- Nuestra tendencia mental a establecer relaciones causales
(por ejemplo, post hoc ergo propter hoc, la falacia narrativa o hindsight bias).

- Nuestra tendencia a organizar la realidad mediante oposiciones binarias:
arriba / abajo
Bueno / malo

- Nuestra tendencia a establecer analogías (p. ej. "arriba : bueno:: abajo: malo"
interactúa con:
EL TEXTO:
tiempo del relato, modos de caracterización, perspectivización, voz narrativa...
------->
<------- td="">
REPRESENTACIONES Y DISCURSOS SOBRE EL MUNDO:

- Discursos literarios o no literarios
- Otros textos, imágenes...
- Géneros, convenciones de representación
- Discursos ideológicos, políticos, doctrinas morales...
- Metodologías de análisis crítico

La interacción entre texto y mundo mediada por esos "mecanismos cognitivos" (gramática, secuencialidad causal, metáfora, etc.) nos embarca en un proceso en el que por vías múltiples referimos el texto que leemos al mundo que representa y que hemos ido construyendo, el pequeño mundo creado en el texto—y ese lo referimos al mundo en general, al amplio mundo, tal como es representado y mediatizado por diversos discursos y modalidades de representación. Cierto es que a veces es difícil separar el mundo narrado del texto en sí, o distinguir entre el mundo y las representaciones del mundo—tal es la circulación cognitiva entre unos y otros elementos del proceso de lectura.

Si este esquema se refiere a la lectura de textos narrativos, hay que recordar aquella frase de Derrida al efecto de que "no hay 'fuera del texto'" pues toda la realidad está mediatizada semióticamente en mayor o menor medida. Así pues, los procesos metafóricos o las falacias narrativizadoras no son sólo asunto de análisis literario: se dan igualmente en nuestra comprensión del mundo en que habitamos, y que a veces creemos un tanto ingenuamente que se nos ofrece en forma directa y no mediatizada por ninguna convención de representación.

Para Gould, interpretamos el mundo en términos de historias favoritas, y tenemos un repertorio limitado de procedimientos para construirlo. Así, por ejemplo, tendemos a la direccionalidad antes que a la desorganización sin rumbo fijo, y preferimos interpretar las secuencias en términos de motivación—atribuirles finalidad e intencionalidad, en lugar de suponer que puede no haber ningún sujeto tras ellas. Es decir, tendemos activamente a conectar los acontecimientos y a construir historias y argumentos con ellos. Esta es una tendencia que puede resultar cognitivamente ventajosa, aunque también puede que se vaya fuera de madre con cierta frecuencia, dando lugar a las falacias narrativas como el exceso de argumento, las secuencias causales imaginarias, el hindsight bias. Algo parecido sucede con otros tipos de esquemas intepretativos que proyectamos o superponemos a los datos de la observación. Tendemos a ver orden donde hay asomo de orden—aunque éste sea casual. Parece ser cognitivamente rentable, en términos sociobiológicos. La observación del orden permite interpretar y relacionar, conocer el mundo y predecir (hasta cierto punto) lo que todavía no ha sucedido, sobre la base de analogías con lo que sucedió otras veces. Ahora bien, la búsqueda de patrones y esquemas repetidos puede llevar a ilusiones mentales: nos hace ver forma—es más, forma intencional— donde a veces no hay sino forma casual, o caos. La apofenia o la manía referencial descrita por Nabokov son modalidades de esta modalidad paranoica de la percepción.

Gould explica cómo conspiran entre sí nuestras predisposiciones mentales mentales a la proyección y al encarrilamiento, para dar lugar a propensiones mentales tendenciosas:

tales about nonconscious creatures or inanimate objects must also provide a surrogate for valor (or dishonorable intent for dystopian tales)—as in the virtue of evolutionary principles that dictate the increasing general complexity of life, or the lamentable inexorability of thermodynamics in guaranteeing the eventual burnout of the sun. In summary, and at the risk of oversimplification, we like to explain pattern in terms of directionality, and causation in terms of value. The two central and essential components of any nEsquiloarrative—pattern and cause—therefore fall under the biasing rubric of our mental preferences. (56)

Observa Gould una tendencia a reducir las historias complejas de la realidad a un puñado de historias canónicas, y preferentemente distorsionadas por esta tendencia a la direccionalidad, al exceso de intencionalidad, a la motivación. Siendo que tenemos estas tendencias narrativizadoras, Gould ve preocupante que las ciencias "históricas", las que utilizan representaciones narrativas, puedan verse distorsionadas por estas predisoposiciones.

The explanation of temporal sequences defines the primary task of a large subset among our scientific disciplines—the so-called 'historical sciences' of geology, anthropology, evolutionary biology, cosmology, and many others. Thus, if the lure of 'canonical stories' blights our general understanding of historical sequences, much of what we call 'science' labors under a mighty impediment. (56)

En su teoría evolucionista, Gould ha criticado mucho a las interpretaciones antropocéntricas, explícitas o soterradas, que han llevado a los biólogos evolucionistas a interpretar el proceso como algo "guiado" en lugar de azaroso; o como un "progreso ascendente" hacia la vida, hacia la consciencia y la inteligencia... (un poquito como esas interpretaciones hegelianas de la historia, que la hacen culminar en el idealismo alemán...). Gould insiste alegremente en que todo es azar, y que si evidentemente lo complejo ha de proceder de lo simple por prioridad inevitable, en realidad lo complejo (la vida, la consciencia) viene a ser una probabilidad estadística, algo así como la marcha errática de un borracho que anda entre una pared y una zanja: normalmente va chocando con la pared, y desviándose más o menos de ella, pero cuando caiga a la zanja caerá de verdad y definitivamente. Bien, es una imagen... Podemos encontrar comprensible que (en tanto que seres complejos) interpretemos el ascenso a nosotros mismos como un proceso direccional—¡e incluso que lo evaluemos con tintes positivos, si no estamos muy deprimidos ese día! Gould es gran amigo de señalarnos a los escarabajos y a los microbios: son ellos los pobres de espíritu que heredarán la Tierra, pues son con mucho estadísticamente preferidos por el imaginario Dios. Y bien, concedámosle a Gould el punto cuantitativo, pero en absoluto el cualitativo. Las teorías de la evolución elaboradas por los escarabajos son infinitamente menos interesantes que las elaboradas por Gould, aunque en algún punto concreto estas últimas den algún tumbo o traspiés. Vamos, que las preferencias cognitivas por la direccionalidad o por la complejidad intencional serán ocasionalmente tendenciosas o engañosas, pero nos vienen de lejos, por ser lo que somos—y en lo fundamental son beneficiosas. Por otra parte, si algo hay de cierto en las teorías de Lamarck de que los seres contribuyen a hacerse su propio destino—que el pájaro vuela porque quería volar—pues entonces más nos vale tomar como modelo a los inexistentes ángeles que a los existentes microbios. Con lo cual no quiero decir que la angelología sea para nosotros más ventajosa que la microbiología.

Así, en el cielo donde las estrellas se distribuyen al azar, vemos constelaciones—figuras imaginarias, que facilitaron en su momento el estudio astronómico, y que para las pseudociencias tienen entidad real. Pero el científico que ve constelaciones aprovecha para explicar (como aclara Gould) que sería precisamente la ausencia de agrupaciones ilusorias de estrellas—es decir, una distribución regular—lo que sería indicación de una intencionalidad o determinismo previo en el cielo. Es decir, más allá de meramente seguir nuestras tendencias cognitivas, y ver formas imaginarias, podemos reflexionar sobre cómo afectan a la percepción, y sobre su origen probable en nuestra historia evolutiva, y sobre la utilidad cultural que pueden tener esos objetos virtuales— y en ello estamos.

Podemos sin embargo estar de acuerdo con Gould en que los esquemas previos preconcebidos, y la tendencia a proyectar narraciones y coherencias, aun siendo un instrumento cognitivo necesario, pueden limitar nuestra capacidad de comprensión e imaginación, encasillando y encarrilando nuestras percepciones, llevándolas hacia caminos trillados, y haciéndonos ignorar aspectos potencialmente observables y explicables sólo porque no se ajustan a lo ya sabido:

the organizing power of canonical stories leads us to ignore important facts readily within our potential sight, and to twist or misread the information that we do manage to record. In other words, and to summarize my principal theme in a phrase, canonical stories predictably "drive" facts into definite and distorted pathways that validate the outlines and necessary components of these archetypal tales. We therefore fail to note important items in plain sight, while we misread other facts by forcing them into preset mental channels, even when we retain a buried memory of actual events. (57)

En suma, para Gould la tentación que suponen los esquemas narrativos canónicos, en los que encasillamos el mundo, es un gran obstáculo al conocimiento auténtico y crítico en todas las ciencias históricas, en todas las disciplinas en las que tenemos que representar el pasado y articularlo narrativamente.

Los ejemplos que analiza en este artículo (ejemplos caprichosos, muy al gusto de Gould) son dos episodios legendarios americanos:

1) la defensa hasta la muerte de El Álamo y la muerte heroica de Jim Bowie, el comandante tejano enfermo e impedido para guiar la defensa. Ese es el mito conocido: pero nos lleva a ignorar un aspecto del episodio "escondido a plena luz" en el museo de El Alamo, bajo la forma de una carta en la que Jim Bowie se dirigió al general mexicano Santa Anna, que dirigía el ataque, ofreciendo una salida negociada. Sólo que Bowie enfermó y no pudo negociar, y la defensa la dirigió (hasta la muerte) un oficial más bisoño.

2) Cómo un famoso golpe de mala suerte, una pelota de béisbol colándose entre las pierdas de Bill Buckner, impidió que los Red Sox ganasen la World Series de 1986. Cierto, dice Gould: sólo que... eso no fue determinante, sólo un elemento más que impidió la clasificación del equipo. Pero la historia es más satisfactoria si obviamos el hecho y presuponemos que hubieran ganado la final si no por esa pelota que se coló—y así se recuerda el asunto.

El mundo es complejo y al parecer nos requiere urgentemente para que lo simplifiquemos imponiéndole alguna historia canónica. Esto es un obstáculo cognitivo cuando es importante conocer la complejidad como tal:

our preferences for tales about directionality (to explain patterns), generated by motivations of valor (to explain the causal basis of these patterns) have distorted our understandings of a complex reality where different kinds of patterns and different sources of order often predominate. (68)

Datos importantes, o hechos significativos, se vuelven invisibles si no se se adaptan a la historia canónica; los acontecimientos los distorsionamos para que encajen mejor y den argumentos más satisfactorios. Para Gould, estos errores se producen tanto en el estudio científico como en la historia. Así, en teoría evolutiva, al estudiar la diversidad de la vida tendemos a representar sesgadamente la diversidad de la vida y a privilegiar el desarrollo de la complejidad—cuando lo predominante, tanto antes como ahora, es lo no complejo. Lo hacemos por motivos antropocéntricos, aunque Gould admite de mala gana que la capacidad de reflexionar sobre estas cuestiones es una invención notable y propia de nuestra especie—¿quizá se nos pueda tolerar un poco de distorsión perspectivística en este sentido?

En lo que sí podemos estar de acuerdo con Gould es en investigar nuestras tendencias cognitivas, así como su origen evolutivo. Incluida, añadiría yo, una tendencia cognitiva reflexiva y no menos interesante que las otras: la tendencia cognitiva a corregir errores cognitivos. Gould no propone, finalmente, que desconfiemos de la narración como tal, pues es un instrumento cognitivo imprescindible para nosotros: sólo pide una narratología más compleja, menos centrada en nuestras tendencias más arraigadas a ponernos en el centro de todo, y más atenta a la diversidad:

If we must explain the surrounding world by telling stories—and I suspect that our brains do stick us in this particular rut—let us at least expand the range of our tales beyond the canonical to the quirky, for then we might might learn to appreciate more of the richness out there beyond our pale and usual ken, while still honoring our need to understand in human terms. (70)

Yo de mayor quiero contar historias tan raras como las de Gould.

HQ

Vídeo de la ruta cicloturista por el Pirineo, en homenaje a Mireya—Visto en el Facebook de David:



—y una colección de fotos en Flickr.



sábado, 30 de mayo de 2009

La Ronda y la Ronda

Qué rabia, la Ronda de Boltaña va de ronda por la nueva Ronda de Boltaña, y yo resulta que estoy asmático y sin fuerzas para acercarme allí. La maldita primavera, que decía Yuri. ¡Hola desde aquí, Montse! Y enhorabuena a la Ronda.

25th Hour



25th hour
25th Hour (La última noche) es una película de Spike Lee que cuenta las últimas 24 horas de libertad de un camello neoyorkino (Edward Norton) antes de que le toque ingresar en la cárcel para siete años. Está aterrorizado, temiéndose muy mucho lo que le espera allí dentro el primer día sin ir más lejos—está rebrincado contra el mundo y contra él mismo, arrepentido y dándole vueltas a cómo se ha jorobado la vida juntándose con la gente que se ha juntado, unos mafiosos rusos de pesadilla—pero de sus viejos amigos y de su novia Naturelle (Rosario Dawson) tampoco se fía, pues alguien lo ha delatado. Hay una escena delirante en la que acusa a todo Nueva York y sus etnias y sus grupos, de manera viciosa, por haberle hecho acabar donde acabó... pero en fin, bien sabe que no puede culparse más que a sí mismo. Quería ayudar a su padre, alcohólico que iba a perder su negocio, sí... pero bueno, también quería dinero fácil, y sobre todo (lo que se nos dice en una escena eliminada) quería el sway, sentir que es el dueño del mundo y que todo rueda sólo para él y que todos lo respetan. En lugar de eso tiene una celda compartida con doscientos desgraciados y matones. Cómo habrá sido tan estúpido, y el terror de lo que va a pasar al día siguiente, lo transmite muy bien esta película (cuesta un rato hasta que te das cuenta de cuál es exactamente las situación de Monty).

Seguimos esas veinticuatro horas desde la madrugada del último día hasta la madrugada del día en que su padre lo acompaña en su viejo coche de madera, llevándolo a la cárcel. Le ha pedido Monty a un amigo (un broker tiburoncillo) que le rompa la cara para tener peor aspecto y pasar desapercibido así el primer día de cárcel—y se pone tan borde con él, y salen tantas tensiones a flote, que se la rompe de verdad. El amigo le tenía ganas a Naturelle, la novia de Monty, y se suelta presión a última hora. Las relaciones con los amigos, y los límites de la amistad, están muy bien llevados. Durante ese día, Monty ve a su padre, a su novia, con la que hay tensión, pues no sabe si lo ha delatado... Desde luego ninguno de ellos le paró los pies ni se plantó con él para hacerle cambiar de vida, todos son cómplices hasta cierto punto. Sus mafiosos también le han organizado una fiesta de despedida, con sorpresita incluida—tras atemorizarlo para que no los delate, le ofrecen la cabeza de quien sí lo ha delatado, el que parecía su colega más cercano en la banda de mafiosos. Pero Monty está asqueado y no quiere ni venganza ni nada con los rusos... y lo dejan irse, bien avisado.

También ve a sus viejos amigos y se los lleva a esa party—de éstos, Philip Seymour Hoffman protagoniza un argumento secundario—es un profe de instituto solitario y apocado. Enseña en literatura inglesa los mismos poemas que yo en clase—y le atrae con locura desbocada una alumna de diecisiete años, Mary, una lolita de mucho cuidado (Anna Paquin), con la que tiene tentaciones tipo "let us sport us while we may" y (más increíble) también las tiene ella, aunque sea sólo por viciosilla y acelerada. El pobre profe es consciente del lío en el que se puede meter si se enrolla con ella—y lo evita en el último momento cuando se encuentran en la fiesta. No sabemos si parte de la culpa, o de la suerte, se debe a que se acuerda de su halitosis mientras la está besando. En lugar de mojar, se limitará a heredar el perro de Monty—y a recibir alguna torta de través también, en la pelea que se monta éste cuando busca que sus amigos le arreglen la cara.

El perro éste comienza la película—cuando Monty lo rescata, con el mafioso; un perro atropellado al que en principio van a matar, pero... hey, se revuelve, ¡quiere vivir el muy borde! A Monty le hace gracia, y lo cura. Una escena genialmente llevada ésta, como todas las de la película, y también conecta con el tema de últimas oportunidades y decisiones de vida o muerte en que se centra la película. El perro, curado, es un perro buenísimo, un modelo—como lo podría ser Monty, una buena persona, si tuviese una oportunidad de última hora.

Y la tiene. En una escena final conmovedora, es su viejo padre, incompetente y ex alcohólico, quien le da la vida de nuevo. Se lo llevaba a la cárcel con su cara partida, pero le propone en lugar de eso seguir conduciendo y desaparecer en el oeste—en lugar de estar atrapado por su destino, elegir la libertad: no resignarse a entrar en la cárcel—dejar atrás toda su vida, y empezar de nuevo con otra identidad en un pueblo perdido. Y vemos escenas hipotéticas del futuro en las que se reúne años después con Naturelle, y tienen una familia, y cuando son mayores les cuenta lo cerca que estuvo todo de no suceder, y ellos de no existir–cómo todo dependió de una decisión crucial en la hora veinticinco, ya fuera de plazo.

Es un futuro abierto, y la película sólo sugiere que Monty podría optar por eso, aunque a la vez nos muestra al final su cara magullada y derrotada, manteniendo las dos opciones como igualmente posibles.

La película se filmó, y está ambientada, en Nueva York justo después del once de septiembre. Empieza con una secuencia de títulos de crédito impresionante, de una fuerza increíble, con los focos de luz que sustituyen a las torres gemelas, y la música magnífica de Terence Blanchard. Y hay escenas marcadas por el 9/11 un poco por todo. Desde el piso de Gordon Gecko, bueno, del amigo broker de Monty, que no me acuerdo su nombre, se ve el Ground Zero; la oficina de los brokers es evidentemente provisional y atestada, desplazada del World Trade Center, pero todo está en ebullición; el bar del padre de Monty se reúnen los bomberos que ayudaron en el rescate; Bin Laden sale por aquí y por allá... y toda la difícil multietnia de Nueva York, a la vez insultada y celebrada por la película. Está llevado certeramente el casting racial—así la pareja de Monty es multiétnica, Naturelle es puertorricana y él viejo irlandés; pero los polis que lo arrestan (en uno de varios flashbacks) son negros y ambivalentemente cabroncetes, honrados y eficaces.

Pero el tema étnico más importante está implícito. La película, aparte de ser una historia concreta magistralmente contada, de un individuo y sus circunstancias, es un alegato abiertamente didáctico, a favor de la gran América de la integración y las oportunidades abiertas— y contra las pequeñas dependencias y esclavitudes de la legalidad paralela, de los circulillos mafiosos y de la doble moral. Cierto, Monty esquiva la cárcel, y se nos pide fe en él... también se denuncian las cárceles americanas como lugares sin ley, indignos del país. Pero sobre todo, siendo una película "de Spike Lee" (aunque esta vez el guión no es suyo), es un mensaje a los chicos del barrio—de no dejarse atrapar por lo que parece la vía rápida al éxito social, y que en realidad no conduce a nada. Que no se encierren en ser negros profesionales, y en montarse su legalidad paralela—el once de septiembre aparece aquí invocado como el gran "eye-opener" que hace redescubrir a los neoyorquinos de todas las razas y etnias su destino común en una América de la integración, y no de la diferencia, la ley alternativa y el trapicheo. Que la esclavitud se acabó hace más de ciento treinta años—move your ass!

Bueno, y si alguien cree que le he contado la película, obviamente es que no la ha visto. Hay que ver cómo funciona cada escena... con una fluidez certera, que no se contradice sin embargo con curiosos experimentos de montaje surreales o desfamiliarizadores, como por ejemplo reflejos inexistentes flotando al lado de los personajes, experimentos con el grano y el color y el tono grotesco/surrealista de algunas escenas, o ligeros recortes de montaje que duplican una fracción de segundo de un momento clave, o pequeños desenfoques puntuales—nada, que Spike Lee sways, está aquí en plena forma. De no perdérsela.

25th Hour. Dir. Spike Lee. Screenplay by David Benioff, based on his novel. Edward Norton, Philip Seymour Hoffman, Barry Pepper, Rosario Dawson, Anna Paquin, Brian Cox. Music by Terence Blanchard. Ed. Barry Alexander Brown. Prod. des. James Chinlund. Photog. Rodrigo Prieto. Exec. prod. Nick Wechsler. Prod. Tobey Maguire, Julia Chasman, Spike Lee, Jon Kilik. USA: Touchstone Pictures / 40 Acres and a Mule Filmworks / Industry Entertainment / Gamut Films, [2002]. DVD: Touchstone Home Entertainment.


viernes, 29 de mayo de 2009

Web de biolingüística


Curioseando por el vecindario encuentro esta web de Biolingüistica que lleva al parecer Mª Carmen Horno y no sé si otros miembros del grupo Sylex de investigación del área de Lingüística General. A mis favoritos va. Creo que le estreno el libro de visitas a la web, y aprovecho para decir (allí y aquí) que me está encantando el libro de Derek Bickerton Adam's Tongue: How Humans Made Language, How Language Made Humans. El blog de biolingüistica que más sigo es Babel's Dawn, y allí aparece por cierto una crítica al libro de Bickerton. Lo más biolingüístico que he escrito yo hasta ahora es este artículo sobre "Interacción internalizada: el desarrollo especular del lenguaje y el orden simbólico." Seguiremos curioseando por el tema.



jueves, 28 de mayo de 2009

Remozando y reduciendo


Gracias a Miguel Angel Blasco tiene ahora mejor aspecto el interior de los directorios de mi bibliografía:

http://tinyurl.com/garcialanda

Es que parecía sacado de principios de los años noventa, y lo estaba; llevo con la bibliografía en red casi quince años. Los contenidos los actualizo cada año, en la medida de lo posible: ahora tiene a ojímetro unos 4.500 archivos de texto, con centenares de miles de referencias y enlaces. Pero el continente cambia menos, aunque hace poco le puse esta dirección abreviada mejor que la engorrosa dirección completa de mi web en la universidad de Zaragoza.

Por cierto, que acabo de hacer otra dirección abreviada en TinyURL para mi página web:

http://tinyurl.com/joseangel

y otra para mi página de escritos y publicaciones:

http://tinyurl.com/escritos

Y aún otra dirección más para un libro en red o grupo de esos escritos—mis artículos sobre retrospección y retroacción narrativa en la teoría literaria. Lo llamo en inglés con este largo título: Objects in the Rearview Mirror May appear Firmer Than They Are: Retrospective / Retroactive Narrative Dynamics in Criticism. Bien, por abreviar, retroretro:

http://tinyurl.com/retroretro

Estas direcciones breves se suman a las que ya tenía de antes, la de la bibliografía que he dicho, la de mi Blog de Notas

http://tinyurl.com/blogdenotas

—y la dirección de mi blog de la asignatura comentario de texto (que este curso ya está terminando, con el próximo fin de las clases).

http://tinyurl.com/comentariodetexto

(o también http://tinyurl.com/comentariodetextos —que me he apropiado de los dos).

Otro día me remozo yo, o por lo menos hago gimnasia.




El juez reo y el juez Verdugo

El juez Berdugo y todos los demás jueces del Tribunal Supremo han admitido a trámite una querella contra el juez Baltasar Garzón. Querella por prevaricación, visto que Garzón emprendió el proceso aquél de los crímenes de la guerra civil, un proceso abierto careciendo de competencias, plenamente a sabiendas de que vulneraba los procedimientos, y creyéndose impune. Esto parece evidente (y de la palmaria evidencia puede que se deduzca esta intervención). Garzón ha tenido actuaciones tendenciosas y sectarias antes, pero en esta ocasión, cuando actuó como si no le constase la muerte de Franco, ya cayó su actuación en lo grotesco. No negaré que tenga su belleza simbólica eso de llevar a Franco (o a Atila) a los tribunales, pero la Audiencia Nacional no está para crear belleza, sino para aplicar la ley. Y para aplicarla sin sectarismos: el mismo Garzón había desestimado querellas contra Santiago Carrillo por crímenes en la guerra civil, arguyendo para ello las mismas razones legales que luego pasó a ignorar cuando le convino para llevar adelante su propia cruzada de autobombo. Ahora dice que no le consta haber incurrido en ninguna ilegalidad—lo cual es prueba como poco de gran ignorancia, que lo inhabilitaría para ser juez.bacon Lástima, porque Garzón ha dado pruebas de gran actividad y osadía a la hora de perseguir el crimen, dotes que, bien encauzadas, podrían haber sido beneficiosas para desperezar un poco a la justicia en España. Pero lamentablemente ha dado pruebas también de una enorme voluntad de poner el dedo en la balanza, o de sentarse en un platillo directamente. Y eso es intolerable en un juez. Con el tema éste de Franco se ha pillado él mismo los dedos, pero a conciencia, y a bombo y platillo. Sobrados andamos de jueces tendenciosos, sectarios y cegatos voluntarios. A ver si de alguna manera se consigue llevar a los tribunales, por ejemplo, a un juez que ordenó destruir todas las pruebas del atentado del 11-M. Por menos otros se han podrido en la cárcel. Aquí hasta ahora, menos el extorsionador Estevill, los jueces se van de rositas dicten lo que dicten, aunque sea a cara o cruz. Declara sobre Garzón la portavoz del PP en las cortes que "nadie está por encima de la ley". Error. El Tribunal Constitucional, por ejemplo, está claramente por encima de la ley. Y bien que lo demuestra además, con su ceguera selectiva (ahora por ejemplo no ve indicios de que la candidatura de Alfonso Sastre tiene simpatías con el mundo batasuno, o cree que un abstracto y panorámico "rechazo a la violencia" es condenar los atentados de ETA, cuando todo el mundo sabe a qué se refieren los batasunos cuando "condenan la violencia"). Vamos, que ha sido una ayudita clara, desde Arriba, a los que hacen lo posible por desmantelar España y lo que queda de su estado de derecho. Mucha prisa se dieron los del constitucional en resolver este recurso—perdieron el culo, vamos: contrasta esta Prisa, de modo palmario, con su pereza selectiva, echando los recursos contra el estatuto de Cataluña al fondo del cajón de sus asuntos. Seguro que por algo será. ¿No canta esto un poquito? ¿No estarán prevaricando de la manera más escandalosa sus señorías, los que están por encima de la ley? Estos caballeros (y señoras), grandes trepadores, o bien guardarán silencio eterno, o nos declararán que en efecto en España hay ahora varias naciones. Pero es muy de temer que estos nunca van a ser reos de nada, ni les va a poner en vereda ningún juez Verdugo.


Logos Low-cost


¿Pero es que el mundo está de verdad casi loco, y sin casi? Locos, ya ya... Menuda timadura de pelo, el nuevo logotipo de la ciudad de Zaragoza, una chapucilla situada entre Nike y Nozar. Lo ha parido CIAC, que su profesionalidad les avala, claro. Hay que ser muy profesional para hacerse con esta pasta gansa de modo tan elegante y minimalista—hay que tener auténticas estrategias de mercado.

—pero lo malo no es que sea una cosa así sosilla o dejavu, sino que ALGUIEN, algún "socialista", de los de ps- de pseudo por delante, ha tenido la atención de pagarles a esta empresa nada menos que 230.000 euros. DOSCIENTOS TREINTA MIL EUROS y meses de trabajo por algo que yo, y otros cien mil, hacemos con la punta del pie en diez minutos, y que encima está semicopiado. Menuda estafa... a quien se deja estafar, claro, seguramente de modo interesadillo.

Pero bueno, ¿aún hay quien no ve que esto es MALVERSAR caudales públicos? Yo no sé si aquí habrá financiaciones irregulares de partidos, o favores a los socios listos, o cosas en esa línea, pero es que si no las hay es que tenemos a algún BOBO DE SOLEMNIDAD desperdigando el dinero del ayuntamiento. Pero bobitos regalando al azar dinero público, en los partidos políticos, me parece que hay los justos.

Que alguien me explique por favor cómo hay tanto borrego que vota y vota a esta gente— es indignante. Pero cuando las cosas se hacen así con descaro, y a la luz pública y salen bien, y nadie te pasa factura y todos tan contentos—pues tira palante, es que vives en un país de memos. Les alabo el gusto a Belloch y su equipo.

Aquí va un logo gratis que me parí en diez minutos, se lo regalo al Ayuntamiento, para que lo tire a la basura y le dé otros doscientos mil euros a algún amiguete que les dé buen rollito, o alguien que los engañe:

Important Developments


A message to the Narrative-L:

About a year ago I was asked to give a lecture on "The Future of Theory." Which in practice means "important developments in theory in the recent past."

I have my own ideas and prejudices, of course, but am also aware of my limitations, and would be grateful for any input from this listserv, which I will be delighted to acknowledge in the published version of the talk. (If you want to toot your own horn, that's okay, and those who would prefer for any reason to message me privately should respond to drichter@nyc.rr.com.) Thanks,
David Richter

—and my answer:

Hi,

Any discussion of the future of theory would have to acknowledge, I think, the major paradigm shift of recent years, well, decades, with the oncoming of Internet, Google, instant information, blogs, the World Wide Web 2.0— technoliteracy, instant worldwide dialogue (which remains), distribution lists, social networking, book phasing—and the Gutenberg Galaxy going nova with this new dimension of textuality. Well now that I think of it some things have been long prefigured (by McLuhan, Barthes et al.) and others are more recent and may well be undertheorized, linkterature for instance, or the visibility of small literary niches in the long tail.... whatever that may be... or searchability—search me... Whatever you write on, don't leave cyberNethics out of the discussion!

Jose Angel Garcia Landa
http://www.garcialanda.net


miércoles, 27 de mayo de 2009

Tres enfoques de los problemas científicos: globalista, individualista, y sistémico

Es una conferencia de Mario Bunge hoy en la Facultad de Ciencias de Zaragoza. Tomo notas sobre la marcha, y añado unas cuantas erratas de tecleo y frases inconexas para mayor impresión de inmediatez.


(Mario Bunge cumplirá 90 años en septiembre; Phd. 1952 con la tesis "Cinemática del electrón relativista". Enseñó en Buenos Aires hasta 1963, emigrado entonces enseña en diversas universidades; actualmente en Canadá, McGill University (Montreal), cátedra de lógica y metafísica. (Rutherford en 1902 también trabajaba en McGill, desarrolló en sus estudios sobre la radiactividad la noción de un elemento aleatorio en física, desarrollada luego Heisenberg). En Bunge encontramos filosofía pura y ciencia experimental conjuntados; desarrolla un sistema atento tanto al reduccionismo como a la emergencia, combinados.
Promueve la Sociedad para filosofía exacta: contra la pseudociencia (como Eustoquio Molina y Alberto Carreras en Zaragoza). También extiende su pensamiento a la sociología, la ética y el bienestar humano (una amplia gama de intereses, no ciencia aislada de toda otra consideración). Obras de filosofía y teoría de la ciencia, como Three Types of Basic Philosophy; La ciencia, su método y filosofía. En la línea de Feyerabend, Popper, Kuhn… Pero Bunge parte de la ciencia primero, llega a la filosofía después. Partidario de una "No-nonsense philosophy", enemiga del relativismo y oscuridad verborreica en filosofía. Una Filosofía política es su libro más reciente. Doctor Honoris Causa por Salamanca y muchas otras universidades; Premio Príncipe de Asturias 1982, entre otras distinciones).


Vivir equivale a resolver problemas. Nos basamos en una visión general de lo que supone resolver problemas en el mundo: vs. Husserl, pues si partimos de la idea de que el mundo no existe en sí, que hay que basarse en la intuición, etc. no llegaremos a resolver los poblemas del mundo. No: Bunge propone concepción sistémica + método científico. Los objetos son partes de sistemas, y los sistemas tienen propiedades emergentes de las cuales carecen sus componentes.

Enfoque sistémico vs. enfoque sectorial (que aísla de modo artificial una cuestión).

3 ejemplos de enfoque sectorial sobre los problemas:

- El gen egoísta. El mito de que somos nuestros genomas, que nuestros genomas buscan perpetuarse (Dawkins, etc.). No es así: el genoma se replica por la acción de enzimas (y de organismos diría yo). Lo que es seleccionado no son genes sino organismos. Y esto descuida el hecho de que el ambiente es modificado por el organismo (termiteros, lombrices creando suelo, etc….)

- El Puente del Milenio de Norman Foster. Otro ejemplo de pensamiento sectorial. La muchedumbre hizo bambolearse el puente. Se creó una oscilación, y la gente tuvo que salir a 4 patas. Fracaso, porque Foster olvidó el factor humano: olvidó que los puentes se diseñan para ser usados por gente que se mueve. Nature publicó unas sencillas ecuaciones sobre el movimiento previsible del puente.

- El economicismo. (De izquierdas o derechas). En todas sus versiones, postula que la actividad económica es primaria, y la política, sociedad etc. son secundarias. No, dice Bunge: todo es igualmente importante y activo. La sociedad debe entenderse como un supersistema de sistemas ideológicos, económicos, políticos y culturales.

(Además se combinan factores psicológicos con los económicos —por ejemplo, los que son egoístas totales y su efecto sobre la economía).

Tipos de sistemas: hay muchos. Los hay químicos, sociales, biológicos, conceptuales, semióticos, etc. Un sistema no es una colección carente de estructura. Las muchedumbres, nubes, etc. son conglomerados, no sistemas (caóticos). Pero todos los sistemas están en un entorno— menos el Universo.

Composición, medio, estructura y mecanismo. Elementos para pensar el sistema.

La estructura definida como conjunto de vínculos que mantienen unidos a los componentes del sistema.

Pero sólo los sistemas conceptuales y semióticos son estáticos: los demás cambian. (Aquí, claro, le llevan la contraria a Bunge, en la sesión de preguntas). Cambian por acción de un mecanismo (trabajo, flujo de información, reacción química, etc.).

La ciencia y técnica necesita además de estos modelos cualitativos para describir sistemas, otros cuantitativos. Por ejemplo ecuaciones que describan relaciones entre poblaciones de presas y depredadores en un ecosistema.

En todas las ciencias se usan espacios abstractos y conceptos como los mencionados– pero esto es ignorado por la gran mayoría de filósofos, estos términos faltan en los diccionarios filosóficos, La filosofía va a la zaga. Por eso los filósofos no son leídos por los científicos, no les sirven.

Sobre los tres enfoques sobre los problemas, globalista, individualista y sistémico. Los globalistas / holistas son irracionalistas, pues no explican las propiedades emergentes ni cómo surgen. Los individualistas ven los árboles pero no el bosque, los holistas al revés. Los ecólogos ven las dos cosas: individuos, sistema y su interacción. Enfoque sistémico.

Distintos tipos de pensamiento sistémico atendiendo siempre a la interacción entre partes y todo. El zoólogo se interesa por los animales, pero también por su comportamiento, el lingüista por la frase y por las palabras… etc. El pensamiento del sistema nace con la revolución científica del XVII. Por ejemplo en Harvey, "sistema cardiovascular", que relaciona el pulso y las contracciones del corazón. Antes no se veía la relación. Tres siglos después, el paciente se estudia en medicina sistémica como un elemento en un sistema más amplio (sociología médica, alimentación, stress…)

Composición, estructura, ambiente y mecanismo también rigen en el en el sistema cardiovascular, que va unido a otros factores: los pulmones, otros sistemas, la circulación de la sangre….

Los atlas anatómicos antiguos mostraban los órganos desconectados, se ignoraban sus funciones y sus conexiones. Esta ignorancia la suplían o completaban con fantasías: el cerebro se veía como un segregador de mucosidad. Pardójicamente, no conservaban los embalsamadores el cerebro…. En fin, que la observación exhaustiva (que la tenían los embalsamadores) no basta, ni tampoco hacer hipótesis. Hay que ponerlas a prueba, las hipótesis.

Con el desarrollo de la medicina y anatomía, se vio la interacción entre los sistemas, y se llevó a la fusión de disciplinas antes separada: "psiconeuroendocrinología". Etc. Se diseñan terapias nuevas.

Población, comunidad, ecosistema, biodiversidad, evolución, especiacióin, etc., son conceptos sistémicos en biología. Así se impone la fusión de la teoría evolucionista y del desarrollo morfológico (Evo-Devo). Un triunfo del sistemismo, que implica transgredir fronteras disciplinarias.

La ecología—Los sistemas poseen propiedades emergentes, como la biodiversidad y la sustentabilidad, no presentes en los organismos, sino que surgen de las interacciones entre organismos. Hay una relación óptima entre la biodiversidad y la sustentabilidad, no una relación indefinida de "mayor biodiversidad, mayor sustentabilidad", sino un índice óptimo. La biodiversidad sí favorece la especiación, etc. La biología hoy es sistémica.

De la ecología pasamos a la gestión de recursos renovables: sólo es racional la explotación de la naturaleza si la cuota de explotación es inferior a la de reproducción. Ojo los pescadores gallegos, que sobreexplotan sus cuotas pesqueras. La moraleja es que el mercado desbocado es suicida. Lástima dan las flotas pesqueras, también en Chile, encalladas en la arena, víctimas de sí mismas. Es necesario establecer y cumplir normas reguladoras racionales y científicamente establecidas.

De aquí la importancia de rechazar las pseudociencias que niegan la realidad – el existencialismo, el construccionismo relativista, etc.—y hacen imposible la toma racional de decisiones.

Los problemas de explotación son sistémicos y globales. Requieren la colaboración de muchas disciplinas. Problema de la gestión de recursos de comunidades, desde las locales a las globales e internacionales. Harvey llegó a la conclusión de que el problema de la gestión es insoluble, ni por la autogestión individualista ni por el control central. No ha sido refutado.

Son importantes los acuerdos internacionales sobre gestión que tengan éxito: contra la sobreexplotación. ONGs empeñadas en superar la disyuntiva mercado/Estado. Esto supone rechazar el dogma central de la teoría economía clásica, que ve sólo un lado de la moneda.

Se habla de la sobreexplotación y el calentamiento global. Es necesario que el protocolo de Kyoto lo firmen USA y lo cumplan China y Rusia. Empresarios miopes y lacayos políticos frustran las políticas de regulación, que es tan necesaria.

Pensando en los ecosistemas—utilizamos los conceptos de
Taxon
Población
Comunidad
Ecosistema

- cuatro niveles biológicos de un ecosistema. Los taxones no son suficientes. Al hablar de los taxones hablamos de la aparición de individuos diferentes de otros. (En realidad hay individuos, las especies son para Bunge construcciones conceptuales si bien no arbitrarias). Las leyes ecológicas se refieren a poblaciones (más bien que a especies, al menos no las quiere definir Bunge estrictamente por incompatibilidad reproductora, sino que parece favorecer una definición más ecológica).

Pasando del ecosistema al universo... Antes se veía como nuestro planeta cubierto por un conglomerado de cuerpos celestes. Pero Galileo introduce el sistema solar. Newton suplió el cemento que lo mantiene, la gravitación. Es una concepción científica y sistémica. Se desarrolla así una ciencia que permite predecir, calcular, contrastar cálculos y observaciones….

Cabe entonces pasar a plantearse problemas sistémicos, como el origen del sistema, su movimiento, estabilidad, futuro…. Nuestro sistema solar es dinámicamente estable, según Poincaré—pero aún no sabía que es inestable por el agotamiento del combustible del sol.

Emergentismo racionalista: la emergencia a nivel sistémico de cualidades que no se dan en los individuos no es misteriosa, sino que puede explicarse con el análisis científico de los sistemas en cuestión. La ciencia no completará la exploración de la realidad, desde luego, pero la filosofía irracionalista (Bergson, Husserl, Heidegger son bestias negras para Bunge) no hace sino desanimar esa exploración.

Aparte de los ecosistemas o sistemas naturales, también hay sistemas artificiales: técnicos o sociales, son todos de factura humana. Pero algunos sistemas sociales emergen espontáneamente, otros son diseñados. Siguen leyes que, sin ser arbitrarias, no son las leyes de las ciencias naturales.

Las ideologías pueden ser corregidas o invalidadas por la ciencia. Es demostrable que en una sociedad es más importante por ejemplo la igualdad social que el monto del ingreso.

La sociobiología y la psicología evolutiva son falsas: pretenden reducir todas las ciencias sociales directamente a la biología. Lo mismo sucede con otras teorías unilaterales, como las teorías de la "acción racional" en politología, economía, etc. Porque decidimos no como jugadores racionales, sino en el seno de sistemas sociales, sobre la base de creencias o cálculos falsos. Por ej. Se juzga a los candidatos presidenciales por su cara. La racionalidad no es tan común como creía Aristóteles. Las teorías de la "acción racional" ignoran la acción de los sistemas sociales que condicionan la acción del individuo.

Sistemas sociales hay múltiples. Los antropólogos estudian las sociedades antiguas y sus relaciones de parentesco. En la sociedad moderna, hay muchos más sistemas sociales complejos no familiares, instituciones, sistemas políticos, asociaciones…. Se solapan entre sí, cada persona está cruzada entre varios sistemas, además los hay mixtos (así los Estados son órganos políticos, y a la vez empresas culturales y económicas)…

Ibn Jaldún (filósofo andalusí-tunecino, s. XIV) anticipo la visión sistémica de los problemas en su sociología. Desarrolló este pensmiento el barón D'Holbach, fundador del sistemismo filosófico (en Système de la Nature y Système Social). Hoy se le ignora.

Bunge pro sistemismo, vs. holismo y vs. atomismo individualista. Modelo de atomismo es el dicho de Thatcher, "la sociedad no existe". Los nazis, al revés: "dein Volk ist alles"—frase que si se pronuncia ladrada aún es más escalofriante.

El sistemismo sostiene que cada uno de nosotros es más que la colección de los individuos. Hay propiedades suprapersonales (cohesión, tradición, división del trabajo, nivel cultural, etc…). Reúne el sistemismo las tesis de sus rivales individualistas y holistas, y las combina de modo ventajoso. El sistemismo admite los niveles de sus rivales, cosa que no sucede al revés. Lo macrosocial condiciona y es condicionado por los procesos microsociales.

¿Cómo entender con un enfoque sistémico problemas como la marginalidad y el subdesarrollo?

La marginalidad es una situación individual, el subdesarrollo es cuestión de una colectividad. La marginalidad se combate facilitando la participación y la integración social (en la escuela, sindicatos, etc.). Bunge es partidario de la eficacia de las ONGs, y está por la inversión en obras públicas y sistemas de seguridad social. Avance hacia la democracia integral (modelo de los escandinavos) – los latinoamericanos son los más alejados de este modelo, pues poseen el índice de diferencia social mayor del mundo.

El subdesarrollo se caracteriza por la marginalidad y la dependencia, y sus concomitantes: la corrupción, la impunidad, etc. No hay recetas simples como "libre comercio" o "democracia" para superar el subdesarrollo. Se requieren soluciones sistémicas (G. Soros). Hay que tener en cuenta el localismo, las condiciones, tradiciones, recursos de cada país. No hay recetas internacionalmente válidas. Esto es algo que no entienden los economistas desarrollistas ortodoxos, que de hecho son el peor obstáculo al desarrollo.

La visión sistémica, la visión integradora y multipartita de la sociedad, contrasta con las visiones sectoriales: el ambientalismo (o ecologismo radical), el biologismo, el economicismo y el culturalismo—y el politicismo (centrados cada uno en un solo aspecto de la sociedad). Hay que integrar las cinco visiones parciales sin perder de vista los demás aspectos. No hay recetas simples que tengan en cuenta sólo uno de esos factores.

El Universo es el sistema de todos los sistemas. Sólo se le puede entender y controlar mínimamente si se adopta un enfoque sistémico junto con el método científico. Pero también hacen falta pasión intelectual, y pasión moral: deseos de hacer el bien en la sociedad. La pasión política debe estar al servicio de la pasión moral. Si no, está al servicio de otras pasiones, no del bien público. Bunge aboga por un enfoque sistémico y científico de los problemas, unido a una moral humanista.

____________________

En la sesión de preguntas....
- Argumenta contra el sistemismo abstracto y la Teoría General de Sistemas: no hay que perder de vista los problemas concretos. Contra los pseudo-científicos sociales de moda que aplican indebidamente la Teoría de Catástrofes, etc.

—Contradicción entre la disciplinariedad universitaria, la superespecialización, y la formación integral. ¿Es nociva la superespecialización? Para Bunge, la filosofía de la ciencia, la sociología de la ciencia, etc. son puentes entre ciencias y humanidades. Filosofía de la ciencia y sociología de la ciencia deberían introducirse como asignaturas optativas en las ciencias… pero ojo con qué sociologías de las ciencias, que intentar desacreditar a la ciencia es más fácil que intentar comprenderla.

—Yo le pregunto por si la racionalidad universal podría suponer a veces un problema más que una solución, visto que la racionalidad de una época se ve desautorizada por la racionalidad de la siguiente. ¿Sería beneficioso, por ejemplo, un gobierno mundial, que aplicase decisiones científicamente informadas? ¿Lo ve Bunge factible en el futuro?
Sin llegar a eso, sí aboga por un refuerzo de la ONU, que permita tomar decisiones reales, y por desvincularla de Estados Unidos. En Andorra la pondría, dice, no en Nueva York. (¡Ojo con Andorra! le digo).

Bien, en todo caso insiste Bunge en la toma de decisiones racionales, contra el oscurantismo, y la irracionalidad. Y también contra "charlatanes" como Heidegger y Derrida, que tal como los ve Bunge envuelven sus nadas en grandes oscuridades verbales. Está a favor de los principios de racionalidad, de claridad y de no contradición. Y a favor de una claridad de expresión, que es "la politesse du philosophe".

(Y, bien, éste es el aspecto en el que más disiento de Bunge: en su rechazo de la filosofía fenomenológica y hermenéutica; es maximalista, poco 'sistémico' si se quiere, desautorizar en bloque así disciplinas enteras casi, y modos de reflexión —y problemáticas— que escapan a un tratamiento científico. No negaré que ni Derrida ni Heidegger son muy "educados" en ese sentido, sí pecan de oscuridad innecesaria—pero tampoco es de mucha educación desautorizar tradiciones enteras de pensamiento de esta manera. Hay muchas maneras de abordar los problemas, y algunas paradojas de la racionalidad no son visibles, ni tratables, desde otras perspectivas).



El estudio de la mente


He estado esta tarde en una conferencia de Mario Bunge en la Facultad de Filosofía y Letras; venía a hablarnos sobre el estudio de la mente. Oponiendo la tradición médica y materialista (hipocrática - epicúrea) y la idealista - inmaterialista, de Platón al menos en adelante. Bien: una es monista; monista-materialista, dice que la mente es una función del cerebro y llega hasta la neurociencia de hoy. La otra, la inmaterialista, es dualista, separa fenómenos mentales por un lado y físicos-fisiológicos por otro, hasta en su lenguaje lo hace, aunque luego tenga que reconciliarlos o sincronizarlos (me ha hecho pensar en este punto en los ocasionalistas y en Malebranche— tal como lo ve Bunge hay mucho dualista irredento que aún emplea conceptos de mente y materia precientíficos, incluso prearistotélicos.... pero en filosofía hoy, recuerda, anything goes aunque él no esté de acuerdo con eso).

Nos habla de los primeros neurocientíficos ya en el siglo XIX, de Broca, de Wernicke— y del gran Ramón y Cajal, que fue quien describió en detalle las redes neuronales. Otro aragonés, por cierto, un discípulo suyo, fue el que probó que algunos de esos circuitos eran realmente circuitos de feedback, es decir, que no llevan del cerebro afuera, sino del cerebro al cerebro. La inmensa mayoría de la energía cerebral se dedica a procesos internos—y sólo un pequeñísimo porcentaje a dirigir un respuesta exterior al cerebro. Defiende Bunge la teoría de Cajal ahora probada de que el uso de las neuronas, con el hábito y la costumbre, modifica el cerebro, y crea nuevas redes neuronales. Esto sucede por un principio peculiar del desarrollo de las neuronas: las neuronas que se activan simultáneamente acaban por desarrollar conexiones directas entre sí. Y así la mente nace, pero también se hace: hay edades críticas por ejemplo para el desarrollo de ciertos sistemas cerebrales y si no se crean las conexiones necesarias para la visión, o para la interiorización de la fonética de un idioma... pues ya es tarde.

Y de ahí hemos pasado a las capacidades de lectura mental de los perros, a los diversos grados y tipos de consciencia que tienen los seres vivos, y sus estudiosos, a la mala traducción del término freudiano "Seele" por "mind"....

No puedo ni siquiera resumir el amplio abanico de temas que ha tratado Bunge, desde experimentos de transplante de cerebros (animales), hasta la visión ciega estudiada por Weiskrantz, y pasando por la exposición de diversas teorías desfasadas sobre la localización puntual de áreas cerebrales modulares (ya desde la frenología de Gall). Hay ciertas áreas (la de Broca, la de Wernicke, etc.) asociadas a funciones cerebrales, claro— pero cada función mental implica circuitos muy complejos y distribuidos; lo que parece un proceso unificado es resultado de la interacción de muchos sistemas—como prueban los experimentos de alteración de funciones cerebrales específicas como ciertos tipos de memoria o de percepción visual, en pacientes con lesiones. En fin, numerosísimos y bien traídos son los ejemplos que aduce para mostrar las contribuciones de la neurociencia al conocimiento de la mente—la mente, función cerebral, y no el alma.

Bunge cree sin embargo en el libre albedrío, cuestión que justifica por varias vías. Podría haberla llevado a su razonamiento emergentista, al que alude en repetidas ocasiones: un fenómeno puede estar determinado a nivel molecular, pero contemplado a un nivel mayor de emergencia no tiene sentido esa reducción (no tiene sentido estudiar a los jaguares como un montón de quarks, como diría Gell-Mann—poca zoología haríamos). Bien, los fenómenos mentales como la consciencia son fenómenos que se han de estudiar a nivel más "macro", que es el que les corresponde—neuronas, conexiones neuronales, representaciones.... Bunge desecha como un sinsentido las propuestas de Penrose y otros sobre la búsqueda de la consciencia en fenómenos de nivel cuántico dentro de las neuronas. El principal argumento que aduce Bunge para permitirse el lujo de ser un materialista determinista, y a la vez un defensor del libre albedrío, es precisamente ese enorme gasto de energía en los procesos internos del cerebro que hemos mencionado: lejos de responder de modo determinista a los estímulos externos, el cerebro elabora respuestas complejas que no pueden reducirse de modo simplista a un modelo de estímulo-respuesta que nos permitiese percibir un determinismo en la acción humana. Aparte está la sensación interna de cada cual de decidir libremente—aunque también tiene mucho sitio Bunge en su teoría para los aspectos inconscientes del pensamiento.

Pero no tiene sitio para el psicoanálisis—al que califica sin ambages de pseudociencia; ni tampoco para la filosofía heideggeriana, "palabrería sin sentido" (me ha recordado, en lo radical de su rechazo, a la crítica de Adorno a Heidegger). Bunge propone que si queremos entender qué son cosas como el conocimiento, el ser, la consciencia, "el alma" etc.— es a la ciencia a donde tenemos que acudir. A la neurociencia que poco a poco va desvelando los fenómenos mentales como funciones cerebrales. Un poco en la línea de este post ("Consiliencia y nichos ecológicos") donde hablaba yo de la consiliencia en el estudio de la mente—aunque Bunge también (aun defendiendo naturalmente el evolucionismo) desconfía de las explicaciones reduccionistas de la sociobiología darwiniana aplicada a los fenómenos humanos. Simplista le parece eso—como también la moda actual de desarrollar "neuro-"todo— neuroestética, neuroastronomía, hala.... Para Bunge, cada cosa a su nivel. La ciencia básica se ocupa de su objeto de estudio, y es pura ignorancia, dice, el hacer extrapolaciones precipitadas como las que hace cierta crítica postmoderna (hablando de la física como un fenómeno de dominación o patriarcal, etc.)— Mezclar niveles precipitadamente de esa manera es cosa de ignorantes, dice Bunge. La ciencia no es neutra con respecto a los valores propiamente científicos (pues en todo lo humano hay valoración) pero no es científico el extrapolar de esa manera. La ciencia no tiene una política incorporada—habla de células, o de electrones, o de lo que sea. Es la técnica, insiste Bunge, la que tiene una política asociada. La ciencia conoce el mundo: la técnica lo transforma, o lo amplía, y eso siempre es en beneficio o perjuicio de ciertos humanos, grupos humanos, intereses o actividades humanas. Pero aquí tenemos a un gran defensor de la racionalidad y de la ciencia que no quiere mezclar churras con merinas.

Me ha recordado mucho en sus planteamientos (el emergentismo, el interés por la experiencia y la consciencia como problemas científicos, etc.) a la filosofía de G. H. Mead (en La Filosofía del Presente). A Mead no lo ha nombrado, aunque sí con simpatía a William James (más que a Rorty, que simplifica las cosas diciendo que la mente es un pseudoproblema, y más que a Searle y otros "dualistas"). Aunque sí le he visto una tendencia a Bunge a ser demasiado maximalista y all-or-nothingist en su rechazo de lo que considera verborrea o pseudociencia—como si no hubiese muchos contextos diversos y acercamientos provechosos para el tratamiento de ciertas cuestiones.

Yo le he hecho una pregunta de entre otras, un poquito buscando bronca hablando del psicoanálisis y otras pseudociencias como algo que sí puede tener valor para la facultad de Humanidades, pues al fin y al cabo muchas humanidades son pseudociencias.... y le he preguntado si, partiendo de que en efecto hay gran desconocimiento de la ciencia "dura" entre los humanistas y en las ciencias sociales, si veía él también el fenómeno inverso—si consideraba que las humanidades podían aportar cuestiones, reflexiones o problemas a las ciencias, cosas que los científicos suelan pasar por alto o ignorar.... (un poco en la línea de Freud diciendo que los poetas eran quienes habían descubierto el inconsciente....). Bien, pues Bunge acepta la mayor, pero se ve que de mala gana—toda persona inteligente, dice, puede recibir ideas de todas partes, y es bueno el conocimiento mutuo, etc. En fin, se le ve que no es eso lo que nos ha venido a decir, sino lo contrario: a insistir las aportaciones que ha hecho la ciencia al conocimiento de fenómenos que antes se consideraban intratables o puramente especulativos desde un punto de vista filosófico. Cómo la mente puede estudiarse desde la ciencia, despejando telarañas y tradiciones intelectuales desfasadas, es decir, bastante en la línea "Tercera Cultura".

A mí, claro, por debatir, me interesa insistir también en lo contrario—cómo hay fenómenos cognoscitivos, problemas humanos, morales, culturales, que pueden ser un acicate para la investigación científica. Pongamos, sin ir más lejos, el estudio del lenguaje, o el de la comunicación narrativa.

Y un chiste—hablando con Bunge, de su contencioso con el psicoanálisis (razón suficiente para irse de Argentina, le comento) contaba él cómo consiguió una vez, con un artículo suyo, publicado en una revista psicoanalítica, convencer al director de la revista de que abandonase su interés en el psicoanálisis. Un caso raro éste, le he dicho—y ocasión única, desde luego, para experimentar un sentimiento de SchadenFreud. Aunque se ha reído Bunge, y ha asegurado que no, que le había hecho un gran bien al (ex-)freudiano...




martes, 26 de mayo de 2009

Ya soy Emérito

Al menos, por mérito—ya soy Emérito. Me falta la edad. Acaba de sacar la Universidad de Zaragoza un plan de jubilación anticipada para sus profesores mayores de sesenta años (ahí fallo, por suerte)—para sacárselos de encima nombrándolos Eméritos, con rebajilla de sueldo y unas poquitas clases (pocas) si quieren.

Otro dato a tener en cuenta es que tendrán "plena capacidad" investigadora, para dirigir proyectos y tesis doctorales, y tendrán derecho a usar los medios del Departamento. Mira, eso yo no puedo— porque una normativa interna (e ilegal) que se han sacado de la manga los coordinadores del postgrado de mi departamento, me impide dirigir tesis en mi departamento— y dar clases de segundo ciclo. Tendré que esperar a cumplir los sesenta para que se me garantice la plena capacidad que ya me garantiza la LOU— aunque en esta universidad todas las garantías legales son papel mojado. Como en todas las autonomías plenas.

Me consolaré con el vanidoso pensamiento de que la Universidad, aunque no me deje dirigir tesis ni nada, y envíe a su abogada a argumentar estas cosas impresentables, contra mis recursos....

... que bueno—por lo menos la Universidad sí piensa que le he prestado servicios destacados, y me envíaría alegremente a la jubilación si ay, si tuviese unos añitos más. Los "servicios destacados" consisten en disponer "al menos, de seis tramos, entre quinquenios de docencia y sexenios de investigación, reconocidos por los organismos competentes", o cinco tramos y un ejercicio de cargo unipersonal. Bueno, yo tengo siete tramos de esos, o sea que cuando llegue a emérito, seré destacadísimo emérito... con pocas tesis dirigidas, claro, que eso de dirigir tesis me lo prohíben por norma en mi universidad, si no les aporto subvenciones.


PS : El 15 de junio, nos anuncian los sindicatos mayoritarios que han dado su conformidad al plan de prejubilaciones "eméritas". Disiente CGT Universidad, que nos pasa esta valoración:

CGT-UNIVERSIDAD

Si nadie lo impide, en el próximo Consejo de Gobierno de la Universidad
de Zaragoza (UZ), a celebrar el 16/06/2009, será aprobado el denominado
Plan de Incentivación de la Jubilación Voluntaria del Profesorado de
los Cuerpos Docentes Universitarios. En su preámbulo, este Plan al que
puede acogerse potencialmente el personal docente funcionario
(PDI-funcionario) de la UZ que haya cumplido los 60 años con algunos
requisitos mínimos, bajo la figura de profesor Emérito*, destaca que
pretende fomentar el rejuvenecimiento de la plantilla de PDI de esta
universidad.

(*) Emérito/ta. (Del lat. emeritus).: 1. adj. Dicho de una persona: Que
se ha retirado de un empleo o cargo y disfruta algún premio por sus
buenos servicios. 2. adj. Se dice especialmente del soldado cumplido de
la Roma antigua que disfrutaba la recompensa debida a sus méritos.

CGT no ha querido sumarse a la firma de este Plan, o normativa, a
diferencia de los sindicatos mayoritarios que públicamente se han
congratulado del acuerdo alcanzado en la Mesa Sectorial de PDI de la UZ.
Son numerosos los motivos por los que CGT no se ha sumado a la firma
del mismo, algunos de los cuales destacamos a continuación.

1.- PRIVILEGIOS DE CLASE. No estamos de acuerdo con la implantación de
planes de jubilación anticipada que conlleven una discriminación entre
los diferentes trabajadores de la función pública. Fomenta, en
particular, la desigualdad entre trabajadores de una misma empresa y, en
general, la desigualdad social.

2.- ¿ES LEGAL?. No se trata de una jubilación real, dado que el profesor
que se acoge al Plan puede seguir prestando sus servicios a la UZ
impartiendo hasta 1/3 de su carga docente plena si así lo deseara. Pero
el Plan tampoco establece mecanismos de control sobre el resto de
actividades, si las hubiera, que deba desarrollar el profesor
"jubilado", ni tan siquiera un seguimiento mínimo de estas actividades
por parte del Departamento al que pertenezca.

3.- REJUVENECER = AMORTIZAR. El Plan rejuvenece la plantilla de la UZ
simplemente con la amortización de las plazas de profesorado que se
acojan al mismo. Tal vez por ello, ningún epígrafe de la norma garantiza
que se contrate un docente y/o investigador en formación en el puesto
del docente jubilado, conviertiéndose por tanto la norma, si así se
deseara aplicar, en un Plan de Amortización de plazas de PDI-funcionario.

4.- PRECARIEDAD LABORAL. El Plan condenará al PDI más joven de la UZ a
la precariedad laboral y a la falta de promoción, condicionada por la
falta de recursos económicos, ya que la UZ hipoteca una parte de sus
recursos a la retribución de PDI que potencialmente pudiera no realizar
actividad alguna. Grosso modo, es MUFACE la que se hace cargo, en
aplicación de la legislación vigente de clases pasivas, de abonar al
profesor jubilado según el Plan algo más del 50% de su retribución
ordinaria anual. La UZ abonará la diferencia hasta completar la
retribución que percibiría el profesor si estuviera en activo (salvo
complementos autonómicos por méritos, pendientes de negociación).

5.- AUSENCIA DE DEBATE. Tampoco CGT puede admitir la forma en que se ha
llevado a cabo la gestación del Plan en una Universidad Pública. Se ha
fomentando el oscurantismo al no difundir, con anterioridad al acuerdo
sindical alcanzado en la Mesa Sectorial, información y documentación
sobre el mismo en las listas habituales de distribución de información
al PDI, lo que hubiera permitido la participación de toda la comunidad
universitaria en el debate de la conveniencia del desarrollo de un plan
de jubilaciones y de su implantación en una etapa de cambios profundos
en el sistema universitario europeo.

CGT-UNIVERSIDAD denuncia que es el ahorro en gastos de personal,
amortizando plazas de PDI, la principal motivación que ha llevado a la
UZ a la puesta en práctica de este Plan de Incentivación de la
Jubilación Voluntaria, sin valorar los efectos negativos que pueden
derivarse de su implantación.


Aragoneses contra España

Pero de tapadillo. Aquí hay un artículo de Guillermo Fatás, "Listas vergonzantes", publicado en el Heraldo de Aragón de hoy, donde observa algunos truquillos de los partidos de izquierdas de cara a las elecciones europeas—escondiendo a sus electores la auténtica composición de sus listas. Por ejemplo, la Chunta Aragonesista, partido que propone la "autodeterminación" para Aragón, pasa de puntillas a la hora de decir que hace lista común con abertzales como los de Aralar, o Eusko Alkartasuna, o con partidos como Esquerra Republicana, claros partidarios de la voladura de España como nación—diría voladura controlada, pero no sería exacto. (Los partidarios de la voladura controlada de España son el PSOE y el Tribunal Constitucional más bien, y puede que hasta el PP). Observa Fatás, sobre los dime con quién andas de la Chunta:

Estaría bien que a los aragoneses les dijera alguien quién va realmente en esa lista; y que Chunta se comprometiera, al menos, si es que obtiene algo, a ocupar por el tiempo que le corresponda el escaño para el que pide el voto, en lugar de renunciar a él, como hizo la vez pasada. Lo cierto es que el primero de la lista que ha elegido la Chunta es un nombre de Esquerra Republicana; el segundo, del Bloque Nacionalista Galego; el tercero, de Aralar; y el quinto, de Eusko Alkartasuna, ambos [todos, quiere decir] secesionistas. El viernes, hablando de sus intenciones en Europa, Carod-Rovira dijo en Barcelona que los catalanes—siempre habla en nombre de todos ellos—están "hasta el moño de España". Al mismo tiempo los portavoces de EA y Aralar insistían en la "necesidad" de enviar a Estrasburgo a un aberzale. Iñaki Irazalbeitia (Aralar) concretaba para qué: para defender la autodeterminación del País Vasco, en una especie de Plan Ibarretxe bis.

La Chunta Aragonesista no es, en sus manifestaciones públicas, tan vociferantemente antiespañola y secesionista como Esquerra, o como Aralar. Pero con ellos va aliada. Es una estrategia electoral, todo—la alianza con los secesionistas, y el callarla. Los Chunteros (hay un montón en la blogosfera, deben tener una especie de consigna de abrirse todos un blog y enlazarse mutuamente) se presentan con un discurso simpático, de defensa de cosas populares y de buen rollito (subvenciones, botellones, actividades culturales (o kulturales) en los barrios, vivienda social, cosas para el pueblo, l'aragonés ta escuela, etc.). Y en sus manifestaciones más oficiales (portavoces en las Cortes, etc.) mantienen un "perfil bajo" en temas de oposición frontal y secesionista a España. Vamos, que nadie los consideraría independentistas, más que algún maledicente—sino más bien una cosa así regionalista-popular de las de antes, con una argumentación nebulosa en lo referente a la reordenación del Estado.

Es que en Aragón el antiespañolismo visceral aún no vende mucho, no tanto como en Cataluña, Galicia o el País Vasco, y la cosa requiere una maceración previa—sería contraproducente ponerse aquí muy duro con el tema, y les restaría más votos de los que les aportaría. Porque aquí aún hay que engañar un poquito al electorado—como muestra el artículo de Fatás.

Ahora bien, husméese un poquito por el ambiente Chuntil, y ahí si que aparece todo el rollo patatero nacionalista, en todo su triste esplendor: que si los españoles somos unos colonialistas, que si fuera la bandera española de la Plaza de Aragón, que si lenguas propias (aragonés y catalán) por encima del español que es lengua "foránea", aunque aragonés no hablen ni ellos, que si las tropas de Felipe II aún desfilando por Aragón, que Aragón Ye Nazión... Menuda perspectiva, si llegan al gobierno. La autodeterminación primero, y luego aragonés por decreto para todos. Nacionalismo cerrojo, y secesionista, del que a tantos aragoneses les desagrada cuando lo ven ejercer en sus vecinos, barriendo para lo suyo y huyendo con el botín.

Dime con quién andas, y te diré quién eres. La Chunta, con los secesionistas: contra España (fea palabra, ¿eh?). Y quien no lo quiera ver, y les esté dando su voto por simpáticos y por ser "de aquí"—igual es que necesita las gafas esas de la Naranja Mecánica.





La Universidad de Zaragoza y la pseudociencia

En su último Consejo de Gobierno, la Universidad de Zaragoza rechazó un título propio en Homeopatía que se proponía para su aprobación, pero no lo rechazó porque la homeopatía sea una pseudociencia, sino porque la Universidad ya tiene otro título propio sustancialmente coincidente. (El postgrado en "homeopatía clínica", será). En un resumen del Consejo de Gobierno que pasa el Colectivo de Profesores se reseña

el rechazo de un título propio en Homeopatía que había sido informado negativamente por la Comisión de Docencia de la Universidad, atendiendo a las alegaciones presentadas y una vez detectadas algunas disonancias en su presentación. El Vicerrector explicó que, coordinado por el mismo responsable —el profesor Lanuza—, existía ya otro título propio con contenidos similares. En consecuencia, lo oportuno no era crear un segundo curso prácticamente igual al existente, sino optar por la fusión de ambos.
En el turno de intervenciones, el Decano de Medicina tomó la palabra para defender el caso del título en Homeopatía. Aseguró que había razones para ofrecer los dos cursos simultáneamente. A pesar de tener un mismo coordinador y contenidos similares, eran títulos diferentes, con objetivos distintos y dirigidos a alumnos también diferentes. Quería anunciar, por lo tanto, la presentación de un recurso a la Comisión de Docencia de la Universidad con el fin de que fuera reconsiderada esta decisión.

Quizá deberían empezar por modificar la Wikipedia, que los podría dejar en mal lugar a estos decanos y doctores que defienden la homeopatía. Allí (y en otras partes, digamos) la homeopatía se considera una pseudociencia, sin eficacia probada, sin principios activos en sus "medicamentos" y sin hipótesis racionales sobre un posible mecanismo de acción, puesto que "contradice los principios mejor establecidos de la física, de la química y de la biología sin ofrecer explicaciones alternativas". Y que de hecho "ninguna organización científica de prestigio le presta credibilidad" a la homeopatía. (¿Excepto la Universidad de Zaragoza, será?).

Claro que la Universidad de Zaragoza debe ser más seria que la Wikipedia, me imagino, y doctores tiene la iglesia para rebatir opiniones controvertidas.... Pero oye, lo raro es que sobre pseudociencia nadie dijo nada en el Consejo de Gobierno, si nos atenemos a lo que nos cuentan.

De todos modos, aunque ofreciesen un máster en homeopatía también sería un pseudo-máster, como todos los de esta lista, que tienen nombre de título oficial sin serlo.

¿Para cuándo el máster en Frenología, o el Postgrado en Astrología y Tarot?

Parece que falta algún principio activo de control en esta Universidad también. Si se deja que en cada sector imperen los intereses particulares del grupo que allí lidere, por el principio de no intervención, se puede llegar a extremos ridículos. Se vota por acuerdo, o por respeto mutuo, que la semana tiene doce días y así pasa a ser, democráticamente, en aquel corroncho. Y no lo digo por la homeopatía, de la que sólo sé lo que pone en la Wikipedia—hablo por mi departamento, donde han votado que sólo estén autorizados a dirigir tesis quienes tengan subvenciones.

lunes, 25 de mayo de 2009

Unverdorben

nazis
—"Eine gruppe von Mensche macht alles möglich."

Leía un artículo de Seymour Chatman, "Backwards", sobre Time's Arrow, la novela de Martin Amis que se remonta, en narración marcha atrás, a los años en Auschwitz de un viejo nazi, médico emigrado a América. Así lo describe el narrador:

"En tanto que ser moral, Odilo Unverdorben es absolutamente ajeno a la excepcionalidad; hará lo que todo el mundo hace, bueno o malo, sin límites, sólo con encontrarse a cubierto tras los números. Jamás podría ser una excepción: depende de la salud de su sociedad."




domingo, 24 de mayo de 2009

Consiliencia y nichos ecológicos


"Consiliencia" es un término que introdujo William Whewell en The Philosophy of the Inductive Sciences (1840) y que volvió a poner de actualidad Edward O. Wilson en los noventa. Se refiere a la congruencia entre diversas disciplinas, de modo que sus objetos de estudio formen un todo coherente, un continuo a lo largo de las diversas escalas y ámbitos del universo estudiado. Las ciencias "duras" (matemáticas, física, química, astronomía, geología, biología) se presentan como consilientes—mientras que las ciencias sociales y las humanidades parecen existir aún en otro ámbito, y el proyecto actual de la consiliencia sería tender esos puentes, desarrollando lo que a veces se llama "tercera cultura" que ligue las ciencias humanas y las inhumanas.

Para E. O. Wilson, "los genes y la cultura han coevolucionado, están ligados. ¿Cuál es, pues la naturaleza de la coevolución genes-cultura, y cómo ha afectado a la actual condición humana? Esa es, en mi opinión, la cuestión intelectual central de las ciencias sociales y de las humanidades. También es uno de los problemas más importantes que quedan por resolver en las ciencias naturales" ("Resuming the Enlightenment Quest", 1998).vivalaevolucion

La hipótesis de la consiliencia universal requeriría mostrar que la actividad mental tiene una naturaleza material, y que su funcionamiento es congruente con las leyes físicas del universo y con las explicaciones causales de las ciencias naturales. Y señala Wilson cuatro disciplinas especialemente relevantes a la hora de investigar esa hipótesis:

- La neurociencia cognitivista, que estudia la ubicación cerebral de los procesos mentales.
- La genética del comportamiento humano.
- La biología evolucionista (incluyendo a la sociobiología humana), que intenta reconstruir la evolución del cerebro y la mente. (Y que tendrá que incluir, claro, una lingüistica evolutiva, o vérselas con ella).
- La ecología o ciencia del entorno — el estudio de la interacción entre especies, y entre éstas y su medio ambiente.

La contribución de ésta última puede ser especialmente fructífera si se la extiende hasta entenderla como la construcción activa de nichos ecológicos por parte de muchas especies, que modifican su entorno. El caso humano de modificación radical del entorno, o de su creación a partir de la nada (en especial mediante el lenguaje y los marcos de interacción) sería un fenómeno único en su especie pero no, por así decirlo, en su género.

Una cuestión reflexiva se plantea cuando consideramos que estas disciplinas del estudio de la mente y de la sociedad son a su vez fenómenos mentales y sociales. Para Wilson, el cerebro no evolucionó como un órgano destinado a entenderse a sí mismo, sino más bien como un órgano que maximizase la supervivencia. Aunque no está descartado que si ha de seguir cumpliendo su función de hacernos sobrevivir, deba mejorar en su capacidad de entenderse a sí mismo, y a nosotros— y al nicho ecológico que hemos creado y seguimos creando, y también a su ubicación en un entorno ecológico más amplio.

Un ejemplo de actualidad: Por qué la gente cree que hay agentes invisibles que controlan el mundo. Michael Shermer explica cómo la creencia en agentes invisibles (dioses, espíritus, demonios, fantasmas, etc.) es resultado colateral de dos tendencias cognitivas que presentaban ventajas a la hora de detectar presas o depredadores. La primera es la detección de patrones y regularidades en medio del ruido informativo; la segunda es la atribución de intencionalidad o agentividadcomo explicación de esos patrones. Somos lectores de mentes, a veces hiperlectores, y por eso proyectamos mentalidad e intención donde no la hay, por ejemplo a la evolución del Universo. Según Shermer, somos supernaturalistas de nacimiento, o por tendencia arraigada.

Bien, la teoría de los nichos ecológicos, que promete ser muy útil para los fines de la consiliencia, la desarrollaron Marcus Feldman, John Odling-Smee y Kevin Laland, en Niche Construction: The Neglected Process in Evolution (2003). Enfatizan estos autores cómo las especies no sólo se adaptan al medio ambiente, sino que transforman el medio ambiente mediante su comportamiento, abriendo así nichos ecológicos que a su vez favorecen ciertos tipos de direccionalidad evolutiva, en un proceso de retroalimentación—el relojero de la evolución no es completamente ciego, como quería Dawkins, sino que los seres vivos se diseñan a sí mismos con sus acciones, su comportamiento, sus elecciones... algo que viene a resucitar, debidamente transformada, la teoría lamarckiana de la direccionalidad intencional de la evolución: las aves vuelan porque querían volar, y nosotros también. O al menos algunos de nosotros.

Esta teoría la ha adaptado de manera muy interesante al origen del lenguaje Derek Bickerton, en su libro Adam's Tongue: How Humans Made Language, How Language Made Humans (2009) título que es todo un programa de nichificación ecológica, y que no pide sino completarse con las frases how Language made Language, how Humans made Humans. El Homo sapiens, un self-made man—Todos lo somos, y seguimos construyendo activamente nuestros nichos ecológicos en el mundo humano, millares de ellos, en un segundo nivel de emergencia, hecho posible por el lenguaje.

El lenguaje, que es por tanto un problema científico de primer orden, y un problema evolutivo también de primer orden. Pocos teorizadores sobre el origen del lenguaje presentan una tesis evolucionista tan consistente y sugerente (Chomsky y sus partidarios de una máquina lingüística en el cerebro no lo hacen, desde luego). El libro de Bickerton es fascinante, y si abre aún más interrogantes de los que cierra, eso es un mérito.


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