sábado, 27 de agosto de 2016

Prohibición o no del burkini

O del Islam. Da vergüenza ajena verlos y verlas aparecer vestidos en público con estas creencias de atuendo, pero hay gente con otro (y peor) criterio y hay que darles margen.








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2 chavales de paseo 2

Dos chavales de paseo 2

Retropost #1119 (27 de agosto de 2006): A Ribadeo


(Domingo 27 de agosto de 2006)

Oscar es un niño agradecido: se lee sus libros, juega con sus bolos, da sus besitos, recita la lista de regalos a quienes lo llaman por teléfono para felicitarlo. Luego nos vamos de excursión a Ribadeo, y le ponemos las velitas en un trozo de tarta Contessa en un restaurante de carretera, de camino a Ribadeo. Bajamos a la Playa de las Catedrales, y nos lo pasamos en grande saltando olas, sobre todo la sección femenina, que no había quien la sacase del mar. Luego, habiendo comido como boas, se nos hacen cuesta arriba las cuestas abajo de Ribadeo. Los mejores caserones antiguos están en ruinas, sobre todo los del barrio que baja a la ría, los clásicos... sigue en pie, arriba, el del marqués de Sargadelos, el que fusilaron por afrancesado hace doscientos años. ("Seguro que fueron los del barrio de abajo los que lo denunciarion—que les pudría la envidia que ya no tenían el dinero, pero tenían la sociedad agarrada y bien agarrada"). Luego hacemos una excursión al faro (o "to the lighthouse", los hombres no tienen muy bien papel, mentes cuadradas y obsesivas frente a la poética mentalidad femenina en las excursiones a los faros).  Y de vuelta, vuelta a saltar olas, al ponerse el sol, en la playa de Reinantes, bien grande, y que la teníamos para nosotros solos; esta vez se animan hasta los pequeños a enfrentarse a los tsunamis y las brutas de animal. Las olas daban bofetadas imponentes, y Oscar, a pesar de sus flamantes seis años, acaba revolcado por los suelos y escarmentado como un pollo escaldao. Se bate en retirada, y nos mira prudente desde la orilla. Y yo, para redondear el día, piso una faneca. Otra faneca, vamos. Pero cuando se pasa el dolor de la picadura se nota un calorcillo agradable en el pie. Y rematamos el día en una pizzería con pizzero italiano y todo, donde nos cuentan toda la historia de la familia de la pizzera, y sus emigraciones y sus adopciones y la novia rusa del chico, una lagarta sin duda según la suegra... Álvaro se está leyendo Sapiens de Eudald Carbonell et al., y nos informa sobre la dieta de parántropos que gastaban los de Atapuerca. (Ivo: - "¿Qué es un Boisei?" - "Pues hombre, esos que imitabas tú tan bien... Siempre me acordaré de Pibo haciendo su imitación del Australopithecus Boisei"). Oscar redondea el día con un volantito volador que le sale en el helado; y se va a la cama satisfecho de haber cumplido años como es debido ("Con todo el dinero que tengo, me podría comprar una burra"). Por la noche, los sueños soñados incluyen un atentado de la extrema derecha contra Letizia, una casa-barco inestable y semiflotante, y una vuelta a matricularme en la Universidad, en Hispánicas, donde me aprobaban un examen por evaluación continua; menuda sensación de back in school again... y es que ya quedan pocas vacaciones.




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Retropost #1118 (25 de agosto de 2006): Cosas antiguas





Mañana es el cumpleaños de Oscar, y ya se las promete muy felices: tener seis años, está convencido, lo va a encumbrar a una categoría social muy superior a la de cinco años. Y además están los regalos...

Oscar- Mami, vamos a comprar los regalos.
Mami- Ah, no. Los regalos ya están comprados.
Ivo- ¿Qué dice?
Oscar- Que ya me ha comprado la escopeta.
Mami- Yo no he dicho eso. Yo he dicho los regalos.
Ivo- Quiero ver los paquetes. Espero que no sean cosas antiguas, porque las cosas antiguas a Oscar no le gustan nada.
Oscar- No, antiguas no.
Yo- Oscar es un tío moderno.
Oscar- Eso.
Ivo- Por ejemplo, aparece Alfredo dibujado en un dibujo antiguo: "Hola-Oscar. Hola-Oscar." Paam. Puñetazo. Se cae al suelo, y es plano. Sigue diciendo, "Hola-Oscar"...


Las modernidades que no aprendan estos críos en los dibujos animados, creo que ya no las aprenderán. Mira que le pegan al cráneo. Me acuerdo Álvaro, que a los tres años, iba en triciclo y lo veo chocar contra un árbol, queriendo, y dice: "Un accidente de tráfico". Y se tira al suelo con los ojos cerrados, yo escuchando. Y hacía como convulsiones repentinas, murmurando: "...me pasan por encima los coches..."


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Yuval Noah Harari on the myths we need to survive

viernes, 26 de agosto de 2016

Fuente de la Biblioteca

Fuente de la Biblioteca

Paralelismos traumáticos / Traumatic Parallelisms

Lectura de la novela de no-ficción o memoria autobiográfica de Fernando Sánchez Dragó Muertes paralelas en tanto que ejemplo de la experiencia traumática resultante de la herencia familiar del autor como víctima de segunda generación de la guerra civil, y en tanto que ejemplo del trauma colectivo nacional de España, producido tanto por la guerra civil como por los conflictos reprimidos a resultas de la reconciliación forzosa bajo la dictadura franquista.

Paralelismos traumáticos: 

Sánchez Dragó, José Antonio, y otros fusilamientos 

English Abstract: 

Traumatic Parallelisms:  Sánchez Dragó, José Antonio Primo de Rivera, and other Executions

A reading of Fernando Sánchez Dragó's nonfiction novel or memoir Parallel Deaths as as an instance of the traumatic experience undergone by the author's family heritage as a second-generation victim of the Civil War, and as an instance of a collective Spanish national trauma, as a consequence both of the Civil War and of the repressed conflicts resulting from reconciliation under duress under Franco's dictatorship.


Note: Downloadable document is available in Spanish.
Number of Pages in PDF File: 19
Keywords: Traumas, Victims, Spanish Civil War, Spanish literature, Spanish history, Fernando Sánchez Dragó, Repression, Conflict studies,


eJournal Classifications (Date posted: August 25, 2016)
Conflict Studies eJournals
    
        
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García Landa, José Ángel. "Muertes paralelas / No se fusila en domingo." In García Landa, Vanity Fea 28 May 2006. (Sánchez Dragó; Pablo Uriel).
           http://garciala.blogia.com/2006/052801-muertes-paralelas-no-se-fusila-en-domingo.php
         2006
_____. "Paralelismos traumáticos." Rev. of Muertes paralelas, by Fernando Sánchez Dragó. In García Landa, Vanity Fea 21 Aug. 2006.
         2006




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En Political Behavior

En Political Behavior

Retropost #1117 (26 de agosto de 2006): Un exiliado: On a Distant Shore

(Sábado 26 de agosto de 2006)

 Me he ido nadando hasta enfrente de la casa de John Dutton, en Covas. No es que tenga mucho mérito, porque es el pueblo de al lado de Viveiro, pero para lo que yo nado (nada) ya me he dado buena jupa. Quería comprobar una cosa: la alineación de unos escollos entre sí y con la casa. Covas se llama así por la costa rocosa, que además de cuevas tiene unas rocas muy vistosas delante de la playa llamadas Os Castelos, que se adentran casi en fila india en el mar. Bueno, pues justo detrás está el pazo do Grallal, la casa de John Dutton. Toma el nombre de las rocas, seguramente ("grallal" viene a ser como "pedregal").

Dutton era un gentilhombre inglés del siglo XVI, que a resultas de sus visitas a España terminó exiliado en Viveiro. Había formado parte del cortejo de ingleses que viajó a España para acompañar a Felipe II (entonces príncipe) a casarse con María Tudor. Ya se sabe lo mal que resultó aquel matrimonio; no tuvieron descendientes, pues los únicos embarazos de la reina eran falsos embarazos histéricos. Y sus iras las descargaba con persecuciones contra los protestantes, no sé si para hacer méritos con su marido o por vocación propia, el caso es que acabó dando nombre a un refresco, el Bloody Mary de rojo color. Al morir ella cambiaron las tornas, y pronto fueron los católicos quienes eran objeto de persecuciones bajo su hermana Isabel. Dutton al parecer se había significado lo bastante como cortesano católico e hispanófilo  como para tener que poner tierra, y agua, por medio, y la puso. Se exilió a España y se construyó un pequeño pazo aquí al lado de Viveiro. Creo que al menos algunos de los Dotones, Outones o D'Outones que por aquí merodean son descendientes suyos, con el apellido galleguizado.

La casa pertenece ahora, creo, a dos señoras mayores, y no está muy bien conservada. Tiene su propia capillita y un buen trozo de tierra cercado alrededor, con una puerta frente a la casa, al lado de la capilla, que da de frente a la playa de Covas. Lo que me llamaba la atención es la alineación de las rocas, que desde luego señalan en dirección a Inglaterra. Dutton se quedó en la parte de España más cercana a Inglaterra, el extremo norte, y la más parecida también por su clima y aspecto. Bueno, podría haberse hecho la casa en la punta de Estaca de Bares, pero le alabo más el gusto en Covas. Se construyó la casa al fondo de la ría, de manera que los promontorios que la cierran enmarcan directamente la salida que lleva en línea recta a Inglaterra. Las rocas no están perfectamente alineadas, son más bien como una fila de pisadas que se adentran en el mar. Desde frente a la casa de Dutton se ven de tal manera que las dos más altas se enmarcan entre los promontorios de la ría y rodean a la más baja. Tal que así, siendo las emes los montes de la orilla de la ría, y las Aes los arrecifes altos y pequeños, casi con esa forma además:


MMmm A a A  mmMM

 Como un punto de mira, señalando directamente al mar abierto; el próximo pueblo en esa dirección es un pueblo inglés. En la cima de la casa hay esculpida una cara que mira al mar. El hijo de Dutton, James Dutton, sí navegó una vez más hacia Inglaterra: en el buque Santiago, formando parte de la Gran Armada. Pero el viento sopló fuerte en contra del regreso.






Os Castelos

jueves, 25 de agosto de 2016

Uncommon Knowledge: Thomas Sowell on the Vulgar Pride of Intellectuals

Gaviotas y bañistas

Gaviotas y bañistas

Retropost #1116 (25 de agosto de 2006): Los Guardianes del Sueño



A photo on Flickr



Esta tarde nos vamos a pasear por un sitio de las afueras de Viveiro donde súbitamente acaba la expansión urbana, cortada de repente por la vía del tren (es un tren de vía estrecha con unos puentes de piedra preciosos que cruzan las rías). El tren va elevado, como sobre un muro; pasamos al otro lado del muro por un túnel, y quedan atrás los coches, y tiendas, y chalés; es el fondo de la ría, remontando el río Landro, separado del resto por uno de esos puentes que digo, con arcos góticos, de hace cien años. Hay un paseo a lo largo, hecho hace poco, pero aparte todo sigue como hace muchísimos años, o siglos; con marismas que se inundan cuando sube la marea, casas de labranza sueltas por aquí y por allá, arroyos claros, y un valle verde que es "como Brigadoon, un lugar imaginario, o un sitio fuera del tiempo", me dice mi acompañanta. Es un valle rodeado de montañas bajas casi aisladas unas de otras, hace un efecto un poco chino, sobre todo con bruma. Está todo de un verde rabioso, húmedo, y tranquilo, bueno, más bien de todos los tonos de verde combinados; y tranquilo: no se oye nada; no hay ni lanchas ni motos de agua ni nada ni nadie en la ría. Una yegua y su potrillo, gaviotas, alguna garza. Una poza increíble para bañarse, con árbol gigante y liana para saltar al agua... Parece demasiado perfecto, tan cerca de la villa, como una simulación de algo imposible colocada aposta, una ilusión hiperreal. Qué casualidad, nos cruzamos a los pocos kilómetros con la señora que nos alquiló la casa. (La señora Oca, se llama). Hay un convento medieval allí cerca, al lado del arroyo, con una historia de aparición de la Virgen. Se les apareció la imagen y se la llevaron a Viveiro, pero les desapareció del altar y volvió a aparecer aquí: tenía las ideas claras, esa Virgen. Así que le hicieron el convento alrededor. Se respira una tranquilidad casi--"eerie", me dice mi compañera, "un sitio especial, sobre todo siendo que hay que entrar por esa puerta que lo separa como del resto del mundo--y con esas figuras tan inquietantes a la entrada". Es que algún artista moderno ha decorado, por encargo municipal, el túnel por donde se pasa al valle, con unas esculturas metálicas, unas siluetas humanas altas y estilizadas, de casi tres metros de altas, plateadas, con las manos cruzadas a la espalda y la vista al frente, sin rasgos; otras siluetas parecidas a éstas, o sus sombras, están grabadas en las paredes del túnel. A Álvaro también le han impresionado las figuras éstas, y les va buscando un nombre adecuado:

- "Yo creo que podrían llamarse... los Vivientes. Así, con uve mayúscula. O Los Que Esperan--Los Que Pueden Aguardar. Tiene que ser todo con mayúsculas. O... hum... ’los Contempladores’. O ’los Impasibles’. O... ’los Vigilantes del Valle’, o ’los Informadores’. O quizá ’los Anotadores’... no, los Anotadores no. Mejor ’Los Que Son’, o ’los Durmientes’, o ’los Habitantes’, o ’los Existentes’...




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Podemos arropa a Otegi

miércoles, 24 de agosto de 2016

Edgar Morin présente les fondements de la chaire de la complexité à l'ESSEC

Retropost #1115 (24 de agosto de 2006): La narratividad



Tengo que ir escribiendo la introducción al libro sobre narratividad que edito con John Pier para la serie Narratologia (Walter de Gruyter, Berlín). El problema es cómo (por razones prácticas) no ser redundante con ninguno de los capítulos escritos por los colaboradores, y (por razones de politesse editorial) no contradecirlos tampoco abiertamente. Aquí hay dos posibles líneas a desarrollar:

A) Una posible línea de ataque: partiendo de los tres niveles que yo distinguía en el texto narrativo (Acción, Relato, Discurso), distinguir una narratividad de la acción, otra del relato y otra del discurso. Aquí el problema sería aislar conceptualmente lo que nos viene siempre mezclado en la realidad. Está esta propuesta en la línea de otras propuestas narratológicas. como la de Nünning / Sommer (2007) que distinguen una narratividad diegética (la que atiende al narrador y su acto de narración, etc.) de una mimética (la narratividad consistente en representar una secuencia de acontecimientos).

B) Otra posible línea de enfoque. Por parafrasear a Shakespeare (Twelfth Night): Algunos textos nacen narrativos, otros se vuelven narrativos, y a otros se les echa encima a la fuerza la narratividad. (Lo mismo podría decirse de la literariedad, por ejemplo, pero con la narratividad es más chocante porque ésta sí se diría que es una propiedad formal, y no de uso o valoración de los textos. Eppur... Así, se pueden contrastar las perspectivas gramaticales frente a las perspectivas pragmáticas o constructivistas sobre la narratividad. O los mecanismos de codificación narrativa: algunos más estructurales, otros más contextuales.

De mis dos líneas propuestas, la primera es más gramatical, la segunda más pragmática.

Las definiciones "gramaticales" o estructuralistas de la narratividad son más propias de la narratología clásica; pero a ésta ha sucedido la fase postclásica de la narratología: puede verse para su caracterización contrastada el artículo de Gerald Prince "Narratologie classique et narratologie postclassique", en Vox Poetica. La narratología postclásica prefiere definiciones más interdisciplinares y más ligadas a los contextos y debates culturales. Definiciones o problematizaciones, porque por ejemplo lo que se problematiza es el concepto mismo de narratividad cuando se considera como un concepto no neutro sino definido en interrelación con cuestiones genéricas, de lenguaje estándar o no estándar, y en general como una cuestión de semiótica social (como en el artículo de Beatriz Penas en nuestro libro sobre la narratividad).

Según el glosario del reciente libro A Companion to Narrative Theory (ed. James Phelan y Peter J. Rabinowitz; Blackwell, 2005), la narratividad es:

"the formal and contextual qualities distinguishing narrative from non-narrative, or marking the degree of 'narrativess' in a discourse; the rhetorical principles underpinning the production or interpretation of narrative; the specific kinds of artifice inherent in the process of narrative representation". (p. 548)

Una definición en la cual hay amplio lugar para que la narratividad de un texto o fenómeno no venga dada sino que pueda verse sometida a reinterpretación, o ser conjuntamente construida de modo interactivo por narrador y receptor o intérprete.

Hay que tener en cuenta el concepto de narrativización (narrativisation) en conjunción con el de narratividad. Según el artículo de Jan Alber en la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory, han tratado el tema Hayden White (con la imposición de formas argumentales en materiales históricos) y Monika Fludernik, que la define como la actividad de un lector al leer un texto como una narración, es decir, naturalizando el texto al interpretarlo ya como una serie de acontecimientos, ya como la percepción de un focalizador. Ambos conceptos son útiles: para White, es el escritor (el historiador) quien narrativiza; para Fludernik, es el lector quien aplica estrategias narrativizantes. Lástima que esta última noción vaya acompañada por la extravagante noción de narratividad de Fludernik (la famosa "experientiality": es narrativo según esta noción lo que representa la experiencia humana) que está distorsionada por una perspectiva teórica centrada en la ficción literaria.

Veamos qué añade el artículo de Prince sobre la narratividad en la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory. Primero, es una cuestión genérica la que tratamos aquí. Habrá que acudir a conceptos básicos de la teoría del género. "Narrativehood" sería lo que diferencia a una narración de una no narración; otra cuestión es la "narrativeness" (como la llama en otros sitios), los rasgos que hacen una narración sea más o menos narrativa: cuestiones de experiencialidad, proporción acción-comentario, virtualidad-actualidad, etc.

Aparte de grados de narratividad, hay modalidades de narratividad: simple (en cuentos populares), figurativa (en la lírica, filosofía, historia…), compleja (en novelas), instrumental (en los exempla), etc.

Otros artículos relevantes en la enciclopedia son los relativos a "géneros" y "text-types" (mal diferenciados, estos conceptos). En el artículo de Alexandra Georgakopoulo sobre "Text-type approach to narrative" se nos remite a la definición de Chatman de la doble cronología necesaria para la narración. Esto de la doble cronología ya lo tenía yo superado en mi definición de la triple cronología en Acción, relato, discurso:
- Cronología de la acción (los acontecimientos narrados tal como sucedieron)
- Cronología del relato (los acontecimientos narrados tal como se nos narran)
- Cronología del discurso (los acontecimientos narrados más el propio acontecimiento de la narración, que incluye digresiones, interacción, etc.).
La "experientiality" de Fludernik se interpreta aquí de modo moderado como una "orientación hacia agentes humanos o antropomórficos".

Se ha intentado más, nos dice Georgakopoulou, diferenciar la narración de otros tipos de texto, antes que ver las relaciones entre distintos tipos de texto narrativo. Otros tipos de texto: la descripción, argumentación, exposición, explicación, instrucción, conversación (no narrativa). Algunos han ido más allá, poniendo a la narración a un nivel estructural superior a estos géneros (Bruner, Swales, Virtanen).  Vista la narración a tal nivel de generalidad tiende a perderse la perspectiva de las diferencias internas que se dan entre narraciones. Las tendencias actuales van menos hacia el análisis conceptual abstracto de elementos formales, y más hacia la imbricación entre usos de la forma y contextos sociales diversos. "One possibility would be to explore narrative as a dynamic conglomeration of more or less prototypical textual, functional, and contextual parameters" (596). Enfatiza Georgakopoulou el uso variado y la atención variada que prestan los participantes a diversos recursos disponibles a la hora de producir el discurso, así como los modos híbridos y locales en contextos y comunidades específicas.

Michael Kearns escribe en la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory un artículo más extenso sobre "Genre theory in narrative studies". También aquí prima la concepción del género como convenciones "activadas" por el lector: "To approach a text as *narrative is to implement expectations about point, *narrative progression or transformation, *actants, and *narrator (see NARRATIVITY; TELLABILITY); in fact, any text containing a sequence of *events invites these expectations" (201). Explica los conceptos taxonómicos de género, de raíz aristotélica, y su sustitución en el siglo XX por conceptos funcionalistas que integran los géneros literarios en un marco lingüístico más general. Así, Genette redefine la narración como un "modo lingüístico" más allá de un género literario, modo que puede usarse en cualquier género. La "ley del género" de Derrida nos dice que los textos participan de géneros sin pertenecer a ellos. Esto también es por efecto de la lectura; así el narratólogo ha de estudiar cómo el lector utiliza las convenciones narrativas junto con las de otros tipos de discurso al tratar con determinado texto.

La influencia de la hermenéutica también ha limitado los enfoques genéricos fundacionalistas y absolutos, al requerir el círculo hermenéutico un vaivén y negociación entre los diferentes elementos y componentes de un discurso. Ello no quita para que la narración como esquema cognitivo, lingüístico y cultural siga teniendo un status especial y merezca estudio propio.

Hoy los teorizadores prefieren usar una multiplicidad de parámetros presentes en grado variable, antes que categorías absolutas y exclusivas, a la hora de definir los géneros y modalides discursivas.

Los géneros condicionan la producción, el procesamiento y la recepción de la narración. En lo referente a la producción: desde los esquemas cognitivos básicos, pasando por los patrones culturales ("master narratives and myths"), hasta las ideologías concretas y específicas de una época o comunidad. Por "procesamiento" entiende Kearns la lectura, que también sigue carriles genéricos a distintos niveles de generalidad. Y la "recepción" es la manera en que el texto interactúa con la cultura y sus instituciones. Muchos teorizadores enfatizan el poder ideológico de la narración en este sentido, sosteniendo que "a culture's ideology is most effectively organised and transmitted through narratives" (205).  Por último, hay una retroalimentación entre los factores que condicionan la producción, el procesamiento y la recepción.

Más allá de los géneros "narrativos" específicos, Kearns enfatiza el papel de la narración como un modo lingüístico natural y un ingrediente de muchos géneros.

La publicación más reciente que he leído sobre la cuestión de la narratividad es un artículo de Shlomith Rimmon-Kenan en "The Traveling Concept of Narrative" (2006), titulado "Concepts of narrative". Allí Rimmon-Kenan polemiza (educadamente) contra el uso generalizado del término "narrative" en psicoanálisis, en análisis crítico del discurso, y en otras disciplinas humanísticas. Aun reconociendo la presencia de elementos narrativos en muchos de los fenómenos que estas disciplinas llaman "narraciones", insiste en la necesidad de una doble secuencia temporal (la de la acción y la de su representación) y de una instancia mediadora (narrador, etc.) para poder definir a algo como una narración.

Rimmon-Kenan termina el artículo con una serie de preguntas, a las que, como no responde, puedo de momento pasar por alto para concentrarme en la propuesta más concreta de su artículo, en el penúltimo punto. La crítica fundamental que puede hacérsele es la siguiente. Cuando un analista (psicológico, social, político, etc.) llama a algo una "narración", y luego pasa a analizarla, no está presuponiendo que esa narración haya sido articulada por alguien YA. A veces el analista está realizando un doble trabajo: a la vez constituye la narración, la estructura a partir de elementos dispersos en el espacio discursivo que analiza, y seguidamente pasa a criticarla, analizarla o a proponer una contranarración. Puede haber aquí la sensación un poco de "yo me lo guiso, yo me lo como", o mejor dicho, "yo me lo guiso y no me lo como, sino que me hago otro guiso". Y sin embargo es una manera fundamental en que ha de trabajar el analista. Por ejemplo, si hablamos de "la narrativa de la derecha española sobre el 11-M", creamos en gran medida una ficción, que habrá que matizar si no queremos caer en la simplificación más grosera. En cualquier caso, estaremos realizando una selección, estructuración, etc. tanto de los discursos en torno al 11-M (extrayendo de ellos una narrativa) como del sujeto narrativo a quien atribuimos esa narrativa—"la derecha española", pongamos. Y seguramente haremos ese trabajo de estructuración narrativa con vista a, posteriormente, someter a crítica la narración que acabamos de formular.

Así pues, desde una perspectiva interaccional, postclásica, sociosemiótica de la narratividad, el analista no es un analista neutro. No sólo el proceso de su análisis está ideológicamente articulado, sino que el propio objeto de análisis está en parte constituido por el propio analista. Es el propio analista narrativo quien ha de descubrir primero la narratividad del objeto que está analizando, para después someterla a crítica. Por supuesto, un buen analista no se saca esa narratividad de la chistera, sino que ofrece una formulación clara, bien estructurada, convincentemente articulada, de fenómenos que son socialmente activos; ofrece, por seguir con nuestro ejemplo, la versión de "la derecha española sobre el 11-M" mejor articulada que la propia "derecha española" (un sujeto difuso éste, claro). Y seguidamente pasa a someter a crítica la narración que él mismo ha sacado a la luz o contribuido a articular. Lo esencial es que tanto la narración que extrae como la crítica a que la somete son ejercicios de narrativización que han de tener valor hermenéutico, y ayudar a interpretar el fenómeno que está siendo objeto de análisis, primero en su manifestación social existente, después en la crítica a que ésta se somete. Ambos pasos han de manifestar el valor emergente e interpretativo de la narración, constituyendo objetos de conocimiento donde antes no había sino fenómenos inconexos.

El analista social, pues, frente a lo que podría hacernos pensar la crítica de Rimmon-Kenan, no se encuentra con narraciones bien articuladas, con un narrador, y una doble secuencia temporal, listos para su análisis. Antes de desconstruir la narración, debe construirla. ¿Que, como he dicho, es una actividad que se presta mucho a acusaciones de ombliguismo, de distorsión interpretativa, de yo-me-lo-guiso-yo-me-lo-como? Por supuesto. Pero no podemos dejar de hacerlo. De narraciones y contranarraciones vive el debate ideológico.

Otra cuestión a tratar, relativa a la narratividad "percibida" y emergente: cómo las distintas teorías sobre la narratividad, y análisis narrativos, entendidos como otros tantos instrumentos de percepción de la narratividad, captan "longitudes de onda" narrativas que escapaban a teorías anteriores; se teorizan así, qué digo se teorizan, se perciben y se desarrollan, de modo emergente, nuevas dimensiones de la narratividad y nuevas clases de narratividad, como resultado de la interacción entre texto narrativo y metatexto narratológico.

Así pues, por ejemplo, la narratividad psicológica de secuencias de acciones, planes, etc. Podría decirse que según muchas definiciones tradicionales, aquí no hay narración, pues no hay comunicación de un sujeto a otro, no hay texto, no hay representación.... Bueno, eso de que no hay representación ya es mucho conceder. Como lo de que no hay comunicación. Precisamente la consciencia, en una concepción emergentista como la de Mead, es un proceso de autocomunicación. La noción de "self-indication", señal dirigida por el organismo a sí mismo, es crucial aquí. Una narratología que sea capaz de incluir esta narratividad de la consciencia entre los fenómenos analizados es un ejemplo de teoría que contribuye a ver narratividad donde antes no se la veía (vale casi decir que no la había).



Canon 



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martes, 23 de agosto de 2016

Les anamorphoses du temps avec Elie During

Sunset in Aldán

Sunset in Aldán

Retropost #1114 (23 de agosto de 2006): Poca sociabilidad



Me resultan un poco cargantes los veranos por su poca sociabilidad, o la poca mía, supongo. Suelo ir con la familia a un sitio distinto cada año, donde no conozco a nadie, y me vuelvo también normalmente sin haber hablado con nadie en todo el mes (menos con las cajeras de las tiendas: "Son 50 euros"- "Tenga"-"Adiós"). Desde luego muy dicharachero no soy, pero es que tampoco encuentro que el verano tal como lo vivo yo al menos se preste mucho para conocer gente: de lúdico-festivo y mogollónico, nada de nada. Las tómbolas y verbenas de la plaza del pueblo no me van. Todos tus conocidos están dispersos por aquí y por allá (normalmente ni me contestan al correo); y en la playa no hay ninguna razón, ni ganas, de hablar con el de la toalla de al lado. Sobre todo si, como sucede aquí, en Galicia, la toalla de al lado está a treinta metros. Nada, que igual debería apuntarme a clases de aerobic playero por socializar un poco. A la familia la veo más que todo el resto del año... en proporción únicamente: 100%. A ver: que no es que me resulte cargante la familia... lo que me resulta cargante es mi patrón establecido de sociabilidad cero. Álvaro me dice: "Los nenes se han hecho amigos de Jairo. Pero yo prefiero no hacerme amigos. Sobre todo si son amigos divertidos y que me lo paso bien con ellos, porque luego me voy y no los vuelvo a ver en la vida, eso ya lo sé segurísimo". Yo parecido, pero como si ya me hubiese ido. Mis amistades vienen de mis estudios o de mi trabajo. Si no estudio, y no trabajo, no tendría amistades, parece claro. Ahora entiendo el éxito de los clubes de alpinismo, alfarería, o punto de cruz. Si aún tendré que apuntarme a uno. O a un sitio web con más movimiento que éste.




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Elie During. Futures of the Past. 2014

lunes, 22 de agosto de 2016

Narrative Subversion in Medieval Literature

Me citan en este libro:







Watching the sunset

Watching the sunset

Felipe Giménez - El principio antrópico

Retropost #1113 (22 de agosto de 2006): Románico y rompientes



Normalmente vamos a las playas de Viveiro, donde no se ve mucha gente, la mayoría señoras y ancianos (se pregunta uno dónde está la juventud y niñez de este país--en este mar, no). Pero también exploramos las playas de pueblos vecinos y las calas que calamos. A una de esas, la playa de Portonovo (que de puerto nada, pues estaba totalmente aislada de la civilización) hemos bajado por una pista de tierra que ha puesto a prueba el coche a la subida, lo hemos tratado como si fuese un cuatro por cuatro dieciséis, y para subir nos hemos apeado los cuatro pasajeros mientras la brava conductora subía en primera a toda leche con las ruedas patinando y el coche lanzando grava y haciendo eses por la rampa arriba. No había chalets ni chiringuitos en varios kilómetros a la vista. Había algunas personas en la playa, bañistas y pescadores; alguno no sé si lograría sacar el coche de allí... Pero ninguna persona le prestaba atención a lo que hemos visto--y que no se veía a primera vista, la verdad. Es de esas cosas que sólo te fijas cuando te las dicen, y por casualidad nos hemos dado cuenta. En las guías desde luego no viene anunciada. Es una especie de capilla primitiva que hay en las rocas ya casi a la altura donde rompen las olas. La playa es pequeña, limitada por dos promontorios rocosos y otra roca saliente en medio dividiéndola en dos, y ella misma dividida por una hendidura. Pues en el promontorio de la derecha, que se adentra en el mar y donde se pone la gente a pescar, hay una cueva que sí se ve perfectamente, una cueva pequeñita, justo para que quepa una persona dentro, pero bien definida: es una cueva, no un hueco en la roca. Está a unos tres metros por encima de donde rompían las olas; con marea alta, seguro que en ocasiones llega el mar hasta ella. Justo al lado de la cueva, a la derecha, hay tres figuras esculpidas en la roca; bajorrelieves, y tan bajos que están prácticamente al nivel del mar. Apenas se distinguen las figuras, como digo, en parte porque las rocas tienen formas muy variadas, y en parte porque están casi borradas; están más o menos tan definidas de rasgos como la Venus de Willendorf, aunque tienen el tamaño de personas (les faltan las piernas). Se encuentran en una especie de hornacinas talladas en la roca, que es allí más blanda y fácil de esculpir por una veta diferente que recorre el promontorio. El aspecto general recuerda el de las tallas románicas tardías, con proporciones casi góticas pero como digo totalmente difusas y borradas. La primera figura parece un hombre, la segunda una mujer (quizá tenga un niño en brazos, no se llega a apreciar) y la tercera un niño; ésta tiene además una aureola muy clara tallada alrededor de la cabeza. Las tres miran al frente. Entre la primera y la segunda, las hornacinas están separadas por un asomo de columna tallada en la roca también, y en la columna hay como una calavera, aunque los agujeros de boca y ojos se mezclan con otros agujeros que salpican la roca. ¿Será obra inacabada de un jipi aficionado al románico, hace cuarenta años? ¿Será un viejo santuario de cuando había aquí un puerto realmente, si jamás lo hubo (que no creo)? ¿Habrá habido alguna aparición milagrosa en la cueva? ¿Será un sitio sagrado desde tiempo inmemorial, reconvertido al cristianismo? Quizá lleven allí siglo tras siglo, cada vez más borrosas y olvidadas, muerta hace cientos de años la última vieja que puso allí un cirio. Puedes imaginar lo que quieras, mirándoles la cara erosionada a las figuras y oyendo romper las olas en esta costa sin gente.





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domingo, 21 de agosto de 2016

Conference: Emerging Patterns - Roland Fletcher





Min. 38:

 The next transition —beyond c. 10,000 sq km for compact settlements— is therefore likely to happen than the previous ones.

The transition once it starts will be extremely rapid.

Previous transitions have created vast quantities of wealth from innovation.

and

Those transitions have been very unfamiliar, unhealthy, disturbing, violent and cruelly unpleasant for many people.

Emerging Patterns - David Christian




Extreme complexity is not sustainable.

A terrifying prospect, if you ask me. Big History, in the long run, brings no good news. Those are short-term, when they are available at all.

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Retropost #1112 (21 de agosto de 2006): George Herbert Mead, La Filosofía del Presente



Acabo de leerme el ensayo de George Herbert Mead La filosofía del presente, publicado póstumamente en 1932. Voy a releérmelo, despacio, y de paso a traducirlo. Me ha parecido uno de los mejores ensayos filosóficos que conozco, y me extraña que no esté traducido al español. Bueno esto y el resto de la obra de Mead, que hay poco traducido, al menos según la base de datos del ISBN.


Mead nació en South Hadley (Massachusetts) en 1863, hijo de un pastor congregacionalista, y murió en Chicago en 1931. Estudió filosofía en Harvard, Leipzig y Berlín, y enseñó en la Universidad de Michigan y en la de Chicago, donde hizo la mayor parte de su carrera y junto con John Dewey y James Hayden Tufts constituyó el grupo de los "pragmatistas de Chicago". La idea central de su obra, y de este libro, consiste en extraer consecuencias cognoscitivas y culturales de la teoría de la evolución, integrando el desarrollo del lenguaje y de la conceptualización para explicar cómo surgen la consciencia, la mente y el sujeto, formas evolutivas complejas, a partir de las formas simples. Para Mead, este desarrollo se basa en la interacción comunicativa entre los seres, interacción perceptual en un principio, que al desarrollar formas semióticas complejas y complicar el proceso con la auto-percepción reflexiva y las señales del organismo dirigidas a sí mismo, da lugar a los fenómenos de la consciencia, al lenguaje y a la cultura. Es la llamada teoría de la emergencia, que podríamos remontar en su primera formulación moderna a la Ciencia Nueva de Vico. Mead llamaba a su filosofía behaviorismo social, aunque otros como Herbert Blumer la han llamado interaccionismo simbólico, pues la emergencia de formas complejas se basa en el desarrollo de símbolos y en la interacción comunicativa. Las implicaciones de esta línea de pensamiento para la semiótica, la lingüística o la teoría de la cultura, que por supuesto no se extrajeron inmediatamente, son inmensas. En especial, es toda una reivindicación de la importancia de las formas semióticas reflexivas y de su estudio, que a primera vista puede a veces parecer un tanto gratuito u ombliguista.
Entre estas consecuencias de la obra de Mead, me interesan especialmente las consecuencias narratológicas, en especial las que se refieren a la teoría de la retrospección y la retroacción. La filosofía de la emergencia proporciona instrumentos conceptuales esenciales para repensar nuestras ideas sobre los desarrollos temporales, sobre el circulo hermenéutico (o más bien la espiral hermenéutica) y sobre la reinterpretación de formas simbólicas anteriores a la luza de las formas emergentes que han surgido de ellas. Algún aspecto de la relación entre el interaccionismo simbólico y la teoría de la interpretación he tratado en este artículo.

Pueden encontrarse las obras de Mead en George’s Page: George Herbert Mead (ver Google). En vida sólo publicó artículos; sus principales libros, póstumos, son The Philosophy of the Present (1932), Mind, Self, and Society from the Standpoint of a Social Behaviorist (1934), Movements of Thought in the Nineteenth Century (1936) y The Philosophy of the Act (1938). El texto que iré traduciendo viene de The Philosophy of the Present, serie "Great Books in Philosophy" (Amherst, NY: Prometheus Books, 2002). Tiene una introducción de Arthur E. Murphy y prólogo de John Dewey, y contiene ensayos adicionales: "Empirical Realism", "The Physical Thing", "Scientific Objects and Experience", "The Objective Reality of Perspectives", y "The Genesis of the Self and Social Control".

Aunque de momento comenzaré por traducir el ensayo principal, "The Philosophy of the Present", y lo colgaré aquí en cuanto pueda conectar mi ordenata a la red:

 
Y paciencia, que como no me lo ha encargado nadie, iré traduciendo al paso la burra.

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PS (Noviembre de 2008): A estas alturas aún no he terminado el tercer capítulo. Tras muchos meses de aparcar esta traducción, le di un empujón este verano y con tan mala suerte que perdí la memoria USB donde la guardaba, antes de poder colgarla. Pero más se perdió en Cuba: sobre todo porque acabo de enterarme de la existencia de una traducción ya completa, colgada en la red en 2007, en la web del Grupo de Estudios Peirceanos. Fue realizada junto con un estudio introductorio por Ignacio Sánchez de la Yncera, de la Universidad Pública de Navarra—PDF aquí: http://www.unav.es/gep/FilosofiaPresente.pdf   


    Con lo cual mi traducción corre menos prisa que nunca, y quizá se paralice o siga avanzando como hasta ahora de deprisa. Vaya, justo cuando acababa yo de recibir una propuesta para publicarla impresa... un libro que no verá la luz, sospecho por tanto, a no ser la de la pantalla.



 
 
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